Pródromos. El cuento de Pedro y el lobo

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Silvia embarazadaVengo viviendo unos días de bastante agitación uterina. Tanto, que en tres ocasiones las contracciones fueron rítmicas y dolorosas. El tercero de estos días la intensidad y frecuencia fueron mayores, cada dos minutos con vigor, así que decidimos desplazarnos al hospital. Las correas no mentían “estaba de parto”, así que primera exploración, solo un centímetro y medio pero buen ritmo, ingresada. La emoción no me dejaba respirar, iba a conocer a mi niña.

Entonces entras en el círculo hospitalario. Te transformas por completo, te vistes con ese enorme saco-camisón y la cara y la actitud es otra, la de paciente. Ya que estás en planta, segundo tacto, dos centímetros y medio, casi tres, “en hora y media otra exploración y para paritorio”. Contracciones y paseos por el pasillo. Llegan las compañeras de habitación, las compañeras de pasillo, gritos y más gritos. “No puedo”, “me quiero morir”, “¡no puedo, me quiero morir!”… ¿Por qué no me traje unos cascos? ¿por qué vine tan pronto? Yo si que no puedo con este ambiente. Mas paseos y paseos, cada vez me duele menos y van 8 horas de contracciones. Dos de la mañana, tercer tacto, tres centímetros, todo igual. Aconsejada por la matrona decido dejar de caminar y me tumbo en la cama, las contracciones dolorosas me abandonan. Cambio de compañera, más cuñadas, más maridos, más cronómetros. Amanece que no es poco, cambio de turno, más correas, más tactos, me voy a casa no sin antes esperar varias horas, hasta las tres de la tarde, para obtener mi parte de alta.

Cuántos consejos, cuántas emociones, cuántos sanitarios diferentes te pueden llegar a ver en 18 horas. Balance, caos total. Miedo.

Vuelvo a casa frustrada, sin mi bebé en los brazos, con dudas, acobardada, dolorida. ¿Cuándo entonces? ¿sabré esperar hasta el momento oportuno la próxima vez? Movilizo a mi familia para nada, lo cierto es que los necesito cerca, para sentirme segura, estar tranquila, confiar en que Marco estará bien acompañado cuando surja, ¿pero cuándo surge? Pasan los días y nada serio, contracciones irregulares al medio día y al atardecer, he expulsado el tapón mucoso, toda una experiencia mística y gelatinosa, pero nada.

El hospital con sus olores, sus visiones, sus sangres ajenas y sus sonidos me han tocado. La fuerza y la ilusión con la que anhelaba el día han abierto paso al miedo y la impaciencia. No me gusta quejarme de esta manera, pero así es como me siento, pequeña frente a una montaña que he de escalar. Defraudada conmigo misma, ¿por qué se paró? Defraudada conmigo misma, dejé a mi niño por primera vez por la noche para nada.

Pródromos o el cuento de Pedro y el lobo. La próxima vez esperaré, pero ¿y si viene el lobo? No se cuándo me puedo quejar, cuándo es dolor, ¡cuándo!

Siento Maia que algún día leas esto, mamá se está permitiendo la cobardía, mamá es humana, ¡tan humana! Pero seguro que expresar esta pesadumbre abre las puertas al amor infinito que nos une y que me guiará en el tránsito que nos reúna.

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  1. La paciencia y la calma son virtudes ajenas, más cuando estamos en los últimos días de un embarazo. Lo único que te puedo decir, es que trates de distraerte con otras cosas. Trata, por que se que es muy difícil, de concentrarte en otro asuntos. El momento llegará, eso te lo aseguro. La realidad es que no vale la pena impacientarse.

    • Absolutamente de acuerdo, por mucho que hagas, camines o te concentres no es tu decisión. Es un buen ejercicio, pero se hace tan difícil estar continuamente enfrentándote a tus límites…
      Es un gran consejo, debo distraerme y ya vendrá. Pero te confieso que el mayor miedo que tengo es que se retrase tanto que me lo tengan que inducir como en mi parto anterior. En fin, lo que tenga que ser, será.
      Muchas gracias por estar ahí.

      • Un abrazo!! estaré atenta y deseándote lo mejor, con mis energías femeninas enfocadas en ti.

  2. Amiga…..me has hecho estar ahí y volver a sentir ese miedo. No pidas disculpa a Maia. El miedo tiene dos vertientes o paraliza o moviliza y en tu caso es “un llamado a la vida”. Un ven que te espero con los brazos abiertos.

    No necesitas ser valiente todo el tiempo. Se vale caer, se vale dudar, se vale implorar.

    Alguien me dijo que el día de las contracciones hablara con mi hija. Que es la primera vez que entablas esa energía de “trabajo en equipo”.

    Dale la bienvenida y dile que cuando esté lista tú también lo estarás. No queda nada aunque parezca infinito el tiempo-espacio que las separa.

    Todo saldrá bien. Que ese sea tu mantra.

    Que toda la luz las acompañe y gracias por desahogarte pues de este lado sabemos que cuando nos toqué estar ahí, nos leerás y nos acompañarás con tu gran músicalidad.

    Un beso ENORME

    • Eso quiero pensar que no me estoy bloqueando. Adoro tu idea de trabajo en equipo, eso necesito pensar que somos dos en esto, el miedo me hace ser egoísta sin darme cuenta.
      Sabes que me has emocionado con tus palabras. Gracias siempre gracias, me sentía tan ridícula y validar mi pesar me empodera de alguna manera y eso lo necesito ahora.
      Un beso muy grande.

  3. No hay un momento más humano que el de dar vida… y la espera no ha sido de unos días de contracciones, sino de meses de formación, de crecimiento, de preparación tanto de tu bebé como tuya. Qué valiente al reconocer que hay miedo y duda e inseguridad… porque nada más abrumador que recibir esta hermosa bendición con todo el corazón abierto.
    Disfruta de estos momentos tan humanos, dile a Maia que cuando sea su momento, estás lista para recibirla y que después de brindar tu cuerpo para que fuera su casa durante estos meses, ahora estás lista para tenerla en brazos.
    Que Maia llegue con todas las bendiciones; mil felicidades!

    • Muy bienvenida seas! Qué maravillosas palabras has tenido para mi, muchas gracias!
      Si, es abrumador e intenso, pero como dices no es cuestión de esperarla quince días si no todo un embarazo de gestación y vínculo, ¿qué son unos días mas?
      Muchas gracias y un gran abrazo!

  4. No te disculpes por sentir como te sientes. Confía en tí misma y en Maia, estáis preparadas para ello, las dos, no lo olvides.

    Un besazo

    • Gracias Carol por tu calor y comprensión. Quiero pensar que estamos preparadas y como se va alejando la mala experiencia del hospital me estoy llenando de nuevo de fuerza.
      Un gran beso!

  5. Cómo te entiendo, yo tuve dos visitas al hospital antes del día del parto de Emma, de hecho el mismo día del parto, unas 4 horas antes de que Emma llegara me decían que ¡aún no estaba de parto! Se hace largo, y tedioso incluso, pero aunque sea difícil, trata de disfrutar de estos últimos días, habla con Maia, y prepárate para ese ambiente hospitalario, que el miedo ese día no te paralice, ya sabes que la adrenalina es la que puede paralizar un parto, así que llévate esos cascos y intenta meterte en ese “planeta parto” del que tanto hablan. El día llegará, eso es lo único cierto en todo esto, y ese día tiene que ser vuestro. Quizás ese “ensayo” te permitirá tener un mejor estreno. Y por tu familia, no te agobies, están ahí para ti, para vosotros. Un besazo, y desde aquí enciendo una velita para alumbraros.

    • ¿Tan solo cuatro horas antes y te dijeron que no estabas de parto? Increíble!
      Mi primer parto tardó tanto finalmente que tuvieron que inducírmelo, espero que estos pródromos sean una señal de que vendrá solo antes de la semana 42. Muchas gracias por tu energía la recojo y la hago mía. Un beso muy grande linda.

  6. Ánimo Silvia, Maia está cada vez más cerca de ver la luz al salir de tu cuerpo y de conocer por fuera a su mamá. Y lo tiene que estar deseando, pero igual necesita su tiempo para hacerse a la idea de la experiencia vital que está a punto de vivir, porque salir del útero de mamá lo es.

    Es normal que estés nerviosa y ansiosa, se mezclan muchísimas emociones y surge un baile entre todas ellas, las buenas y las “malas” pero tan humanas e incluso necesarias diría yo. No es agradable sentir miedo e impaciencia, y las que hemos pasado por ese momento sabemos muy bien cómo se siente. Pero no pasa nada, todo está bien, céntrate ahora en ti misma y en Maia, Marco tiene a su papá y al resto de familiares, no tienes que preocuparte por eso ahora. También es importante delegar 🙂

    Tú ahora sólo visualiza a Maia, conéctate con ella, todo va a fluir…

    Un beso inmenso

    • Me cuesta tanto delegar… pero es un ejercicio que le debo a mi niña para relajarme y darle un buena bienvenida.
      Me han llegado muy dentro tus palabras muchas gracias por escribirlas, significa mucho para mi sentirme tan arropada.
      Gracias!! Un beso muy grande!!

  7. ¡Ánimo guapa!
    Ya tienes medio trabajo hecho. Ya verás que cuando venga el lobo al final no será tan negro como lo pintan y cuando quieras darte cuenta tendrás a Maia en tus brazos. :-)))

  8. Muchísimos ánimos y paciencia infinita! Todo irá rodado, ya lo verás! Qué gran momento el que estás viviendo… qué ganas de repetir!
    Por cierto, estás preciosa en esa foto! Espectacular! Despide esa barriga que ya queda poco!
    Besotes fuertes y fuerzaaa!

  9. Mi niña hermosa… lo sabrás,… estoy convencida de ello, y piensa en lo afortunada que has sido de que no te hubieran “inducido” o “programado”.. porque a mi me pasó como a ti, y como llegué con la etiqueta de “cesárea previa” no me dieron mas opciones… y me dejé llevar de ese circulo que bien describes. Déjate llevar por tu instinto… ya Marcos está asomando, pero será él quien te de la señal… ponte esos cascos que dices, para que puedas conectar… te acompañamos en tu proceso y te mando todas las haditas necesarias para que encuentres tu punto de conexión. Un beso enorme.

    • Mi primer parto fue inducido y tengo tanto miedo de repetir… pero aún hay tiempo, buscaré conectar con ella y el momento llegará. Pasan los días y curiosamente me voy relajando, creo que es una buena señal. Muchos besos bonita y muchas gracias por tu atención y tu calor.

  10. Acabo de ver el post… e imagino que para estar ya tendrás contigo a tu bebé. Espero que pudieras superar esa sensación de “temer al lobo.” Porque el miedo es natural creo yo, y la naturaleza es sabia. Si nos hace sentir así es para proteger al bebé y a nosotras. Y yo soy de las que cree que más que nosotras traer al bebé, es él el que viene y nosotros solo le ayudamos. Y es él sobre todo el que decide cuándo. Y tú lo sabrás, y lo harás (o habrás hecho fenomenal), estoy segura. Te mando todo el ánimo del mundo, que todo irá bien. Confía en ti que puedes con eso y más, y tu bebé también. Un abrazo lleno de cariño

    • Pues seguimos esperando, es un buen ejercicio de paciencia porque casi todos los días desde entonces tengo periodos de contracciones que no prosperan.
      Me gusta mucho ese concepto, es el bebé el que viene, sin duda, y no debería presionarle con mi impaciencia, al menos deberíamos poder elegir que día nacemos.
      Muchas gracias por tu cariño y por incorporarte al blog, es un honor para mi.
      Recojo tu abrazo y te mando otro de vuelta.

  11. Me has hecho recordar mi primer embarazo…aunque no estuve ingresada antes si pase muchas veces x urgencias pensando que ya estaba…que llegaba…es normal la impaciencia, el miedo, además no solo eres tu y Maia esta también Marcó… Cuando nació mi nano yo no quería ir al hospital x no dejar a la nena en casa…es difícil y maravilloso…las dos caras del milagro! En cualquier momento Maia decidirá salir, por más que hagamos recuerda que es el bebe el que desencadena el parto (me gusta como lo ha expresado mama práctica), disfruta el momento! Un abrazo!

    • Muchas gracias por tus palabras de aliento, las recogí con emoción, la espera es tan emocionante que también desestabiliza.
      Me tienes que dar consejitos, ya eres una veterana en esto de dos niños en casa.
      Gracias de nuevo y bienvenida a este espacio

  12. Hoy el destino me ha permitido conocer a esta gran madre y a su pequeña Maia, soy residente de
    matrona, y me he quedado embobada viendo como le dabas el pecho y me contabas tu lucha para intentar que tu parto fuera vaginal.
    Estas haciendo una gran labor escribiendo y difundiendo todas tus opiniones en este espacio para que otras madres se sientan identificadas contigo.
    Leyendo algunos de tus post, me doy cuenta que las rutinas hospitalarias en las que entramos los sanitarios nos hacen, en ocasiones, perder la perspectiva de esa experiencia unica e irrepetible para una mujer, que es el parto.
    Me estoy formando en una profesión que creo que es de las más privilegiadas porque nos permiten vivir esos grandes momentos con las mujeres y ayudarlas… no intervenir con infinidad de procedimientos.
    Silvia te doy mi más sincera enhorabuena por tener esa gran hija, por tu magnifico parto, por tu gran labor en la red, por dar lactancia materna a tus dos pequeños…. Eres una madre increible y solo decirte Olé Olé y Olé.

    • Muchas gracias Sandra por tu sensibilidad y por tus palabras. Sin duda necesitamos sanitarios conscientes de la importancia de su papel en uno de los procesos mas importantes de la vida, el nacimiento. Y en el caso de las mujeres, el parto. Demuestras con tus reflexiones que desarrollarás un gran camino en tu vida profesional, el camino que necesitamos. Es normal rutinizar en un trabajo, pero no es lo deseable y para cambiar eso es necesaria la voluntad y la consciencia.
      Mi inmersión en la crianza me ha acercado a tu profesión y pienso que es una de las más maravillosas, aprovecha la oportunidad que tienes al estar ahí, donde todo empieza.
      Gracias de nuevo y un fuerte abrazo.

  13. Por fin! Alguien que ha vivido mi experiencia. 3 dias me tire yo en el hospital para nada. Estaba de 35. Ahora estoy de 37 y sigo con contracciones cada minuto, 24h al dia….pero no son de parto.
    no es mi primer hijo…pero ya no se cuanto podre aguantar

    • Hola Natalia bienvenida! Es realmente desesperante, se cómo te sientes y también era mi segundo hijo. Piensa que si no se desencadena el parto es porque tu bebé necesita algo más de tiempo. Ánimo! Estás a un paso y te puedo decir que tanta contracción no es en balde después mi parto fue coser y cantar. Un par de horas en casa con molestias y llegué al hospital con dilatación completa, te animo a leer mi parto: Y la sirena llegó nadando.
      Mucha luz y fuerza para lo que está al llegar. Un abrazo!

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