Archivos Mensuales: abril 2013

Drume negrita

Estándar

Drume Maia

 

 

 

 

 

 

El frío, la escarcha y la destemplanza nos han dejado y como una enredadera que crece veloz el calor se va colando por todo resquicio, por las paredes, por las persianas entrecerradas y así, sin más, nos ha dejado el invierno y casi también la primavera. En mi universo onírico, íntimo, en mi micromundo de hogar. De miradas, llantos, risas y leche. Me sumerjo en lo que el calor, el primer calor me sugiere, caribe. Húmedo, meloso y pegajoso caribe. Y la música me mece y yo los mezo a ellos, a mi pequeña, drume, drume Maia.

Bola de Nieve. Drume negrita. Eliseo Grenet (Compositor)

Letra:

Mamá la negrita
se le salen lo pie e’ la cunita
y la negra Merce’
ya no sabe que hace’.

Tu drume negrita
que yo va’ compra’ nueva cunita
que va’ tené capite’
que va’ tené cajcabel.

Si tu drumi yo te traigo un mamey
muy colorao’
y si no drumi yo te traigo un babalao
que da pau pau.

Tu drume negrita
que yo va’ compra’ nueva cunita
que va’ tené capite’
que va’ tené cajcabel.

Escrita en el castellano hablado por los esclavos negros que vivían en Cuba, esclavos que fueron llevados desde África por la España colonial. Dónde drume/drumi es duerme, mamey es una fruta cubana, babalao es un sacerdote santero y dar pau pau es pegar.

Esta famosa nana fue escrita por Eliseo Grenet (1893-1950) pianista, compositor y arreglista cubano. A lo largo del s. XX se ha utilizado en múltiples ocasiones en el mundo del jazz, destacaré la versión del pianista Chucho Valdés, (hijo del recientemente malogrado Bebo Valdés), que más que intimista es realmente arrolladora, con armonías audaces y ritmos energéticos.

La versión que os he traido es la de Ignacio Villa Bola de Nieve (1911-1971), icono cubano, espejo de lo tradicional que triunfó más allá de la isla que le vio nacer. Ignacio Villa, cantante, pianista y compositor, también fue el creador de otra célebre nana cubana Drume Mobila, sonidos en los que también nos podemos balancear con cándido placer. Esta melodía fue abanderada de la lucha racial bajo el nombre de Duerme negrito de la mano de Mercedes Sosa entre otros.

Vengo notando que la  procupación por el sueño del bebé es un clásico, cuantas y cuantas nanas tienen en común el factor chantaje, “si no te duermes vendrá el coco y te comerá”, realmente nos ponemos nerviosos esperando a Morfeo y cual lobo con piel de cordero, detrás de las dulces nanas se esconden las amenazas más infames, suerte que los pequeños se quedan con el arrullo cálido del que duerme.

Entretanto me despido con los rumores ensimismados de mi voz. Drume, drume mi nena…

Anuncios

El pulso

Estándar

Comprobar como poco a poco enredas los hilos y te encuentras llevando a cabo un pulso con el amor más grande de tu vida es angustiante. Cualquier tipo de relación es susceptible de viajar por esta dimensión. Esa en la que sin darte cuenta y por tozudez necesitas llevar razón. Aunque lo cierto es que “el pulso” no es posible si uno de los brazos no opone resistencia.

En este caso los dos brazos que se miden, son una puérpera muy sensibleen general y abrumada en particular y un “guerrero soñador” de dos añitos que se reafirma en el mundo, ejercicio vital de la infancia complicado en su esencia, que  viene a sumarse con el advenimiento de una hermanita.

Un hecho en particular hizo que las aguas claras que me mostraban la fatídica inercia, me reafirmasen inefáblemente que jugábamos a tirar de la cuerda. Un hecho tan cotidiano y tan vulgar como este: “te pondré esta chaqueta”  y “no, esa  chaqueta noagusta“; que sí, que no, que sí, que no, y pataleta, y lágrimas y gritos, primero solo del niño. Añadamos un bebé de un mes durmiendo y una tita esperando que decidiéramos atuendo para ir al parque. Lo que podría ser sencillo:”está bien te pondré la chaqueta rota y listo”, ¡al parque, al sol, mañana será otro día! Pues no, no es sencillo. Me olvido de lo que se y de lo que siento y me enredo, como si fuera yo la que tiene dos años, “la chaqueta gris, o la chaqueta gris”.

Alguien me dijo que debo elegir las batallas, y es cierto, no podrá jugar con la plancha, por mucho que pueda reafirmarse en el proceso, pero ¿qué pueden importar las reglas del buen vestir en un momento dado? Siempre que leía casos similares de otros padres me parecían graciosísimos, “esas botas de agua a 35º a la sombra” y pensaba “qué niños mas maravillosos, energéticos, originales, ¡cuánta personalidad! ¡cuánta espontaneidad!” Y sin embargo cuando es mi pequeño me exaspera.

A ratos me siento un fraude, incapaz de bajar ese medio metro que nos separa y mirar con las “gafas con las que mira Marco” , y vuelvo a los manidos pensamientos autoritarios, esos de “si se sale con la suya nunca me respetará”, pero si se sale con la suya podrá aprender que con las botas de agua en verano sudan los pies, y me respetará porque ¡oh milagro! yo sabía que eso pasaría y no vulneré su voluntad.

La impotencia no es una excusa pero viene a explicar los cuarenta minutos de debate estéril en el que terminamos los dos llorando. Los dos llorábamos la misma impotencia de no entendernos y el mismo dolor que causa la desconexión de la persona amada. Quizás si que estaba a su altura, la misma rabieta, la misma edad mental, desde un enfoque diferente.

Y en esto estoy, descubriendo y aprendiendo sobre mí y mis mecanismos. El puerperio te brinda esa gran oportunidad y no la quiero desaprovechar. Encontrar tus límites, tus defectos, y ¿por qué no decirlo? también tus miserias, esa es su idiosincrasia. Qué hacer con todo esto es lo que te puede guiar por un sendero o por otro. Escribiré mas ampliamente sobre el proceso puerperal que estoy viviendo, pero a colación del post puedo decir que estoy reconociendo a mi niña mas pequeña, esa que llora cuando no sabe qué hacer, soy consciente de la carga de chantaje emocional que puede suponer para mi pequeño, “mamá llora si no hago lo que quiere”, suerte que él es mi maestro y no se doblega fácilmente, dejándome espacio para rectificar y aceptar primero. Aceptarme a mí a flor de piel, sin pellejo, en carne viva, cómo soy. En el epicentro del torbellino emocional y hormonal. Cansada, durmiendo lo propio, lo justo, entre arroyo de leche y manantial de leche.

Me reconozco en sus ojos grandes, en sus pestañas que describen posibilidades, todas ellas. Y me perdono, perdono lo que veo, y bajo el brazo y dejo el pulso, y no tiro más de la cuerda, se la dejo a él que lo necesita mas que yo.

Grita, pide y clama lo que necesites, mamá esta aquí para sostenerte, para contenerte y amarte, siempre amarte, aunque a veces no consiga que tu lo veas, pero sé que sí lo sientes.

Miremos hacia dentro y pensemos en las dinámicas relacionales que desarrollamos, para dejar de oponer resistencia.

“Toc, toc. Mastitis”

Estándar

Asimetría“Toc, toc. Mastitis” Y así, sin mas, se presenta en nuestros senos esta desagradable invitada, una de las complicaciones de la lactancia materna.

Después de dos años y seis meses de lactancia en la que Marco y yo hemos atravesado incluso un embarazo, solo vivimos un episodio que pudo ser una mastitis pero que afortunadamente solo duró un fin de semana con fiebre muy leve, sin embargo si recuerdo una tremenda tristeza, pesadumbre, debilidad y decaimiento.

Desde siempre, con el reflejo de eyección (compresión de la leche que ya está lista, esperando en el lumen alveolar, que no se produce más rápido si no que fluye más rápido), o como se conoce popularmente, “subida de la leche” sentía molestias, o más bien, podía percibirla claramente, (al principio de las tomas y cuando empecé a trabajar y pasábamos horas separados). Sin embargo, no se decir claramente desde cuando, con esta nueva lactancia el reflejo de eyección era muy fuerte, cada vez más doloroso y punzante, como una oleada que fluía quemando hasta el pezón, duraba apenas unos segundos así que fui aguantando hasta que era insoportable. Pensé que sería por el tándem, ya que la cantidad de leche que generaba mi cuerpo era muy grande, y lo consulté en Twitter. Encontré una respuesta que a estas alturas ya debería tener clara, la lactancia materna no duele, en caso de ser así había algún problema. Aconsejada por @Pilar_Mtnez  solicité a mi matrona en el centro de salud un cultivo de mi leche para descartar o diagnosticar una mastitis. Nunca había escuchado que se hicieran cultivos de leche, ni sabía dónde se podían solicitar, no todos los centros de salud tienen matrona, pero entiendo que al menos un enfermero en funciones.

El procedimiento que seguimos fue realizar el cultivo y a la espera de resultados iniciar un tratamiento con probióticos. La mastitis es una inflamación de la mama que puede ser causada por obstrucción, infección o alergia. En este caso hablamos de infección. INFECCIÓN, menudo término, lleno de grandilocuencia, negatividad y dolor. Imaginas purulencia, hedor y rojo sangre. ¿Cómo puedo dar a mis hijos una leche infectada? El desconocimiento te puede confundir una vez mas. La leche materna como tejido vivo es portadora de un elevado número de bacterias mas de 700 tipos. Cuando la cantidad de cada tipo se desequilibra se produce la infección, una descompensación de la flora bacteriana que en muchas ocasiones mejora con probióticos, bacterias activas que colonizan el ecosistema devolviendo el orden. El probiótico recomendado es el lactobacillus reuteri. Si no es suficiente con esto habrá que recurrir al antibiótico, pero para mi esta es la última opción ya que ataca a “buenos y malos” en una guerra sin cuartel que puede terminar invitando a los hongos a la fiesta, al dejar el sistema vulnerable a su proliferación. Qué grandes dramas se desarrollan en nuestro propio cuerpo sin que seamos conscientes, es fascinante, nuestra consciencia apenas acierta a sentir el abatimiento y la desgana que traen consigo.

La leche que se produce durante este trance no solo es apta para los bebés sino que es muy recomendable para el bienestar de la madre, ya que la acumulación de este oro blanco es lo que puede producir los desequilibrios bacterianos y no hay nada mejor para el vaciado de las mamas que la succión.

Es normal que al principio de la lactancia se produzcan desfases entre la leche que se produce y la que se consume, propiciando acumulaciones que derivan en mastitis y en el caso del tándem más ya que el cuerpo debe medir las demandas de dos bebés, que así mismo varían sus necesidades en función del día.

Francamente, creo que tuve suerte porque mi matrona es fantástica, cualquier médico de cabecera, ginecólogo o enfermero al “uso” te recomendaría abandonar la lactancia materna, la infección iría ligada al destete, por eso he querido escribir este post y contar mi experiencia, sería una pena sacrificar una lactancia por un tema tan común como este. Se puede amamantar con mastitis, superarla y despedir el dolor de nuestra agenda cotidiana.

Acerca de las BACTERIAS en la leche materna: “¿Por qué la leche materna tiene tantas bacterias?”

Sobre la mastitis: “Lactancia materna: mastitis por infección bacteriana” por Pilar Martinez asesora de lactancia y autora del blog Maternidad Continuum.

Nota: la imagen está asociada al texto en la medida de su asimetría.