De gatos, perros y bebés

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Vivir con animales es una gran experiencia,  es una llamada a lo primario, lo instintivo, lo natural, lo insignificante. Pasamos por el mundo con mucha prisa, sin fijarnos en los que nos rodea, sin apenas apreciar los pequeños detalles y observar a un gato acicalándose puede ser todo un espectáculo, una lección de elegancia, precisión, tranquilidad y narcisismo.

Pero sucede como siempre, el miedo a lo desconocido y todo lo relacionado con los bebés mueve los resortes de las personas que no han convivido con un animal  y ya, desde el embarazo, empieza la lluvia de juicios y prejuicios. Tengo que aclarar que, por supuesto, no es necesario deshacerse de tu lindo gatito si te quedas embarazada, solo debes seguir una serie de recomendaciones básicas que se resumen en una, no tocar las heces del arenero. La toxoplasmosis se desarrolla en gatos jóvenes sobre todo, cuando ingieren carne cruda que está infectada, para que se de este requisito tu gato ha de ser un cazador avezado, característica complicada cuando hablamos de un gato casero que apenas si conoce el balcón. El parásito se encuentra en las deposiciones con más de 24 horas, por lo que sería buena idea no dejarlas tanto tiempo, si es que a alguien se le ocurre lo contrario. El siguiente paso es que los excrementos entren en contacto con las manos y que después se ingiera un alimento, con una buena higiene, uso de guantes, uso de una paleta (que duda cabe), o simplemente que otra persona se ocupe de la higienización de la caja, lo tenemos resuelto, podemos acariciar a nuestro felino con total libertad. Para mayor información sobre el tema recomiendo este enlace.

La primera vez que observé que Marco ya concentraba su mirada en objetos lejanos en movimiento, fue cuando su carita siguió el recorrido de nuestro gato a través de su travesía por el salón. Sus ojos sorprendidos y audaces descubrieron al felino y desde entonces le apasiona su comportamiento. En cuanto al tema de las alergias cada vez mas estudios demuestran que convivir con animales durante el primer año de vida es un agente previsor y no de riesgo, además fortalece el sistema inmunitario de los niños.

Por otro lado, y lo que más me gusta de tener mascota en casa, es el aspecto relacional, Marco realiza un ensayo y error de comportamiento con ella, aprende a dar cariño, a recibirlo con condiciones (hablamos de un gato); a respetar el espacio felino, comprender que no es un juguete, tiene autonomía, sentimientos y percepciones; a aceptar el rechazo y regocijarse con la aceptación. En definitiva aprehende un tipo de relación esencial, sin máscaras ni elaboraciones intelectuales, la relación con el mundo animal, tan primario como él, en el histórico de su convivir, incluso hubo un momento en el que el gato contaba con mayor inteligencia que nuestra cría humana. Percibe como cuidamos y nos responsabilizamos de nuestra mascota y cuando sea mayor también podrá hacerlo él, se concienciará moralmente del valor de los animales, de su espacio en el mundo, de su valor como especie, amará la vida y espero, que nunca se vaya a Botswana a cazar elefantes.

Es todo un héroe nuestro Marco, seguro y osado, su amor por nuestro gato le lleva a acariciar y perseguir entre risas y emoción a todo perro y gato que se le cruce. No conoce el miedo (interesante Post sobre los niños y su miedo a los perros) y obtiene respeto de todos ellos, bueno a decir verdad, los gatos huyen y los perros se gustan de sus caricias hasta que los pisa por accidente, en cuyo caso también ponen pies en polvorosa. Adoro su actitud, apoya su cabecita sobre sus amigos canes y los acaricia con suma delicadeza hasta que le puede el deseo explorador.

Me remito a mi reflexión inicial, el mundo es pura belleza y me siento afortunada de tomarme tiempo para observar la nobleza y pristinidad de la interacción, el mutuo descubrimiento, la resolución de conflictos y el intercambio de amor que se produce entre un niño y su mascota.

 

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  1. Bravo! Tienes mucha razón, TODA la razón. Mi hijo convive con 3 gatas y es feliz. Ha aprendido a respetarlas, a quererlas y a cuidarlas. Y ahora, siendo más mayor, asume responsabilidades con ellas, se preocupa si las hemos cepillado, o dado Malta, o si tienen comida, o si necesitan algo. Las adora, y ellas a él, y es hermoso ver esa relación, esa maravilla, ese amor puro.

    • Me encanta siempre que te leo en Twitter, qué maravilla, tres gatos! Y tiene su favorita ¿Verdad? Qué siestas mas buenas arremolinados. Qué sería del mundo sin amor y ronroneos.

    • Un gustazo compartir vuestro Post! Y gracias por la difusión!
      Pienso que realmente convivir con animales delinea la personalidad de los niños y la enriquece.
      Un abrazo Valentina

  2. ¡Qué bonita foto la última! y qué razón tienes… lo que no me había detenido a pensar es justo la enseñanza animal del tipo convivencia, aceptación y RECHAZO. Muy interesante. Gracias!!! aunque habrá que incluir la segunda parte de arañazos y mordidas que hemos vivido y es parte del show 🙂 pero también es aprendizaje.

    • Claro, a eso me refiero con lo del rechazo no siempre estamos disponibles ni unos ni otros y si presionas… Aprendes que no era el momento. Pero lo que me gusta de este rechazo es que no hay mensajes ocultos ni segundas intenciones, es NO grrrr. Marco no se asusta ni por esas se ríe y mueve el dedito en plan no, no, Me parto.
      Un beso guapa!

  3. Has escrito un post muy bueno sobre todo lo que aportan los animales a los bebés. Blanca adora a nuestro perro y el pobre aguanta de todo: besos, abrazos, manotazos… pero sobre todo juegan muchísimo!!!
    Un besote

  4. Toda la razón, nosotros tenemos una perra y la peque está encantada, todo su afán es llegar a ella (la perra de momento se aleja, está pendiente de la niña pero en la distancia, bueno menos en la hora de comer que se tumba debajo de la trona a esperar a que algo caiga) creo que entre ellas se forjará con el tiempo una relación que le va a aportar mucho a mi niña, quiero cue cuándo sea capaz se responsabilice de algunos aspectos de su cuidado y que aprenda a respetar a los animales. Es un aprendizaje muy importante y en el fondo muy humano

    • Al igual que cada niño tiene una personalidad, cada animalito tiene la suya y es un ensayo de la vida desde la mas tierna infancia que va pasando por fases. Al principio nuestro gato desconfiaba mucho del niño y ya se echan la siesta juntos; es muy estimulante.
      Gracias por pasarte

  5. Cuantas cosas nos enseñan los animales, y más a los niños, que son esponjas!
    Yo sólo rezo porque mi hijo no sea alérgico (el padre lo es) porque sino me llevaré un disgusto que no veas… Por cierto, preciosas las fotos, son un intercambio de amor puro, sí! Besetes

    • No tiene por qué, además puede ser alérgico a unos y a otros no, verás que bien! Ayyyy qué emoción que ya pronto estará tu pequeño en tu regazo, qué regalos nos da la vida!
      Gracias por pasarte bonita.

  6. Me ha gustado mucho tu visión Silvia. Nosotros tenemos perro. Pequico le adora, bueno, es que en general le encantan los animales y no les tiene ningún miedo. De momento ya le hemos presentado oficialmente a caballos, burros, cerdos, gallinas, palomas, gaviotas, conejos, perdices y pájaros varios… Y ha sido todo un éxito 😉

    • Qué lindo Pequico! Marco conoció en casa de su abuelo en las vacaciones a las gallinas y a los conejos, pero sobretodo prefiere a los perros porque se dejan mas querer, si viviera en una casa grande ampliaríamos con un perro, pero el pisito no da para más.
      Un beso linda!

  7. Estoy contigo.
    Nosotros tenemos un yorkshire y es maravilloso como ha ido evolucionando su relación, he escrito también sobre ello.
    Creo que es un enriquecimiento a todos los niveles y verles jugar no tiene precio.
    Un abrazo

    • Buscaré por el blog para conocer tus pareceres. Eso también me llama mucho la atención, las fases que atraviesa la relación, de sorpresa, ignorancia, expectación, acercamiento, de compartir… Todo un micromundo dentro de casa.
      Un abrazo Carol!

  8. Precioso, neni! Me encanta ver a Marco jugar con Dona, sin miedo ninguno, persiguiéndola intrépidamente hasta caer encima de ella para abrazarla. Me parece genial que lo dejéis acercarse a los animales, jugar con ellos, que dejéis que se conozcan… Es tan positiva, tan gratificante y tan recíproca esa relación!!!! Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuua

    • Qué bonita eres! Tan grande y noble que es Dona, puedes confiar en ella, sí que es gratificante cómo percibe la fragilidad y torpeza del bebé y actúa en consecuencia. Cómo aprenden el uno de la otra y viceversa! Todo un lujo presenciarlos.
      Un beso grandísimo linda

  9. Yo sigo sin entender algún tipo de fobias. Hay dos que me repatean. La de no acercar a los bebés a las personas mayores (como si tuvieran algo contagioso) y la de no acercarlos a los animales. De verdad, que no lo puedo entender.

    • Es cierto eso que dices, no se me había ocurrido, pero también ocurre con los ancianos, eso da para otro post, la capacidad humana de exclusión es aterradora, el adultocentrismo concluye qué es aceptable y lo que difiera es tachado y estigmatizado.
      Gracias por tu opinión!

      • Yo lo veo como el androcentrismo de hombre blanco y joven. No nos damos cuenta que formamos parte de un mundo con seres humanos de todas las edades y con seres vivos de todas las especies. Qué absurdo me parece! Yo tengo a mi abuela en una residencia y el otro día una señora me dijo que no veía a su biznieta porque su madre no quiera llevarla allí por si cogía alguna enfermedad. Me parece la excusa más absurda que se puede decir. Entiendo que no quieras meter a una niña de tres años en un hospital pero en una residencia de ancianos. Por dios, si precisamente son las personas mayores las más delicadas de salud.

      • A eso me refería, pero he usado el término adultocéntrico para resaltar que también los niños son menospreciados e incluso censurados en según que contextos por el simple hecho de su edad y de la incomprensión de su comportamiento. Me parece terrible eso que cuentas, hablas de una residencia, no de un hospital geriátrico. Mucho que mejorar y mucho que pensar para no marginar de este modo.
        Un abrazo!

  10. Hola Silvia,

    Precioso post que ha atrapado mi atención en cuanto he entrado en tu blog, ya que como te decía por twitter, nosotros también tenemos gatos, en concreto una hembra y un macho.

    De momento la Duendecilla aún es demasiado pequeña como para tener experiencias similares a la de Marco, pero me encanta lo que cuentas porque comparto al 100% tu visión sobre lo constructivo que es que un bebé tenga contacto temprano con animales, y si puede convivir con ellos tanto mejor 🙂

    Lo que por el momento sí he podido comprobar es que le llama especialmente la atención el rabito de los gatos, cada vez que pasan a su lado sigue su trayectoria con la mirada con una sonrisa de oreja a oreja, a veces si se sientan a su vera hasta les acaricia, aunque en más de una ocasión en lugar de eso ha hecho lo que hacen todos los bebés (agarrar fuerte) y los gatos ni se inmutan, se quedan tan tranquilos como si pensaran “bueno, a esta criaturita se lo permito” jajajaja.

    Ya te iré contando los nuevos avances!

    Un beso!

    • Uff el tiempo pasa volando, qué maravilla vivir paso a paso como se relacionan. El rabo de gatos y perros parece un foco de atracción irresistible, jajaja. Cómo disfrutan y ríen los niños con sus mascotas, aunque siempre viene bien la supervisión 😉
      Un beso Beltzane, ya nos vamos contando!

  11. Qué bellos post, qué bellas fotos y qué identificada me siento con lo que cuentas! Nosotros tenemos una gata, lleva 13 años con nosotros y es parte de la familia, la hija felina. Creo que un bebé en casa la ha pillado algo mayor y no siempre lo lleva bien, al menos es lo que percibo.
    Reconozco en algunos momentos me invadió algo el pánico, al poco de llegar la Cereza a casa, pero poco a poco todo encuentra su equilibrio.
    Con qué elegancia cuentas cómo son los gatos, de delicados y pacientes consigo mismos… y con los niños 🙂
    Muchos besos y gracias por tu reflexión a las mascotas!

    • Hola Cocolina linda! Los gatos son así, tan gatos… A la nuestra a veces tampoco le gusta la idea de un pequeñín correteando, incluso enfermó al principio, hubo que comprarle un pienso especial, los felinos además de indómitos también son muy sensibles al cambio. Pero los escollos también son parte de la vida, y como en cualquier relación también hay momentos complicados, así aprendemos todos acerca de los deseos de los demás.
      Me alegra que te gusten las fotos. 😉
      Un abrazo felino

    • Gracias por compartir también tu experiencia y por haberte pasado por aquí. Es una gran oportunidad tener animales cerca para aprender sobre ellos y sobre nosotros mismos.
      Un abrazo transoceánico!

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