El pulso

Estándar

Comprobar como poco a poco enredas los hilos y te encuentras llevando a cabo un pulso con el amor más grande de tu vida es angustiante. Cualquier tipo de relación es susceptible de viajar por esta dimensión. Esa en la que sin darte cuenta y por tozudez necesitas llevar razón. Aunque lo cierto es que “el pulso” no es posible si uno de los brazos no opone resistencia.

En este caso los dos brazos que se miden, son una puérpera muy sensibleen general y abrumada en particular y un “guerrero soñador” de dos añitos que se reafirma en el mundo, ejercicio vital de la infancia complicado en su esencia, que  viene a sumarse con el advenimiento de una hermanita.

Un hecho en particular hizo que las aguas claras que me mostraban la fatídica inercia, me reafirmasen inefáblemente que jugábamos a tirar de la cuerda. Un hecho tan cotidiano y tan vulgar como este: “te pondré esta chaqueta”  y “no, esa  chaqueta noagusta“; que sí, que no, que sí, que no, y pataleta, y lágrimas y gritos, primero solo del niño. Añadamos un bebé de un mes durmiendo y una tita esperando que decidiéramos atuendo para ir al parque. Lo que podría ser sencillo:”está bien te pondré la chaqueta rota y listo”, ¡al parque, al sol, mañana será otro día! Pues no, no es sencillo. Me olvido de lo que se y de lo que siento y me enredo, como si fuera yo la que tiene dos años, “la chaqueta gris, o la chaqueta gris”.

Alguien me dijo que debo elegir las batallas, y es cierto, no podrá jugar con la plancha, por mucho que pueda reafirmarse en el proceso, pero ¿qué pueden importar las reglas del buen vestir en un momento dado? Siempre que leía casos similares de otros padres me parecían graciosísimos, “esas botas de agua a 35º a la sombra” y pensaba “qué niños mas maravillosos, energéticos, originales, ¡cuánta personalidad! ¡cuánta espontaneidad!” Y sin embargo cuando es mi pequeño me exaspera.

A ratos me siento un fraude, incapaz de bajar ese medio metro que nos separa y mirar con las “gafas con las que mira Marco” , y vuelvo a los manidos pensamientos autoritarios, esos de “si se sale con la suya nunca me respetará”, pero si se sale con la suya podrá aprender que con las botas de agua en verano sudan los pies, y me respetará porque ¡oh milagro! yo sabía que eso pasaría y no vulneré su voluntad.

La impotencia no es una excusa pero viene a explicar los cuarenta minutos de debate estéril en el que terminamos los dos llorando. Los dos llorábamos la misma impotencia de no entendernos y el mismo dolor que causa la desconexión de la persona amada. Quizás si que estaba a su altura, la misma rabieta, la misma edad mental, desde un enfoque diferente.

Y en esto estoy, descubriendo y aprendiendo sobre mí y mis mecanismos. El puerperio te brinda esa gran oportunidad y no la quiero desaprovechar. Encontrar tus límites, tus defectos, y ¿por qué no decirlo? también tus miserias, esa es su idiosincrasia. Qué hacer con todo esto es lo que te puede guiar por un sendero o por otro. Escribiré mas ampliamente sobre el proceso puerperal que estoy viviendo, pero a colación del post puedo decir que estoy reconociendo a mi niña mas pequeña, esa que llora cuando no sabe qué hacer, soy consciente de la carga de chantaje emocional que puede suponer para mi pequeño, “mamá llora si no hago lo que quiere”, suerte que él es mi maestro y no se doblega fácilmente, dejándome espacio para rectificar y aceptar primero. Aceptarme a mí a flor de piel, sin pellejo, en carne viva, cómo soy. En el epicentro del torbellino emocional y hormonal. Cansada, durmiendo lo propio, lo justo, entre arroyo de leche y manantial de leche.

Me reconozco en sus ojos grandes, en sus pestañas que describen posibilidades, todas ellas. Y me perdono, perdono lo que veo, y bajo el brazo y dejo el pulso, y no tiro más de la cuerda, se la dejo a él que lo necesita mas que yo.

Grita, pide y clama lo que necesites, mamá esta aquí para sostenerte, para contenerte y amarte, siempre amarte, aunque a veces no consiga que tu lo veas, pero sé que sí lo sientes.

Miremos hacia dentro y pensemos en las dinámicas relacionales que desarrollamos, para dejar de oponer resistencia.

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  1. Ay amiga, ponernos a su altura, subir el foco y darnos cuenta de la importancia real de las cosas cuesta mucho. Y si encima estás en un momento que es un torbellino de emociones como el puerperio pues más aún. Pero poco a poco iremos aprendiendo, poco a poco se irá automatizando y ellos también aprenderán. Mientras tanto paciencia e introspección. Ánimo preciosa, os equilibraréis y dentro de poco no será un pulso, sino una unión de fuerzas muuuuack!

    • Me gusta mucho tu positividad y eso que dices de la unión de fuerzas. El cansancio es el peor consejero pero no hay excusa y siempre merece la pena la introspección y el control emocional de uno mismo.
      Un beso cariño!!

  2. Alguna de las cosas que cuentas me hace gracia porque me recuerda a anecdotas que vivi con mi enano o que estoy viviendo ahora con la nena. A toro pasado lo recuerdas hasta con cariño ¿te acuerdas el dia en que al enano le dio por ir todas las tardes a la guarde vestido de abeja? ¿te acuerdas cuando quería ser un superhéroe y se ponía de capa todo lo que pillaba? Los chiquitines, en general, tienen su propio estilo, sus propios gustos. He leído algún informe por ahí que relaciona el cerebro de los niños con los colores que prefieren. Mucho animo, esta es una nueva fase. Besos

    • Digamos que lo que choca conmigo no es el estilo si no la vehemencia con la que a veces pide las cosas, cualquier atisbo de rabia me pone en jaque, enciende mis resortes mas antiguos y me enfada. Tengo miedo de que ese mal humor sea en parte culpa mía, que se deba a la llegada de su hermanita; pero lo cierto es que los niños de esa edad son así, vehementes y tenaces, están gestando su personalidad.
      Muchas gracias bonita por pasarte por este rinconcito. Miles de besos!

  3. Me imagino lo durísimo que tiene que ser tener que enfrentarse a ellos taaantas veces por muchas cosas cuando empiezan a querer decidir por sí mismos. Pero supongo que es algo por lo que hay que pasar, para aprender ellos y nosotros… Ánimo!!

    • Si que es duro, y como comento, sumado a una situación delicada como es la llegada de un nuevo miembro a la familia y un puerperio intenso.
      Gracias y bienvenida al blog!!

  4. CREO QUE ES UN PROCESO QUE TODAS LAS MADRES Y SUS HIJOS PASAN, COMO DICEN PARA PODER CONOCERNOS Y ENTENDERNOS, SABER CUALES SON LOS LIMITES Y RESPETO DEL UNO AL OTRO. MUY BUEN POST ,MUY LINDO BLOG , BESOS Y ABRAZOS DE ESTA MAMA QUE RECIEN COMIENZA EN LOS BLOG http://flashlovee.blogspot.com/ VISITAME BYE

    • Cierto, ese pulso de alguna manera nos hace tomar conciencia de hasta donde llegamos cada uno, en qué punto nos enfadamos. Los dos aprenderemos y anticiparemos el choque evitándolo, o eso espero. En cualquier caso la responsabilidad es mía, ya que en este caso yo soy la adulta.
      Muchas gracias por tus palabras y bienvenida al blog!

  5. Los adultos vamos acelerados, estresados, etc. y nos cuesta entrar en su mundo y ver las cosas como ellos lo hacen. No te sientas mal porque nos pasa a todas.
    Un abrazo, preciosa

  6. Es cierto, aunque sepas cómo debes hacer las cosas, como no las tenemos del todo interiorizadas, no nos sale siempre y a veces, cuando menos te lo esperas, o estás más cansada o te pilla con un cable cruzado, la lías por nada. Y todos lo pasamos mal…
    Pero es curioso lo bien que se ve desde fuera -o lo divertido o inocente que es cuando no te lo están haciendo a ti- , pero lo difícil que es cuando estás en medio de la tormenta.
    Sólo queda decir: mucho ánimo y mucha paciencia… Y a seguir conociéndonos y aprendiendo.

  7. Estas cosas son normales. A veces vamos con prisas y nos sacan de quicio, queremos imponer nuestra voluntad y ellos la suya ¡que con 2 añitos ya tiene carácter! Y a veces ninguno cede y pasan estos dramas de llantos familiares. Pero como de todo se aprende…

  8. Creo que tu ultima frase es clave, “sabes que lo siente.“ Y eso es señal de que eres la mejor madre que puede tener. Por supuesto que cometemos errores, tu y todas. Los niños no vienen con manual, nosotras repentinamente asumimos un nuevo “trabajo,“ con tareas múltiples, 24h 365 días al año, y sin definición del puesto, sin conocer a nuestro “jefe.“ Un “jefe,“ nuestros pequeños, que ellos mismos están en proceso de aprendizaje y descubrimiento… de si mismos, del mundo y de sus padres… Creo que no hay cosa mas compleja en el mundo que la maternidad. Y tu post a mi me ha hecho ver que eres una madre excelente que se puede sentir muy orgullosa de si misma. Porque cometes errores, como todo humano, pero no te quedas ahí. Reflexionas sobre los mismos e intentas mejorar. Y eso no lo hace cualquiera, no es fácil darse cuenta de lo que se hace mal, no es fácil asumir nuestro papel de culpa, no es fácil intentar cambiar… Y tu lo haces, y ademas lo compartes con nosotras para que también aprendamos. Así que gracias, una sonrisa desde Viena, y feliz noche de sábado

    • Muchas muchas gracias, linda, por tus palabras y aliento. Siento que ante mi nueva situación de madre doble soy miedosa, exagerada, algo gris… No quiero que sufran y me paralizo, analizo cada gesto y cada enfado de Marco temiendo que tenga algo que ver con tener una nueva hermana y cuando muestra signos de madurez como dejarme espacio para estar con la bebé (me llega a decir me voy al parque para que le des tetita al bebé) me aterra que esté madurando sin ser su momento, si eso esconderá algún daño… me estoy volviendo un poquito “loca”.
      Recojo tu respuesa con agradecimiento. Un fuerte abrazo.

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