Tiempo de pasión y sol. Cultura popular

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Tambores redoblantes llevan meses tensando sus cueros. Tronos vacíos, mecidos por la ciudad, ya conocen el camino. Dulces dorados colman vitrinas y sol tibio hora si, hora no saluda tras las nubes.

La expectación se puede masticar. Se arremolinan las gentes por las esquinas y se va generando el clima. El clima de pasión.

No quería dejar pasar la ocasión de expresar mi relación con la Semana Santa. Me declaro no creyente y sin embargo abrazo estas fechas con emoción, el maestro Morente participaba también de este sentir. Estos días no dejan de remover en mí, experiencias de la infancia que a día de hoy sigo entretejiendo y sumando. Nacer en Andalucía, sin duda, ha marcado mis vivencias, no puedes pasarlo por alto, o te gusta o lo aborreces. Las ciudades se paralizan, se transforman, se entregan.

Hasta allí donde recuerdo, siempre he formado parte de la música que vela Vírgenes y Cristos. Ansiaba que llegara el momento de compartir, lo que con tantos meses y mimo preparábamos en el local de ensayo. El esfuerzo confluía en muy pocas fechas al año, era mucha la ilusión y poco lo que pesaban las horas procesionando, que ahora me producen vértigo. Vivías desde dentro la pasión, el fervor, los nervios, los olores que te impregnaban. Incienso y vela.

He pensado mucho sobre ello y vislumbro dos pilares que magnifican la recepción de los eventos relacionados con la Semana Santa. El tratarse de actos que se desarrollan en masa y la vinculación de un pesar particular con una pasión trascendental, global. Me explico, el individuo cuando forma parte de un conjunto social o aglomeración, multiplica su actitud, Elias Canetti, entre otros, habla de esto en su Masa y poder. Muchas personas confluyen en una voluntad única, siendo un instrumento importante en política, por ejemplo. Nunca me ha gustado el fútbol y durante un tiempo viví junto a un estadio y cuando miles de voces se expresaban a una me embargaba la emoción, permanecía en silencio esperando escucharles para participar de ese espíritu colectivo, macrocósmico. Lo mismo siento cuando esperando el paso de la figura procesional se hace el silencio y la concurrencia se estremece al unísono. Los ojos se empañan de emoción, y no sabes muy bien por qué, pero estás contagiado.

Del mismo modo vivir emociones tan dolorosas como un martirio, una condena, una traición, un entierro, una madre desolada, así, en plena calle, subrayadas todas ellas por la belleza de la escultura y exaltadas por la emoción de la música, hace que conectemos con sensaciones internas transformando lo que nos embarga por fuera en metáfora de lo que nos llena por dentro: experiencias de enfermedad o pérdida vividas en primera persona o tristeza abstracta que no se nos permite vivir en el día a día.

Todo ello conforma un espectáculo del pueblo y para el pueblo. Carácter latino que necesita vivir las emociones hacia fuera. Carácter que a fuerza de sol se forja en la calle y que como toda actividad humana se forra de arte, de expresión de cultura.

 

INFIERNO Y GLORIA

 Nieve ondulada reposa.
Olalla pende del árbol.
Su desnudo de carbón 
tizna los aires helados.
Noche tirante reluce.
Olalla muerta en el árbol
Tinteros de las ciudades
vuelcan la tinta despacio.
Negros maniquís de sastre
cubren la nieve del campo
en largas filas que gimen
su silencio mutilado.
Nieve partida comienza.
Olalla blanca en el árbol.
Escuadras de níquel juntan
los picos en su costado.
           ***
 Una Custodia reluce
sobre los cielos quemados,
entre gargantas de arroyo
y ruiseñores en ramos.
¡Saltan vidrios de colores!
Olalla blanca en lo blanco.
Ángeles y serafines
dicen: Santo, Santo, Santo.

Romancero Gitano Federico García Lorca

 

Carmen Linares al cante y Rafael Riqueni a la guitarra. Honra de los macarenos.

 

Ahora solo me queda, romper una lanza por mi tierra. Alma gitana, música y poesía, cultura y arte que brama, sea cual sea el signo político que la tercia.

Ya se escuchan los tambores. Redoblan e inundan la tierra. Llorando por la injusticia, penando por el delirio. Delirio del hombre que al hombre agrede. Temblando por los confines. Quejío del desvarío.

 

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  1. Como siempre ¡magánime! Creo que algún día me iré donde estés para verte tocar pues si lo haces con la misma pasión que escribes me transformaré a la religión que prediques para participar de la misma gloria—un abrazo.

  2. Me has transmitido muchísimo con esta entrada. Me encanta la forma en la que lo describes y el sentimiento del que hablas. No me gusta esta fiesta y sin embargo has conseguido que comprenda, que entienda y que sienta tu emoción.
    Un besote enorme

  3. Si te soy sincera no me gusta nada toda esa fiesta, pero entiendo lo que dices cuando hablas de un sentimiento común y general, que hace que lo vivas magnificado y sintiéndote parte de un todo. Lo has expresado tan bien.
    Un abrazo

  4. Lo comparto. He crecido al igual que tú en este mundillo, lo odio lo detesto y me encantaría que el viernes santo lloviera pa reventar, pero el sentimiento es inevitable y lo lleva uno como grabado a fuego. Lo que plasmas es exactamente lo que siento también. Por mucho que yo critique, estos actos forman parte de nuestro ser andaluz. Enhorabuena y gracias por tus palabras! 😉

  5. Yo tampoco soy creyente y me chiflan las procesiones de Semana Santa. Son emocionantes. Me gusta el arte en la calle, el ambiente, el silencio, la música,… Es un clima especial, superrelajante. Yo soy de Castilla y León. ¡Imagínate! Aquí la Semana Santa también es muy especial. Y la mamas desde la infancia, quieras o no quieras.

  6. Silvia, me has transportado a Andalucía por completo, a mi niñez, corriendo por las calles empinadas y empedradas de mi pueblo para poder ver subir al Nazareno al cementerio, con su virgen, su música, el paso acompasado… Yo tampoco soy creyente, ni se ha respirado esa devoción en casa pero era (y es) presenciarlo allí y me embriagaba de ese sentir que tan bien expresas.
    Mi pueblo es muy chiquitito y no hay grandes tronos ni pasacalles, lo que son estas fiestas a lo grande lo he vivido en Málaga, que me adoptó un tiempo, pero aún así es muchísimo más de lo que se vive en Ibiza, aquí hay otras cosas pero no esa manera de acompañar estos días.
    Qué bonito que participes de ello con la música, no sería lo mismo sin ella, vistiendo de solemnidad el bailar de los tronos… Quizá algún día podamos acompañarnos en estas fechas por allá!
    Mil besitos

    • Si, quizás algún día podamos acompañarnos por aquí o por allá. Nos contaríamos tantas cosas… Yo también soy de un pueblo, de Almería, pequeño pero con muchas procesiones y siempre quería participar de las grandes de la capital. Ahora vivo en Granada y aquí son verdaderamente emocionantes.
      Gracias por pasarte y compartir. Un beso

  7. Qué precioso todo lo que dices, y lo comparto totalmente contigo! Qué forma tan bonita de expresar tus sensaciones, so guapa!!!!!

  8. Ah! Que se me pasaba decirte, la saeta, sublime! Ya sabes que me encanta Carmen Linares! Muy al nivel de tu post tan lleno de fuerza. Muuuuuuuua

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