Archivos Mensuales: junio 2012

De cómo una mujer es infantilizada por estar embarazada

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Llevo muchos días sin escribir, estoy agotada, mareada, con náuseas. ¿He dicho cansada?

Pero hoy me acerco a vosotros con una truculenta historia. Sin nombres propios, quizás no me paso a mi, me lo contaron, pero viene a reflejar una realidad que existe. Pensaréis que me lo invento, que exagero, pero no amigos, el mismísimo s. XIX se inmiscuye por las rendijas.

“Una linda chica embarazada sube la escalera, se encuentra indispuesta, le cuesta respirar, le cuesta hasta estar sentada, pero su tremendo sentido de la responsabilidad hace que rechace categóricamente pedirse una baja. Sin embargo, en previsión de tareas futuras, un concierto tremendamente difícil, que además de voluntario, sería interpretado con muchísima mas dignidad en un futuro no demasiado lejano, se aventuró a posponerlo. La petición por razonable fue aceptada, pero no sin antes pasar por un infame debate, escarnio y burla por parte de superiores y de cualquier otro que por allí pasara.

El razonamiento fue el siguiente: “Esto pasa por contratar a mujeres” ¿He oído bien? las sienes me van a explotar. ¡Pero bueno! Todos tenemos una madre. “Si pero la mía estaba en casa, las mujeres que quieran criar deberían estar en su casa. Tetas y sopas no caben en la boca“. Inaudito. “¿Qué me dices de las pequeñas empresas? si tienes tres empleados y dos son mujeres y se quedan embarazadas, todo son pérdidas“. Es por esto que se hacen necesarias las medidas gubernamentales que velen por los intereses de las empresas, para que el coste de contratar a un hombre y una mujer sea el mismo, aún en caso de embarazo.

Y aparece la tercera voz en discordia “Para esas cosas estamos ahora“. Si claro, con tanto recorte sálvese quién pueda, a quién le importa el futuro o que retrocedamos inexorablemente al pasado, a quién le importa el bienestar social y si además me puedo reír un rato de una compañera, mejor.

Segunda voz en discordia: “El embarazo no es una enfermedad, y el parto tampoco, muchas mujeres se incorporan rápidamente“. Hombre claro que el embarazo no es una enfermedad, pero te puede imposibilitar para ciertas tareas en un momento dado. En cuanto al tema del parto… Gracias Soraya Sáez de Santa María, has sido todo un ejemplo. La linda chica embarazada que subió la escalera les habló de lo fisiológico de un embarazo y de otras muchas cosas, pero entre risas solo atinaron a decir “yo no tengo la culpa de que estés embarazada“, ¿culpa?, “si no hicieras tanto el amor…” ¿cómo? “Deberíamos contratar a mujeres de cincuenta años que ya no pueden parir” Esto ya es de premio. Y nada, “tenlos seguiditos que no des mucho por culo“.

La linda chica bajo la escalera, como si un tractor la hubiese atropellado, triste, decepcionada, rabiosa. No supo defender ni defenderse. ¿Nos movemos solo por parámetros materiales? En un contexto artístico y musical, la sensibilidad es una elipsis. El milagro de la vida no es importante, el respeto y el cariño por los compañeros una quimera y la igualdad, la libertad, la conciliación, la revolución del amor en suma, meros conceptos inexistentes. Solo le habría faltado pedir perdón por estar preñada.”

Imaginaos mi desolación, embarazada como estoy, vibrando a una con la linda chica. No tengo palabras.

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Esta leche es “la leche”

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Lechera VII de Concha Prada (2012)
 

Me gustaría hablaros hoy, del modo en el que la leche materna estimula el sistema inmune de los bebés y fomenta una flora intestinal saludable.

Médicos y científicos otorgaron a la leche humana, durante mucho tiempo, un valor meramente nutritivo, por lo que podía ser sustituida por leche de fórmula sin mayor inconveniente (negocio que mueve 3500 millones de dólares al año, sólo en EEUU).

El investigador Bruce German tomó cartas en el asunto y se dedicó a estudiar con mas detalle las características de la leche materna, para ser mas exactos, se centró en los OLIGOSACÁRIDOS que son unas moléculas de azúcar que abundan en la leche y que no se digieren. Dado que no se metabolizan su abundante presencia debía responder a alguna finalidad. German trabajó con biólogos moleculares aislando los oligosacáridos y exponiéndolos a diversas bacterias. Se han descubierto ya 150 tipos aunque se estima que podría haber unos 200. Estos azúcares podrían ser claves para la salud y enfermedad del ser humano.

Los fucosilados, por ejemplo, son un oligosacárido que sirve de alimento a la bacteria Bifidobacterium infantes. Esta bacteria evita problemas gastrointestinales, la presencia de los fucosilados (azúcares que no metaboliza el bebé) promueven su existencia y a su vez la B. infantes consume todos estos azúcares matando de hambre a otras bacterias nocivas.

Otro compuesto prometedor es  un azúcar llamado disialil-lacto-N-tetraosa.  Se cree que el compuesto actuaría estimulado el crecimiento de bacterias beneficiosas o reduciendo la inflamación del intestino, parece que esta familia de compuestos imita la estructura molecular de las células epiteliales del colon actuando de este modo: al no digerirse llegan intactas al colon adhiriéndose a sus paredes, cuando una bacteria parasítica, Entamoeba histolytica, trata de atacar las paredes del colón, en muchas ocasiones acaba pegándose a las moléculas que provienen de la leche, que entonces se desprenden facilitando la evacuación del microbio perjudicial. Este mecanismo, de confirmarse, podría tener importantes implicaciones tanto para la salud de los niños como para la de los adultos, ya que E.histolytica es la tercera causa global de muerte por parásitos.

Otras hazañas que podrían llevar a cabo los oligosacáridos incluyen la inhibición de Streptococos pneumoniae, la bacteria responsable de muchas infecciones del tracto respiratorio y del oído, lo que podría aclarar por qué los niños amamantados son más resistentes a este tipo de enfermedades que los alimentados con fórmula.

La experimentación con los oligosacáridos extraídos de leche humana están dando buenos resultados con el cólera, y E.coli. Así mismo, todo un cóctel de compuestos derivados de la leche podrían comenzar a salir de los laboratorios poniéndose al servicio de la medicina. Ya se han creado compañías encaminadas a testar estos efectos en humanos y a diseñar suplementos nutricionales destinados a países subdesarrollados, donde los trastornos relacionados con la diarrea matan a más de un millón de niños cada año.

También se trabaja con compuestos que puedan usarse en adultos cuyo microbioma interno haya resultado dañado por una enfermedad, por la edad o por el uso de antibióticos. La CD14, por ejemplo es una proteína abundante en la leche materna que está presente cuando el sistema inmune aprende a combatir los patógenos intestinales, podría servir para pacientes con enfermedad de Crohn. La Lactoferrina, una proteína que se adhiere al hierro, podría usarse para tratar la salmonelosis, E.coli y a otras bacterias que se alimentan de hierro.

Los datos utilizados en el Post pertenecen a Florence Williams, autora de Breasts: A natural and Unnatural History.

Por fin la ciencia se está encargando de estudiar la leche humana, no comprendo como se ha dejado de lado tanto tiempo, cuando son evidentes sus beneficios. Este interés responde a intereses comerciales, según lo veo yo, si con el tiempo son capaces de sintetizar y producir los componentes de la leche, los grandes laboratorios farmacéuticos se lucrarán sin duda, con leches de fórmula carísimas y grandes remedios contra enfermedades. No lo veo mal, el avance de la medicina es inexorable, pero dudo mucho que se haga un uso solidario con estos remedios, repartiendo complejos vitamínicos a niños del tercer mundo y evitando así sus muertes. Soy “algo” desconfiada en lo que a la generosidad humana se refiere y en particular a las grandes empresas regidas por “grandes hombres y mujeres”.

Por lo pronto estos estudios ponen de manifiesto la importancia de la lactancia materna y los grandes beneficios que encuentran con ella los bebés. Si el conocimiento de estos hechos fuese mas popular nadie se escandalizaría cuando te dispones a amamantar a tu hijo, ni se opondrían con falsos mitos a la continuación de una maravillosa lactancia “a término”.

Un nuevo camino que recorrer

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El ritmo lo impregna todo de nuevo. Mi corazón vive acelerado, vuelve a bombear sangre por dos.

Bullía en mi cabeza un sonsonete de amor, de vida. Un concepto, una idea, un deseo.

Y ya esta aquí, luchando por adherirse a su madre, aferrándose a mi cuerpo, multiplicándose sobre si mismo.

Vuelvo a sentirme madre, vuelvo a sentirme llena, vuelvo a sentirme embarazada.

Así me siento y así estoy. Puede que sea pronto. Puede que no sea definitivo, pero en la hora que me ocupa es mi realidad, es la realidad.

Que ansíes el momento, lo esperes y lo busques, no significa que cuando llegue no te abrume y desestabilice. De hecho el baile de hormonas te conduce vertiginosamente de una emoción a otra.

Pura felicidad y plenitud femenina desembocan en dudas y nervios. Tengo mis planes, siempre los tengo, pero la primera vez que fui madre pude comprobar como todas las ideas preconcebidas que tenía se desplomaban como naipes. El espíritu idealista que te mueve cuando quieres ser madre me presentaba una maravillosa lactancia en tándem, abrazos interminables y una cama por la que se “esturrea” el amor, la leche y el cariño.

Pero al cabo de la noticia Marco ha enfermado, un resfriado común con algo de fiebre, y no dejo de preguntarme si seré capaz de responder a las demandas de los dos, después de una noche difícil como esta me he sentido aterrada, ¿me habré precipitado, rechazará Marco el pecho? Pero como decía en Oscura es la nochela sombra es confusa y la falta de sueño aturde. Ahora, con el sol en la cumbre vuelvo a sentirme feliz porque se que me sobra amor, aunque no paciencia, pero como todo es cuestión de práctica y predisposición solo me queda sumergirme en esta nueva situación que esculpirá mi cuerpo y mi energía, estirando mis brazos, abrazando a mis hombres, llenándonos de vida y confiando en nuestra capacidad para ser familia, en nuestra plasticidad y en nuestras ganas de recorrer este camino nuevo que nos enseñará tantas cosas, buenas y malas, pero que sobre todo nos multiplicará y enriquecerá.

 

Prohibido el paso a los niños

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Así se ha puesto mi humor cuando he leído esta noticia, proliferan los hoteles “Adults only”.

¿Qué hay hoteles solo para adultos? ¡¡Estoy tan enfadada!! ¿Nadie más ve lo mismo que yo?

Conocía la existencia de los aviones solo para adultos, ¿pero hoteles? ¿tanto molestan los niños?

¿Qué clase de sociedad somos que ni aguantar a nuestras propias crías podemos? A mi entender negamos una parte importante de nosotros mismos, también fuimos niños, y por lo visto no demasiado felices cuando no podemos soportar la infancia a nuestro alrededor. Los niños se pueden enfadar, ¿los adultos no?, los niños alzan la voz, ¿los adultos no? ¿soy la única que ha compartido restaurante u hotel con “adultos” ebrios? ¿Acaso no molestan ellos mas? Pues todavía no he visto ningún hotel en el que firmes un contrato de autocontrol y buen comportamiento bajo pena de expulsión, para ningún adulto y a veces vendrían tan bien…

Está claro que podemos tener un concepto ideal de vacaciones, de ambiente, pero los imprevistos existen y puede que haga un frío horrible cuando decidas ir a la playa y se estropeen tus vacaciones, o enfermes y no puedas salir de la habitación, o que los mosquitos te priven de usar la terraza. Las vacaciones perfectas no existen y que un niño te salpique en la piscina puede significar absolutamente nada si estás de buen humor. ¿A qué viene esta actitud de amargados y de snobs? Esto por un lado, la alegría con la que clasificamos qué es deseable y qué no lo es. Deberíamos revisitar nuestros conceptos, abrirnos a lo que nos rodea y tener mayor adaptabilidad con lo inesperado. Además lo inesperado no tiene por qué ser siempre un niño llorando.

Si indagamos en esta susceptibilidad, encontramos personas con graves problemas de adaptación al medio en el que viven. El mundo tiene ancianos, adultos, niños y bebés, esto es así de manera tajante, el paso inexorable del tiempo nos lleva de una etapa a otra. Que no soportemos a los niños habla de experiencias vividas, de malas experiencias cuando éramos niños, es mi opinión, pero no me cabe la menor duda. En circunstancias normales no caeríamos en la cuenta de que un niño ríe de manera sonora, o se queja cuando resbala, quizás nos reprendían hasta por estornudar y el dolor que nos causó que no nos aceptaran olvidándonos hasta de expresarnos resuena en nuestro subconsciente poniéndonos tensos, muy tensos. ATENCIÓN SELECTIVA. Los niños también nos pueden alegrar la tarde si los observamos un rato, pero cuando lo único que nos llama la atención es lo negativo, realmente necesitamos relajarnos y reconciliarnos con nuestra propia existencia.

Por otro lado, ¿es legal prohibir el paso a los niños? ¿es lícito vetar de esa manera? ¿Acaso son ciudadanos de segunda? ¿Qué pensaríamos de un hotel que prohibiera la entrada a los feos, a los mayores de 55 años, a las mujeres, a los hombres, a los calvos, a los negros, a los franceses, a los vascos, a los bajitos? Hablamos de clasismo en toda regla. Cada uno puede pensar como quiera, pero nos adaptamos a lo que nos rodea, 0 deberíamos, quizás la persona de la mesa de al lado te marea hasta la náusea con su perfume pero no estás en el derecho de hacerla abandonar un local. ¿Por qué con los niños sucede esto? Decidimos que no son bien recibidos. ¿Qué mundo estamos creando? Alguien debería defender los derechos de los niños, ellos no son capaces todavía de manifestar sus quejas cuando no se les trata de manera adecuada o con dignidad. Quizás por ello algunos niños cuando crecen aborrecen la infancia.

Urge la necesidad de hoteles de este tipo porque “falla la educación en los niños”, esto es ya lo que me faltaba. En primer lugar ¿quién se encarga de educar a los niños? Por supuesto, los sacro-santos adultos. Y en segundo lugar en este artículo se habla de la tendencia “permisiva” que se está dando estos últimos años. Bueno llegados a este punto la tormenta de mi cabeza es de tal calibre que necesitaría otro Post. No somos realistas acerca del comportamiento esperable en niños de 2 a 4 años, como decía mas arriba a veces se trata más de la susceptibilidad adulta que de los “horrendos actos” de los niños pequeños.

¿Necesitamos la alternativa? ¿Hoteles amigos de los niños? Pienso que de este modo creamos guetos. Lugares con superpoblación infantil y lugares con hipopoblación infantil. ¿Esta es la solución, reductos que no responden a la realidad? Además, las tasas de natalidad no son tan altas como para que los niños “molesten” tanto. Pero supongo que sí, esta es la solución. Francamente, a mi tampoco me apetece estar rodeada de personas amargadas, que se piensan superiores a los demás, susceptibles, que miran de reojo. A mi también me molestan, me angustian. Debo tener algún trauma también, porque me salen ronchas de imaginarme a alguien carraspeando su garganta para quejarse “con educación”.

No quiero pecar de intolerante, pero los niños existen, como el sol o las nubes y porque nos molesten no podemos suprimirlos. ¿Aspiramos a la eugenesia y los niños no caben en nuestra ecuación? Lo siento pero me parece vergonzoso. Las personas que no están preparadas para gozar de los niños realmente deberían mantenerse a una distancia prudencial, PROHIBIDO EL PASO A MALEDUCADOS CLASISTAS.

A mi abuelo. In memoriam

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La temida llamada llegó esta mañana.

Mi abuelo nos dejaba.

Vivió tiempos convulsos, de guerras, hambrunas, cortijos y dictaduras. Solía recordar emocionado cómo siendo un chiquillo su hermano lo cogió en brazos para despedirse y jamás volvió de la contienda que enfrentó a un país en dos bandos. En su bicicleta recorría kilómetros subiendo puertos de montaña, para trabajar en las minas a diario. Cogía a sus hijos y nietos en brazos y caminaba hasta el pueblo más cercano en busca de un médico, cuando la enfermedad se instalaba en su casa.  Siempre fue un hombre fuerte, alto y delgado, de nariz aguileña, con mirada profunda. Su rostro estaba marcado por la vida pero siempre tenía palabras dulces para nosotros. Cariñoso. Con su pelo blanco desde que puedo recordar y sus sonsonetes almibarados.

Nos llevaba a la cocina y nos mostraba “toicas las cosicas” que había para comer, incluso abría el frigorífico para que no perdiéramos ni un detalle de las viandas. En las fiestas del pueblo nunca me faltaban las almendras dulces, de esas que están rellenas. Allá donde estuviera, me buscaba y me obsequiaba con ellas.

 

Qué duro es enfrentarte a la muerte, a la senectud. Padre de la mujer que me parió, me diste tu ADN, me diste tu carinño. Nos diste tus historias, tus circunstancias, tu presencia y tu sonrisa.

Siempre te recordaré sonriendo abuelito, buen viaje. Te guardo en el corazón y en la memoria.

Oscura es la noche

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Las sombras hacen palidecer a la razón. La noche nos engulle, el tempo se hace eterno.

Cuando no podemos dormir los minutos son horas y las horas son eternos cismas que nos distancian y alejan del descanso. Nuestras preocupaciones se sobredimensionan, se engrosan como una gran bola de nieve que desciende ladera abajo. Llegamos incluso a vivir estados de vigilia somnolienta o sueños conscientes, que no comprendemos ni dominamos, entramos en una dimensión temporo-espacial diferente, irracional, subconsciente… Nuestra imaginación campa a sus anchas, como una semilla que se arremolina en el estómago y despliega sus tentáculos, sus ramificaciones; como un timbal que percute y percute, constante, obstinado, salimos del pensamiento, entramos en el pensamiento, salimos, entramos, salimos, y más… Un laberinto kafkiano, una opresión, un muro que se disipa con la luz del día.

Cuando el sol se alza todo es relativo, nos sorprendemos de la impotencia que nos atenazó y abrazamos soluciones y alternativas, propósitos y objetivos que mitiguen nuestro malestar. Un café humeante, aromático. Agua limpia, fresca. En la cara. Y todo gira.

No se si reconocéis una situación semejante, aislada o habitual. ¿Le puede ocurrir esto a niños y bebés? Un desequilibrio, una “semilla” no digerida ¿les puede aterrar en la noche?

Tres veces al año mi trabajo me separa de Marco bien entrada la noche, no regreso a casa hasta las 2 de la madrugada aproximadamente. Son fechas temidas por todos. Marco suele dormirse enroscado a mi, teteando y arrullado, los dos respirando a una, relajándonos juntos, oliéndonos y sintiéndonos. Pero cuando se vuelve a despertar (varias veces cada noche), necesita comprobar que todo está como lo dejó, así se siente seguro. Pero la noche del lunes mamá no estaba y en su capacidad de razonamiento no había señales de que volvería, como  vuelve día tras día a la hora de la comida. Esto era distinto, papá no era suficiente. Rabia y llanto hasta el vómito, solo los dibujos animados pudieron alejarlo de su pena. Algún que otro intento de cuento frustrado, de paseos en mochila frustrados. Pero significaba dormir, ¿dormir? ¿sin saber el paradero de mamá? No, eso era demasiado. De este modo solo la compañía de papá y las imágenes divertidas de la pantalla hicieron más llevadera la espera.

Por un lado comprendo la impotencia de un padre que entrega por entero su paciencia y su contacto. No lo puedo imaginar porque siempre soy consuelo y bálsamo. Solo le queda la empatía, conectar con un cerebro de 19 meses en pleno vínculo, extrañado, enfadado y aterrado. Ahora piensas que Marco “no se conforma contigo” pero él se ha sentido acompañado y comprendido en su espera y su delirio.

Dos pesadillas a lo largo de la noche, con mamá al lado, atestiguan el calibre del sufrimiento y la gestión del estrés por parte de nuestro bebé.

Todo esto ¿qué supone? Según mi punto de vista el vínculo está intacto, como es normal para su edad, hasta los dos años no se produce la ruptura de la díada, de forma progresiva y en virtud del carácter de cada niño. Si no estuviera criado “con apego”, ¿no notaría mi ausencia? Para que esta circunstancia se dé se habría deshabituado a mi presencia en cualquier otro momento, pero lo habría hecho, con todo el sufrimiento que conlleva para un bebé que aún no está preparado. Es obvio que nos podemos acostumbrar a cualquier cosa, pero particularmente no me compensa, no nos compensa, pasar por semejante trance que puede conllevar un destete precoz (si precoz, porque no significaría una lactancia a termino), por tres días al año, porque el resto del tiempo no tengo nada mejor que hacer que velar por el dulce sueño de mi bebé. No me cabe la menor duda de que cuando él esté preparado recuperaré mayor libertad nocturna. Pero todavía no es nuestro momento. Somos una perfecta díada que sobrevive gracias al soporte que nos brinda papá. Pero esto merece otra reflexión. El papel fundamental del padre durante la lactancia, cuando es toda nuestra tribu, al menos de noche.

Minientrada

El ser humano se socializa, se relaciona. En casa, en el trabajo, comprando el pan.

Vivimos en familia, con mascotas, con amigos, incluso con desconocidos. Aquí, en esta esquinita de la blogosfera se apuesta por el contacto, el apego, la disponibilidad para con nuestros niños, el piel con piel, el mirarse a los ojos.

Pero en este proceso mamífero de olernos, tocarnos, observarnos y escucharnos, poco a poco vamos encerrándonos en nuestro ser, caminando entre centenares de personas, con rapidez y sin rozarnos. Viviendo en ciudades que se engarzan con pueblos inmensos y en pisos cual avispero, pero sintiéndonos solos, sin afinidad, sin conexión ni con nosotros mismos.

A este contexto llega INTERNET, la red de infinitas posibilidades y recursos, que no cesa de inventar. Y cual invento humano construye las redes sociales, articulando diferentes maneras de estar y conectar. Puedes compartir tus inquietudes sobre bonsáis con otros amantes de este arte, sin preguntas ni presentaciones. Puedes también comentar y apreciar las fotografías de otras personas. Expresarte en un blog y obtener respuestas en resonancia y adscribirte a una red social como Twitter y configurar tu propio perfil, escuchando lo que te interesa, hasta que te interesa, a un solo golpe de “unfollow” .

Así me enredé en este “madremagnum”, conectando con madres y padres, intercambiando consejos, inquietudes. Sintiendo el dolor ajeno, preocupándome por la fiebre de niños que no conozco, alegrándome por el bienestar de las mujeres hermosas y valientes y por el de los hombres valientes y hermosos que están a un golpe de click, participando de sus noches en vela, de sus reivindicaciones por la conciliación, y de su consternación ante un país que se colapsa.

¿Qué esta ocurriendo con el modo en el que interactuamos? El estresante sistema nos condena, a la prisa, al no llegar, al no mirarnos. Ya ni siquiera hablamos por teléfono usamos WhatsApp, sin tono de voz, concisos, propiciando conversaciones entrecortadas que sabes cuando empiezas, pero no cuando acabas. Esta nueva estructura del s. XXI aleja a nuestros amigos a cientos e incluso miles de kilómetros, dejamos nuestros pueblos, y aquellas personas con las que conectamos cuando estudiábamos, con las que sobre el césped de la facultad cambiábamos el mundo, no están disponibles para abrazarlas, largas distancias se yerguen entre nosotros. Nuestras vidas se conducen por senderos dispares, no quieres ser la inoportuna “mami” que haciendo gala de su “pasmo maternal” solo habla de portabebés y de “baby-led-weaning”. Entonces encuentras la red, las comadres que te escuchan, la tribu que te falta, el apoyo que esperabas y necesitabas.

Pero el ser humano nunca está conforme, contento, feliz, satisfecho y surge la tremenda necesidad de “desvirtualizar”. Leer no es suficiente, necesitamos el contacto que nos define, aprender de los gestos, conocer la música de las voces amigas y el abrazo que nos conecta como especie.

De esta iniciativa desvirtualizadora surge el #15J. Tres madres bloggers tienen la iniciativa de conocerse y comentan sus pesquisas por Twitter. Raudas, otras se unen al grupo, el globo se hincha y llega un momento en el que se hace urgente una organización. 50 bloggers, lista de espera para participar en el evento, sponsors. Se ha convertido en todo un movimiento con hashtag propio, manifiesto, “anti-concursos”… En fin, un claro ejemplo de la actitud socializadora que nos caracteriza y de la rapidez de de las redes sociales.

Internet viene a adecuarse a nuestro nuevo estilo de vida, es rápido y concreto, llena el vacío que dejan los grises de las ciudades en  nosotros, y sin embargo no es suficiente, necesitamos el contacto real, aunque solo sea una vez, o quien sabe.

Conocerse en Red