La niña de hoy, mujer mañana

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Con motivo de la celebración del Día internacional de las mujeres el 8 de Marzo se celebran diversas actividades, algunas de ellas desarrolladas como temas transversales en los colegios. A propósito de esto, me contaba mi cuñado el otro día que a su pequeña de 4 años le propusieron una tarea: repartieron fichas a las niñas para rellenar en casa en las que tenían que señalar la profesión a la que aspiraban y una cualidad o motivo por el que era maravilloso “ser mujer”.

Detengámonos a pensar.

Qué poliédricas y polémicas son las actividades “transversales”, a saber: por un lado, como señalaba mi cuñado, “estupendo, pero ¿qué pasa con los niños varones de la clase? A ellos no les dan ficha, ni tienen ningún día en el calendario que celebrar”. Su argumento, además, se respaldaba en la obviedad impepinable de que hombres y mujeres somos iguales. ¿A qué viene llamar la atención sobre el caso? ¿No señalaremos la diferencia con ese tipo de actividad? Recordemos que hablamos de niños de 4 o 5 años, que nacen en el seno de familias mucho mas modernas que las postreras, donde padres cocinan y limpian y muchas madres trabajan fuera de casa. Hasta aquí estoy de acuerdo.

Pero, por otro lado, la realidad social de la mujer a nivel nacional es que, de media, ingresa un 22% menos que un hombre realizando el mismo trabajo, que aspira a peores cargos, tiene menos probabilidad de ascender o de llegar a puestos directivos. Además, la crisis económica se está cebando mucho más con las mujeres, a expensas de lo que ocurra con la Reforma laboral. Dentro de un sistema que tiende a premiar la precariedad y los derechos del empresario, una mujer, por razones obvias, no resulta tan rentable como un hombre. Se puede quedar embarazada, con sus consiguientes malestares y bajas; más bajas por maternidad; más permisos por enfermedad de hijos que periódicamente se contagiarán en guarderías por un florido abanico de virus y bacterias. Esto nos trae a colación las políticas de conciliación y su impacto en la mujer que, a falta de soluciones satisfactorias para la crianza de sus hijos, en muchos casos opta por trabajos a tiempo parcial, peor remunerados, o directamente decide quedarse en casa al cuidado de sus vástagos en sus primeros años de vida.

También hemos de recordar a toda una generación de mujeres que, por desgracia, no tuvieron las mismas oportunidades y que siguen desempeñando los roles patriarcales tradicionales. Ellas también son espejo donde se miran las niñas. Asimismo, los colegios son hoy en día un crisol de muchas culturas, y en algunas de ellas el papel de la mujer se encuentra todavía relegado al ámbito doméstico por imposición cultural.

Si a lo anteriormente expuesto sumamos la lacra de la violencia machista, el acoso sexual en el trabajo, fundamentalmente infligido a mujeres, los cánones de belleza dictados por la moda, y un largo etcétera, por mencionar solo el ámbito nacional, veremos el largo camino que aún queda por recorrer.

Es por esto que, en mi opinión, nunca es demasiado pronto para reflexionar sobre el tema y crecer en valores, entender la diversidad y la igualdad como dos caras de la misma moneda y, claro que sí, ¡celebrar el Día internacional de las mujeres! Porque no se nos aprecia en toda nuestra extensión y hemos de reivindicar nuestro lugar en el mundo. Conste que yo tengo un hijo varón.

No quiero dejar de mencionar, con respecto a la actividad de clase que nos ocupa, que nos faltan datos. Sería importante conocer el discurso del maestr@ que acompaña el análisis de las tarjetas, confiemos en su buen hacer. ¿Y vosotros, qué pensáis, es demasiado pronto para tratar estos temas con los niños, es el modo adecuado?

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  1. Personalmente no me parece pronto para empezar estos temas con los niños aunque la verdad es que no se si el modo es el adecuado o no. Todo depende de cómo lo haya planteado el profesor, ya que como dices, ¿qué pasa con los niños?
    Por otro lado como dices queda mucho todavía, por desgracia, que recorrer en este tema. Así que no está demás hacerles ver a las niñas o bonito que es ser mujer y su valía como tal (igual que los niños, por supuesto).
    Un abrazo

    • Hola Carol! Gracias por acercarte por aquí. Con los datos que tenemos, la actividad no suena demasiado bien, parece discriminatoria con los niños, es un tema delicado pero imprescindible. Es muy importante que en casa desarrollemos esas facetas de la crianza, por si en clase son tendenciosos, o por lo menos no de la tendencia que nos gustaría. Crecer en valores es fundamental, pero tan subjetivo…
      Un abrazo grande!

  2. Veo en el diseño de esta actividad una falta de imaginación y un error conceptual a la hora de tratar el problema que se pretende hacer visible. El celebrar el día de algo o de alguien debería suponer que todos, y no sólo los pertenecientes a ese grupo o categoría, fuesen conscientes de sus virtudes, potencialidades, obstáculos a los que se enfrentan y demás circunstancias asociadas. Por eso pienso que es sobre todo a los niños a quienes se les debería haber repartido este “cuestionario”. Ellos van a necesitar aprender qué esperan de sus compañeras de especie y por qué

    • es valioso ser mujer. Las niñas, a no ser que su entorno se empeñe sistemáticamente en impedírselo, lo acabarán descubriendo.

      • Cuánta razón tienes, Auberiv! No había pensado en eso, es como si celebrásemos el cumpleaños solos, es importante que la gente que nos quiere participe del evento, se sientan parte de la fiesta y celebren conocernos. Qué importante es que los hombres aprecien a sus compañeras (y viceversa), aunque muchas veces, cómo dices, el entorno desdibuja la valía de las mujeres y ni ellas son capaces de reconocerla.
        Difícil y lento es este proceso.

  3. También me gustaría exponer mi idea de que la raíz del problema se halla en seguir con esta tradición, heredada de épocas aún más bárbaras que la que vivimos, de no acabar de desgajar sexo biológico de género social, y de usar las dos únicas clases de este último como uno de los rasgos fundamentales a la hora estructurar conceptualmente la sociedad. Propongo reservar el sexo para cuestiones fisiológicas y médicas y definir un par de docenas de géneros más entre los que podamos elegir y que no sean tan limitados (desde mi punto de vista) como los masculino y femenino que existen actualmente. Esto como primer paso antes de que cada cual desarrolle las herramientas para diseñarse un género a su medida. Sólo entonces estas categorías se diluirían en la medida suficiente como para perder su capacidad para ser utilizadas como fuente de poder y de discriminación. Creo que tanto nuestras capacidades emocionales y cognitivas como la complejidad y potencialidad de nuestras estructuras sociales permitirían (y se beneficiarían de) estos cambios.

    • Eso si que es una buena idea, ¡desterrar tanto maniqueísmo y apostar por un género particular que se ajuste a las características de cada uno!
      Muchas gracias por tu punto de vista, yo lo suscribo.

  4. Algunas precisiones:
    la niña tiene 4 años
    los educadores de cole no son profesores/as, son maestros/as.
    Creo que el mainstreaming educativo o transversalidad de género educativo, debieran para expertas/os (me refiero a gente con la formación y experiencia adecuadas, no a gente que entiende algo de feminismo pero no la manera de comunicarlo). Asimismo opino que el diseño de actividades extracurriculares o transversales debieran dejarse para quien conoce técnicas pedagógicas adecuadas al colectivo al que se dirige.
    En teoría, por la formación universitaria y continua para ejercer de maestro/a, el maestro/a de Laura debiera haber sabido que para generar una correcta aceptación de la actividad por parte del alumnado, la actividad deber tener en cuenta la participación de todos/as. Si bien posiblemente la idea de este/a señor fuera que todos los niños escucharan con atención a sus compañeras feminas, en la teoría y todos/as los que tienen hijos/as lo saben bien, probablemente las niñas han leído su redacción mientras los niños distraidos se han puesto a jugar a fútbol, a coches, o a molestar o a imaginar que quieren ser ellos de mayores.
    Esta actividad, posiblemente la ha copiado de una actividad para adultos, y asi le ha ido.
    A mi peque, para fomentar la igualdad le regalaron un cuento en el cole, al igual que a todos/as sus compañeros/as. Le dijeron que había sido el cuento ganador el año pasado en un concurso de cuentos para la igualdad. El cuento contaba las invenciones de una niña llamada Valentina. Un día quería ser viento, otro tierra, otro el sol … no hablaba de feminismo, simplemente daba todo el protagonismo a una niña. La seño les dijo que lo leyeran en casa, con su familia, y que si querían, podían idear un cuento donde las mujeres y niñas tuvieran un papel relevante y activo, para mandarlo al concurso de este año. Así es que tuve a mi peque toda la tarde esforzándose por pensar historias donde las niñas no fueran tontas princesas pasivas a la espera de un marido, sino activos personajes.
    Por cierto Silvia, que el niño sigue pensando y ahora resulta que no tenemos quien nos ilustre la aventura ¿ te animas?

    • Precisemos, precisemos. Sin duda, cuanto más nos ajustemos a la realidad mejor se entenderá el caso. Procedo a cambiarlo (4 por 5 y maestro por profesor).
      En cuanto a la formación del colectivo docente, es un tema complicado. Se supone que maestros y maestras están formados para tratar con niños de primaria de manera adecuada y que durante el tiempo que pasan en la universidad adquieren conocimientos y técnicas pedagógicas apropiadas. Pero eso es como en todos los oficios, al menos en la educación pública se adquiere el puesto mediante un difícil sistema de oposición (estemos más o menos de acuerdo con este sistema). Ojalá nuestros hijos contaran con especialistas en feminismo, pacifismo, ecologismo, con pintores consagrados para sus clases de plástica y con grandes concertistas para sus lecciones de música. Nunca se sabe, pidamos y obtendremos. Yo lo suscribo.
      Como bien dices, y como ya se comentaba más arriba, nos faltan datos sobre esta actividad escolar, pero no pinta demasiado bien. Hecho que no quita que sea una temática deseable. Trabajar con un cuento es muy buena idea, y perfilar el aprendizaje de la igualdad en casa: imprescindible.
      Si queréis mi ayuda para las ilustraciones, ¡contad con ella! ¡No más princesas tontas!

  5. Gracias por este post y por animarnos a pensar y escribir sobre este tema tan interesante. Solo decir que, en mi opinión, queda mucho por hacer en materia de igualdad y que todo esfuerzo (sobre todo si está bien diseñado) es bienvenido. De momento no creo que las distintas culturas sean capaces de trascender el concepto de “género” como elemento de socialización pero lo que sí creo posible y necesario es que las fronteras entre lo “masculino” y lo “femenino” sean más permeables y por supuesto, que ningún género sea “más” ni “mejor” que el otro.
    Feliz día 8!

  6. Bueno, parece que llego en el día clave. Bajo mi punto de vista, como persona y madre porque no tengo ninguna formación en este aspecto, la actividad está mal enfocada. Repartir sólo las fichas a las niñas, excluyendo la participación de los niños, me parece el primer fallo. Por otro lado, el hecho de entregar la ficha para que se rellene en casa lo encuentro excesivo con tan sólo 4 años. Se pueden organizar actividades que integren, en las que todos participen y se deje volar la imaginación de los niños sin tirar del recurso de las profesiones que ya nos encasillan en cierto modo. Poner en práctica algún juego, hablar de ser mujer, de comprender nuestras diferencias, aceptarlas, aceptarnos unos a otros… Tal vez el maestro se guarde un as en la manga y hoy, cuando lean sus fichas, tiene alguna actividad relacionada para los niños y aprendan algo todos juntos.
    Un abrazo gigante y gracias por acercarnos este trocito de realidad 🙂

    • Hola Colo preciosa!
      Si, el tema de las profesiones a mi me da urticaria. Entramos en meritocracias y expectativas que traban la fluidez y la espontaneidad. Una pena.
      Besos y abrazos!

  7. Nuestros hijos e hijas tienen que conocer lo que sufrieron sus madres, abuelas, bisabuelas y demás antepasadas para llegar hasta donde estamos. Aún queda mucho por luchar. Yo quiero que para mi hijo el sometimiento, la discriminación y la violencia de género sean algo de la historia. Ojalá sea así! Eso sí, por favor, que nadie olvide de dónde vinimos. Hay muchas y muchos que ya lo han olvidado.

    • Hola Mamá Baby Blue, bienvenida!
      En eso tienes mucha razón, se olvidan con facilidad los logros que se han obtenido con tanto esfuerzo a lo largo de muchos años, dar por sentadas realidades, sin tener presente el cómo se han conseguido, es tanto como sentar las bases para volver a perderlas.
      Muchas gracias por tu comentario

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