Qué esperamos de nuestros hijos

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Fotografía de @antoniom_ortegaCuando decidí quedarme embarazada la primera vez también decidí que velaría por no esperar nada concreto de mi hijo. Si, potenciaría su libertad, le proporcionaría el espacio suficiente para que él encontrara su camino, sin presión. No tendría que ser ni el bueno, ni el listo, ni el valiente, ni tan siquiera el artista o el ingeniero, simplemente tendría que ser. Yo podía ver que esto no sería tan fácil la expectativa mora en nuestras ideas y amar sin condiciones es hartamente difícil, pero era optimista con mis facultades de autoconsciencia.

Entonces empieza la aventura y no solo existen nuestras expectativas también nos acompañan las de nuestro entorno. Digamos por ejemplo, “¿duerme toda la noche?” “¿ah si, llora por las tardes?” “¿solo se duerme en brazos?” Ufff y una gota fría se despeña donde acaba tu barbilla. Lees tus “librillos” de crianza, compruebas que todo es normal y te vuelves a relajar.

Entonces llega el turno de las tablas de habilidades: a los x meses el bebé se gira sobre si mismo, a los x puede permanecer sentado sin balancearse hacia los lados, a los x se suele embelesar mirando sus propias manos y esto supone un desarrollo de su inteligencia, atención, psicomotricidad… ay esta… Esta habilidad nos costó, ¿qué le pasaba a mi bebé? ¡no se miraba las manos, horror! Pasamos página, después viene el gateo y sus diversas fases, caminar, correr, saltar, el lenguaje. Stop. El lenguaje.

Marco comenzó muy pronto a decir mamá, papá, agua y yogur, pero de pronto frenó en seco y su discurso se diluyó en gorjeos ininteligibles, y así continuó mucho tiempo. De nuevo la gota fría. Y claro, si buscas encuentras, hay una gran diversidad de problemas lingüísticos. Se suma la presión externa, la sorna de unos que lo comparan con sus retoños y la preocupación de otros, entre los que me cuento. ¿Tenía que aceptar, como mínimo, que mi hijo no era tan inteligente como yo deseaba? Y ya nos hemos estrellado con la EXPECTATIVA a la que yo le había jurado odio eterno. Aún era pronto para un diagnóstico, así que me marqué un margen amplio de tiempo, el suficiente para no parecer una histérica, la madre primeriza angustiada, y bueno, como magia empezó a usar primero las palabras que le eran imprescindibles, después seleccionó otras que eran mucho más fáciles de pronunciar en inglés que en español, (ball vs. pelota, cookie vs. galleta, la verdad, no hay color), y así, poco a poco comenzó a hilar frases y a contar historias muy primitivas pero que dan buena muestra de su imaginario. Selecciona metáforas para nombrar algunos hechos, si el huevo Humpty-Dumpty cae al suelo, a partir de ese momento caer o tropezar es hacer un Humpty-Dumpty, aunque después nosotros renombremos el incidente Marco sigue usando sus metáforas, ¿es normal? ¿es síntoma de “menos inteligencia”? No lo se, lo que sé es que es SU inteligencia y a mi me vale.

En mis investigaciones me topé con el TEL o Trastorno Específico del Lenguaje, es interesante conocerlo, o no, eso va en función de lo alarmistas o hipocondríacos que seamos. En cualquier caso, un niño que presente este u otro trastorno lo que necesita es comprensión y amor, como todos ante los obstáculos que encontramos y no frustración o decepción por parte de su círculo íntimo, sin mencionar claro está, la burla o la satisfacción externa ante las dificultades ajenas.

¿Por qué necesitamos o esperamos que nuestros hijos sean mejores que nosotros? ¿Hemos dejado algo medias que deben terminar ellos? La presión se cuela por nuestra debilidad y por la necesidad que tenemos algunos de que los niños sean nuestra carta de presentación. Debemos aceptar en primer lugar nuestras grandezas y nuestras torpezas para después liberarlos de la mochila que nos pertenece. Descubriremos curiosos sus peculiaridades y aceptaremos también sus grandezas y torpezas.

Como siempre, Marco es mi maestro y me enseña día a día el valor de la paciencia, me enseña a toparme con mis propios límites, a no planear nada, a replantearme mis paradigmas morales y a amar sin límites per se, con independencia de quién sea o de como sea.

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  1. Me ha encantado la entrada.

    Yo tampoco quería tener ninguna expectativa, pero como bien dices no es tan fácil como parecía. No se si es porque a través de ellos nosotros queremos ser mejores, curando las expectativas que tuvieron con nosotros, o simplemente que al querer lo mejor para ellos queremos que sean lo más. Pero queriendo eso no queremos lo mejor, porque lo mejor es dejarles ser y punto, y quererles tal y como son.

    Aunque mi hija también dijo papá y mamá muy pronto, lo demás tardó en llegar, o no, porque depende de con quien comparemos, y ahí ya estamos haciendo lo que no debemos, comparar. Ahora no para y cada día dice algo nuevo, pero recuerdo cuando tenía que escuchar que “si todavía no habla?”.

    Que los demás se queden con sus prisas y sus necesidades de ser más que nadie, que nosotros lo que queremos es permitir a nuestra hija ser como es, y así aprendemos y crecemos cada día juntos.

    Un besazo

    • Gracias Carol
      A veces perdemos la perspectiva y es normal, pero lo mejor es que la recuperamos.
      No se que será lo “próximo”, aprender a leer, o escribir su nombre, o cualquier cosa de estas que harán sin lugar a dudas, cuando estén preparados.
      Agradezco mucho tu experiencia, es maravilloso no sentirte solo con tu punto de vista.
      Besos

  2. ¡Que fuerte! te entiendo porque una de las cosas que hice fue dejar de leer…para simplemente erradicar la expectativa…
    20 meses y le sigo dando de comer, no coge los cubiertos y además come papillas ¡SOY MALA MADRE! porque ella inteligente es un rato…

    Curiosamente comparamos pero quizás somos nosotros mismos los que estemos mal…no ellos.

    Como dices, grandes lecciones nos dan día a día.

    Una vez alguien me dijo que jamás tendría hijos pues nos soportaría que no fueran inteligentes… ¡me sorprendió tanto! pues nunca había reparado en eso…

    Cada persona, cada ser y cada niño es un universo. ¡Bueno sería que fuesen tal cual dice el libro! vamos que así pariríamos todas y nadie se quejaría de nada…

    Todo un gusto leerte querida como siempre, un gran 2013 y esperemos pronto la llegada de la cigueña 😛

    Un besote desmadroso

    • No creo que seas mala madre ni por eso ni por otra cosa, ya comerá su pizza y su entrecot 😉
      Te subestimaron, una madre todo lo puede, para eso estamos, para aliviar el peso de nuestros hijos sean muy inteligentes o medianamente inteligentes, mas problemático sería tener un niño triste.
      Un beso bonita y muchas gracias por pasarte!

  3. Lo peor es contagiarnos de la competitividad de otros, yo estoy harta de comparaciones! Y no quiero que mis hijos sean lo que yo quiero sino lo que ellos quieran ser…que difícil es no dejarse llevar por todo esto verdad?
    Me ha encantado tu entrada! Y sobre todo la pregunta de sí hemos dejado algo a medias…..
    Feliz año y feliz parto guapa!

    • Hola Pettro bienvenida!
      A veces somos tan infantiles, entrando en juegos y carreritas, pero frenando a tiempo es suficiente, tenemos que aprender a ser padres poco a poco, mejorando cada día.
      Feliz año para ti también! Y lo del parto, wuauuu, esta noche he soñado por primera vez con ello, ¡qué emocionante!

  4. Me ha gustado mucho tu entrada. Yo también intento no tener espectativas, pero no soy precisamente una madre relajada y paciente…tengo prisa porque ya hable, corra y sea más independiente, pero me como mis pretensiones y le dejo fluir…el problema para mí es entonces la enorme presión social..los comentarios de otras madres comparando a mi hijo con el suyo y sugiriendo que mi hijo tiene algún problema cuando “todavía” no gatea, anda, corre, etc como hacen otros de su edad. El ha ido a su ritmo y es un ritmo normal. A esas madres tan metidas las mando a los quintos infiernos con educación pero no puedo evitar preocuparme, hasta que leo algo o hablo con el pediatra y me relajo de nuevo. Yo también quisiera que fuese inteligente, que amase la lectura, el arte en general, tocar un instrumento…pero todo eso también me lo comeré para mí y le dejaré fluir y ser como quiera ser. Le amaré igual porque mientras sea feliz, lo demás son vanalidades. Un beso

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