Oscura es la noche

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Las sombras hacen palidecer a la razón. La noche nos engulle, el tempo se hace eterno.

Cuando no podemos dormir los minutos son horas y las horas son eternos cismas que nos distancian y alejan del descanso. Nuestras preocupaciones se sobredimensionan, se engrosan como una gran bola de nieve que desciende ladera abajo. Llegamos incluso a vivir estados de vigilia somnolienta o sueños conscientes, que no comprendemos ni dominamos, entramos en una dimensión temporo-espacial diferente, irracional, subconsciente… Nuestra imaginación campa a sus anchas, como una semilla que se arremolina en el estómago y despliega sus tentáculos, sus ramificaciones; como un timbal que percute y percute, constante, obstinado, salimos del pensamiento, entramos en el pensamiento, salimos, entramos, salimos, y más… Un laberinto kafkiano, una opresión, un muro que se disipa con la luz del día.

Cuando el sol se alza todo es relativo, nos sorprendemos de la impotencia que nos atenazó y abrazamos soluciones y alternativas, propósitos y objetivos que mitiguen nuestro malestar. Un café humeante, aromático. Agua limpia, fresca. En la cara. Y todo gira.

No se si reconocéis una situación semejante, aislada o habitual. ¿Le puede ocurrir esto a niños y bebés? Un desequilibrio, una “semilla” no digerida ¿les puede aterrar en la noche?

Tres veces al año mi trabajo me separa de Marco bien entrada la noche, no regreso a casa hasta las 2 de la madrugada aproximadamente. Son fechas temidas por todos. Marco suele dormirse enroscado a mi, teteando y arrullado, los dos respirando a una, relajándonos juntos, oliéndonos y sintiéndonos. Pero cuando se vuelve a despertar (varias veces cada noche), necesita comprobar que todo está como lo dejó, así se siente seguro. Pero la noche del lunes mamá no estaba y en su capacidad de razonamiento no había señales de que volvería, como  vuelve día tras día a la hora de la comida. Esto era distinto, papá no era suficiente. Rabia y llanto hasta el vómito, solo los dibujos animados pudieron alejarlo de su pena. Algún que otro intento de cuento frustrado, de paseos en mochila frustrados. Pero significaba dormir, ¿dormir? ¿sin saber el paradero de mamá? No, eso era demasiado. De este modo solo la compañía de papá y las imágenes divertidas de la pantalla hicieron más llevadera la espera.

Por un lado comprendo la impotencia de un padre que entrega por entero su paciencia y su contacto. No lo puedo imaginar porque siempre soy consuelo y bálsamo. Solo le queda la empatía, conectar con un cerebro de 19 meses en pleno vínculo, extrañado, enfadado y aterrado. Ahora piensas que Marco “no se conforma contigo” pero él se ha sentido acompañado y comprendido en su espera y su delirio.

Dos pesadillas a lo largo de la noche, con mamá al lado, atestiguan el calibre del sufrimiento y la gestión del estrés por parte de nuestro bebé.

Todo esto ¿qué supone? Según mi punto de vista el vínculo está intacto, como es normal para su edad, hasta los dos años no se produce la ruptura de la díada, de forma progresiva y en virtud del carácter de cada niño. Si no estuviera criado “con apego”, ¿no notaría mi ausencia? Para que esta circunstancia se dé se habría deshabituado a mi presencia en cualquier otro momento, pero lo habría hecho, con todo el sufrimiento que conlleva para un bebé que aún no está preparado. Es obvio que nos podemos acostumbrar a cualquier cosa, pero particularmente no me compensa, no nos compensa, pasar por semejante trance que puede conllevar un destete precoz (si precoz, porque no significaría una lactancia a termino), por tres días al año, porque el resto del tiempo no tengo nada mejor que hacer que velar por el dulce sueño de mi bebé. No me cabe la menor duda de que cuando él esté preparado recuperaré mayor libertad nocturna. Pero todavía no es nuestro momento. Somos una perfecta díada que sobrevive gracias al soporte que nos brinda papá. Pero esto merece otra reflexión. El papel fundamental del padre durante la lactancia, cuando es toda nuestra tribu, al menos de noche.

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  1. Yo soy la única que duerme a la peque, nunca se duerme con nadie más. A veces pienso que conlleva mucho trabajo, otras me canso…pero la mayor parte del tiempo lo agradezco. Agradezco estos momentos de absoluta intimidad, de infinito cariño, de imborrables noches. Quién no los ha vivido no puede ser consciente de cuanto amor se pierde. Cuando hayan pasado los echaré de menos y los conservaré en mi cofre de los mejores recuerdos.
    Un abrazo

    • Eso es cierto, es mucho lo que ganamos aunque tenga su coste, perdemos algo de independencia, pero ganamos mucho en amor. Me trae quebraderos de cabeza cuando me es imposible dormirlo a mi, como en estos casos que cuento, me siento culpable porque soy consciente de la dificultad que entraña para los demás, pero es demasiado alto el coste para mi y para el niño cambiar nuestros hábitos y bueno, son muy pocas veces.
      Un abrazo y gracias por tu experiencia

  2. Silvia, me encanta tu forma de expresarte, no llevo mucho tiempo siguiendo tu blog, pero cada post es un auténtico regalo para la vista (deformación profesional, jeje). Me gustaría ser capaz de encontrar más tiempo para pasar a comentar y no quedarme en la retaguardia únicamente leyendo, pero esto mismo me pasa con tantos otros blogs. El trabajo de freelance es lo que tiene, un ritmo más frenético para sacar todo adelante, y si a eso le sumas una bebita de 8 meses, imagina!

    Pero bueno, centrándome ya en tu post :) Seguramente ante una situación como la que relatas algunos pediatras te dirían que lo has “malacostumbrado”, que si le hubieras habituado antes ahora no lo pasaría tan mal, que si tal que si pascual. Yo creo que has hecho muy bien y yo en tu lugar habría hecho lo mismo. Ya llegará el momento de aprender a ser independiente.

    Últimamente yo he estado preocupada porque mi baby empezó de repente a dormir peor: le cuesta mucho conciliar el sueño cuando antes se quedaba sopita enseguida, y se despierta muy a menudo por la noche cuando antes dormía un montón de horas seguidas. Hablé con una psicóloga infantil y me dije que el método Estivill funcionar funciona, pero que también es importante que los padres estén dispuestos y preparados para aplicarlo, y yo no estoy ni lo uno ni lo otro (y no lo voy a estar nunca).

    La semana pasada saqué de la biblioteca el libro de Rosa Jové, ‘Dormir sin lágrimas’ y me está encantando porque me hace ver que lo que le pasa a la Duendecilla, lejos de ser un paso atrás, es un paso adelante en el proceso evolutivo que es el sueño, así que estoy mucho más tranquila y segura de estar haciéndolo bien :)

    • No lo dudes, es el proceso normal de los bebés. Es un alivio saber que estas leyendo a Rosa Jove. El libro es fantástico. Tu y tu bebé lo agradecerán. ;)

      • Gracias, Zary, por tu opinión! La verdad es que sí, me parece una auténtica joya de libro!!! Además, me encanta ese humor ácido e irónico que emplea la autora para hablar del Estivill jajaja ;)

    • Hola Beltzane! Pienso que cada niño marca su ritmo y algunos son más demandantes, lo habría pasado así de mal con cuatro meses también. Tuve una experiencia similar, a sus cuatro meses continué con unas clases de música y pasó una tarde horrible, cuando llegué tenía la cara roja e hinchada de tanto llorar. Ahora solo se pone así por la noche, por suerte, y confío que en un futuro aunque me eche de menos esté mas relajado en mi ausencia.
      Creo que la “duendecilla” está empezando a dormir peor porque ha comenzado la fase del movimiento, viven tantas experiencias nuevas y tan asombrosas para ella que está mas agitada. El libro que mencionas de Rosa Jové es fantástico, como muy bien dices, es tranquilizador, recibimos tanta información errónea que claro, dudamos. Mucha paciencia, olvídate del reloj por la noche y todo irá genial. Ya me vas contando.
      Muchísimas gracias por pasarte cuando sacas un ratito, me encantan tus visitas!
      un beso grande, grandísimo

    • No desesperes, son rachas, fases que tienen que superar. A mí también me ayudó leer el libro de la Jové y comprender que eso es lo normal. Un beso

  3. Como te entiendo… yo siempre estoy por la noche con mi hija, pero el simple hecho de levantarme al baño y que mi hija se despierte en ese momento y no me encuentre en la cama significa gritos y llantos, aunque su padre al lado intente dulcemente calmarla. Él a veces se frustra, se siente mal, porque no logra consolarla, sólo quiere a su madre, pero ellos son un gran soporte, y en el fondo saben que sus hijos también los adoran y que llegará el día en que diga “mamá no, papá”.

    Tuvo que ser duro verle así, primero para el papá y luego para tí sabiendo lo que ha pasado y viendo también cómo le ha afectado. Pero estaba acompañado y ahora mamá está a su lado, estoy segura de que lo sabe.

    Un abrazo

    • Me paso todo el año esperando esta fecha (la inauguración del ferial y nuestra ineludible cita, trabajo para el ayuntamiento), intenté pedirme el día, pero no me lo dieron porque era una actuación y no un ensayo. En fin, es un palo y lo pasamos fatal pero ya ha pasado, a ver como va el año que viene.
      Me encantaría pasar todas las noches con él. Son fases y nuestros niños comprenderán que enseguida volvemos porque siempre estamos, eso es una garantía.
      Un beso muy grande y gracias por tu empatía.

  4. te entiendo perfectamente y compartó tu reflexión. Me pasó algo parecido hace una semana y eso que solo me ausenté 45 minutos, que para mi esposo fueron eternos porque Sara no hizo más que llorar y pedir “mamá” hasta el cansancio. Coincido: el vínculo está intacto y eso me enorgullece demasiado. Un abrazo.

    • Es curioso como de día pueden soportar nuestra ausencia, pero la noche… no, la noche es confusa y nos necesitan mucho. Pues ahí estaremos! ;-)
      Gracias por tu experiencia y empatía. Un beso gigante!

  5. Comprendo perfectamente lo que cuentas porque mi situación es muy similar, pero estoy convencida de que es lo natural y que poco a poco irá cambiando por sí sola. De hecho ya voy viendo pequeños grandes avances en este sentido. Entiendo que a veces pueda resultar frustrante para nuestras parejas, pero ellos juegan un papel muy importante en el resto de momentos del día y antes de lo que pensamos ellos pasaran a formar la díada y nosotras seremos el punto de apoyo.

    • Eso creo yo, los veo cada vez más fusionados en el juego y el descubrimiento durante el día. Como dices, es cuestión de tiempo que la noche no altere su vínculo.
      Un beso muy grande Mousikh y gracias por pasarte.

  6. Yo siempre he sido la encargada de dormir a nuestra hija, desde que ha nacido no me he separado ni una sola noche de ella y aunque en mi interior sé que le he podido dar la paz que necesita para dormir siempre me entra inquietud cuando pienso si un día, por cualquier causa no estoy cómo hará? supongo que al final se dormiría pero lo pasaría mal.
    Es una madurez que han de ir alcanzando y que a veces se hace esperar mucho tiempo. Para los papás es bastante frustrante pues aunque desean ayudar ellos no se lo ponen fácil…
    Ánimo, has hecho lo correcto y por fortuna no son muchas las separaciones.
    Un abrazo!

    • Eso pienso yo, no vamos a acostumbrarlos por si acaso, para ello también los haríamos sufrir, si llega un momento en el que es imprescindible que nos separemos toda la noche, lo haremos con mucho dolor pero no veo la necesidad de adelantar hechos que quizás nunca sucedan.
      Muchas gracias. Un beso!

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