Archivos Mensuales: agosto 2013

Me pongo en tus zapatos

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piececitosEstar vivo es enfrentarte cada día a muchas situaciones, buenas y malas, divertidas y tristes, plácidas o rabiosas.

Cada día hablas más y más pero lo que expresas con palabras no responde al código “adulto” que yo se manejar. Me declaro en prácticas, de momento no muy competente, espero me perdones, si no antes, al menos cuando leas esto.

Soy consciente de la dificultad que entraña ser hermano mayor, sin ni apenas contar tres años. ¿Pero soy consciente, o solo digo serlo? Sabía que sería difícil y tenía mi estrategia, sin embargo comprobar que no puedo evitarte todo sufrimiento, me desarma, sí Marco, me desarma, y no hago otra cosa que empeorarlo más.

Vigilo tus miradas. Espío tus reacciones. Te espero siempre razonable, contento, agradecido. Pero no puedes, ni debes darme eso, no es tu tarea.

Si, sabía que sería difícil, natural, previsible, pero saberlo no es vivirlo. Sonrío cuando os imagino pugnando por el mismo juguete, pero desde aquí me sincero, o mejoro mis prácticas de empatía infantil o cuando vivamos esa situación tan cotidiana, me parecerá otro drama griego. No sé si serán las hormonas, mi apasionamiento de “artista” o cansancio vulgar nada más, pero cuando veo esa sombra que cruza tu mirada, me desarmo.

Me pongo en tus zapatos, si acaso puedo: “Una bebé preciosa, que sonríe por doquier, que todos quieren tocar, que hipnotiza con su vitalidad, con sus ganas de salir corriendo, entusiasta donde las haya, que dice “tatatá”, ¡vaya novedad! Pero se les cae la baba, aunque deliberadamente disimulen, aunque minimicen. Una bebé preciosa que siempre está sobre mamá, que con suerte no está mamando o que a lo peor está jugando con papá, el nuevo héroe que me aleja de la escena. Eso en casa, con los propios, ¿pero qué pasa con los ajenos? ¿Por qué en la playa, en la compra o en el parque, todos quieren dirigirse a la pequeña, con voz aguda, melosa y ridícula? Tomo la iniciativa de participar de la actividad, me abalanzo sobre ella con voz dulzona y todos exclaman, ¡cuidado, con calma, ya es suficiente, no tan cerca! y mi frustración va en ascenso, entre triste y enfadado, y a la próxima, si puedo, apretaré más el abrazo o empujaré un poquito y a ver qué pasa, a ver cómo reaccionan aquellos que me guían.

¿Y qué hace mamá? Me observa a cada paso y traduce mi discurso buscando significados ocultos que le demuestren que algo hace mal, que no soy feliz. Me persigue intentando tener conversaciones profundas sobre emociones que apenas sé reconocer, o peor aún, que apenas sé controlar“.

Ay cariño, y es que te escruto, te escruto buscando la clave, buscando una pista que me ilumine para hacer más llevadera tu comprensión de que la familia ha crecido y de que esto no supone que recibas menos. Me declaro incapaz de verte sufrir, ni un poquito, y este es el gran trabajo que tengo que hacer, reconocer la frustración, la rabia, la tristeza, la confusión como emociones humanas, que vas a vivir, que yo no puedo evitar y que te harán de carne y hueso.

Eres una persona real, con recovecos, que paladea con intensidad todo lo que vive y que no puede dejarse chantajear por mí. El atajo al dolor es cosa mía, tú debes llorar, reír, sufrir, amar, vivir. Esta es mi lección, acompañarte permitiendo, admitiendo, sin miedo al llanto y sin miedo a nada.

Me pongo en tus zapatos y elijo caminar a pasos cortos, intuitivos y llenos, llenísimos de energía y curiosidad. Te quiero tanto que podría reventar.

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Lactancia en tándem

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Siesta a tresMás de cinco meses llevamos en el sendero de la lactancia en tándem, ¿y qué es esto de la lactancia en tándem? pues amamantar a dos bebés o más en el mismo periodo de tiempo.
El entorno de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2013, me parecía la excusa idónea para contaros nuestra experiencia hasta el momento.
Una decisión consciente y un deseo irrefrenable de ser madre nos embarcó en el puzle de cuatro que somos ahora. Mi bebé tenía un año y medio cuando la vida de su hermana comenzaba a latir en mí. Marco no estaba preparado, ni debía estarlo, para ser destetado, así que no interferí en el proceso y atravesamos un embarazo con lactancia materna, con sus luces y sus sombras.
Yo había visto imágenes maravillosas de mujeres dando el pecho a sus dos hijos y me parecían de un poder intenso y femenino. Quería compartir con mis hijos esa experiencia tan llena de amor, ternura y generosidad.
Por otro lado, la salud es un tema que me preocupa muchísimo, sobretodo después de vivir el ingreso de mi bebé recién nacido. Esa sensación de que aquello que no se puede ver, miles de microorganismos, te ganan la partida y te hacen más y más pequeño, cuando no puedes controlar nada, cuando nada depende de ti. De este modo pensé que si me esperaba demasiado, Marco se habría destetado para cuando tuviera un hermano y éste estaría en contacto con virus y bacterias condecoradas, ¿cómo podría defender a mi pequeño bebé? Yo lo tenía claro, con la lactancia en tándem, mi cuerpo fabricaría anticuerpos para mis dos bebés y la llegada al mundo sería más llevadera para todos, (por si acaso y para no tentar mi suerte la guardería también quedaba fuera de la ecuación).
Otro de los motivos fue suavizar, en el plano emocional, la llegada del bebé para su hermano mayor, que los cambios fueran mínimos, que continuara en casa con nosotros, no era el momento de la escolarización, que continuara en la cama con nosotros y que continuara su lactancia.
También tenía entendido que se amortiguaban los celos, ya que el mayor tendría lo mismo que el pequeño.
Al margen de mi tendencia a controlarlo todo, o intentarlo, debo decir que es una experiencia brutal, no la describiría desde un solo punto de vista. La entrega es muy intensa, siempre estás atendiendo a alguien, y cuando estás con uno crees que deberías estar con el otro y al revés. Hemos tenido episodios de agitación del amamantamiento ya desde el embarazo y esto traía consigo un concepto totalmente novedoso, que amamantar a mi hijo mayor me suponía un esfuerzo y no del tipo “ya llevas una hora y media, necesito que termines” o del tipo “en lo mejor del sueño me has despertado” si no del tipo “puff es la hora de la siesta y ahora tengo que darte teta”. Ese “tengo que” merece otro Post, o incluso varios, ha supuesto la ambivalencia más grande que he vivido nunca.
Así que sí, esto también nos ha acompañado. Es complicado a nivel físico y emocional. Pero sí, también hay muchas ventajas, desde que conoces a tu bebé la lactancia y todo lo que la rodea ha sido el modo en el que nos hemos relacionado, ha sido el bálsamo para los momentos difíciles, como la incorporación al trabajo, el miedo a la separación, el estrés que supone para un niño crecer, cambiar y conocer el mundo, la enfermedad… y qué duda cabe, la llegada de un nuevo miembro a la familia es también muy difícil de encajar. Así, después de una rabieta o de un día duro de incertidumbre volvía a mi pecho, al sosiego, a la calma primigenia, a sentirse amado como siempre.
¿Cómo ha resultado el tema de la salud? Pues según lo previsto, para la bebé solo han supuesto algún que otro episodio de mocos. Ya tiene cinco meses y no será lo mismo enfermar ahora. No conseguiremos retrasar la primera fiebre tanto como con Marco, ya que los factores del entorno cambian mucho teniendo un bebé, o teniendo dos, pero estamos muy contentos con el resultado hasta ahora. La leche materna funciona y mucho.
¿Qué ocurre con los celos? Los hay, pero no en el contexto de la lactancia, si toman a la vez incluso se acarician y si lo hacen por separado encuentran ese momento de exclusividad con mamá que tanto necesitan. Además debo decir que habíamos iniciado un destete gradual que no ha hecho otra cosa que incrementar la inestabilidad del niño, así que seguimos en la senda del tándem. Para nuestra familia es la solución que mejor funciona.
No obstante, si os planteais la lactancia en tándem, no quiero engañar a nadie, es dura y complicada, aunque tiene muchas ventajas. Y claro, también depende de la personalidad de los integrantes.
Aún así tener algo que calma y reconforta siempre a tus hijos es un arma muy poderosa y “un gran poder, conlleva una gran responsabilidad”.

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La primera fotografía es de la revista Time y la segunda de la fotógrafa Isa Sanz.

No podría haberlo hecho sin el apoyo tan grande que tengo, y que espero siga estando. Así que comulgo cien por cien con el lema de la SMLM 2013 “Apoyo a las madres que amamantan, cercano, continuo y oportuno”.