Lactancia en tándem

Estándar

Siesta a tresMás de cinco meses llevamos en el sendero de la lactancia en tándem, ¿y qué es esto de la lactancia en tándem? pues amamantar a dos bebés o más en el mismo periodo de tiempo.
El entorno de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2013, me parecía la excusa idónea para contaros nuestra experiencia hasta el momento.
Una decisión consciente y un deseo irrefrenable de ser madre nos embarcó en el puzle de cuatro que somos ahora. Mi bebé tenía un año y medio cuando la vida de su hermana comenzaba a latir en mí. Marco no estaba preparado, ni debía estarlo, para ser destetado, así que no interferí en el proceso y atravesamos un embarazo con lactancia materna, con sus luces y sus sombras.
Yo había visto imágenes maravillosas de mujeres dando el pecho a sus dos hijos y me parecían de un poder intenso y femenino. Quería compartir con mis hijos esa experiencia tan llena de amor, ternura y generosidad.
Por otro lado, la salud es un tema que me preocupa muchísimo, sobretodo después de vivir el ingreso de mi bebé recién nacido. Esa sensación de que aquello que no se puede ver, miles de microorganismos, te ganan la partida y te hacen más y más pequeño, cuando no puedes controlar nada, cuando nada depende de ti. De este modo pensé que si me esperaba demasiado, Marco se habría destetado para cuando tuviera un hermano y éste estaría en contacto con virus y bacterias condecoradas, ¿cómo podría defender a mi pequeño bebé? Yo lo tenía claro, con la lactancia en tándem, mi cuerpo fabricaría anticuerpos para mis dos bebés y la llegada al mundo sería más llevadera para todos, (por si acaso y para no tentar mi suerte la guardería también quedaba fuera de la ecuación).
Otro de los motivos fue suavizar, en el plano emocional, la llegada del bebé para su hermano mayor, que los cambios fueran mínimos, que continuara en casa con nosotros, no era el momento de la escolarización, que continuara en la cama con nosotros y que continuara su lactancia.
También tenía entendido que se amortiguaban los celos, ya que el mayor tendría lo mismo que el pequeño.
Al margen de mi tendencia a controlarlo todo, o intentarlo, debo decir que es una experiencia brutal, no la describiría desde un solo punto de vista. La entrega es muy intensa, siempre estás atendiendo a alguien, y cuando estás con uno crees que deberías estar con el otro y al revés. Hemos tenido episodios de agitación del amamantamiento ya desde el embarazo y esto traía consigo un concepto totalmente novedoso, que amamantar a mi hijo mayor me suponía un esfuerzo y no del tipo “ya llevas una hora y media, necesito que termines” o del tipo “en lo mejor del sueño me has despertado” si no del tipo “puff es la hora de la siesta y ahora tengo que darte teta”. Ese “tengo que” merece otro Post, o incluso varios, ha supuesto la ambivalencia más grande que he vivido nunca.
Así que sí, esto también nos ha acompañado. Es complicado a nivel físico y emocional. Pero sí, también hay muchas ventajas, desde que conoces a tu bebé la lactancia y todo lo que la rodea ha sido el modo en el que nos hemos relacionado, ha sido el bálsamo para los momentos difíciles, como la incorporación al trabajo, el miedo a la separación, el estrés que supone para un niño crecer, cambiar y conocer el mundo, la enfermedad… y qué duda cabe, la llegada de un nuevo miembro a la familia es también muy difícil de encajar. Así, después de una rabieta o de un día duro de incertidumbre volvía a mi pecho, al sosiego, a la calma primigenia, a sentirse amado como siempre.
¿Cómo ha resultado el tema de la salud? Pues según lo previsto, para la bebé solo han supuesto algún que otro episodio de mocos. Ya tiene cinco meses y no será lo mismo enfermar ahora. No conseguiremos retrasar la primera fiebre tanto como con Marco, ya que los factores del entorno cambian mucho teniendo un bebé, o teniendo dos, pero estamos muy contentos con el resultado hasta ahora. La leche materna funciona y mucho.
¿Qué ocurre con los celos? Los hay, pero no en el contexto de la lactancia, si toman a la vez incluso se acarician y si lo hacen por separado encuentran ese momento de exclusividad con mamá que tanto necesitan. Además debo decir que habíamos iniciado un destete gradual que no ha hecho otra cosa que incrementar la inestabilidad del niño, así que seguimos en la senda del tándem. Para nuestra familia es la solución que mejor funciona.
No obstante, si os planteais la lactancia en tándem, no quiero engañar a nadie, es dura y complicada, aunque tiene muchas ventajas. Y claro, también depende de la personalidad de los integrantes.
Aún así tener algo que calma y reconforta siempre a tus hijos es un arma muy poderosa y “un gran poder, conlleva una gran responsabilidad”.

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La primera fotografía es de la revista Time y la segunda de la fotógrafa Isa Sanz.

No podría haberlo hecho sin el apoyo tan grande que tengo, y que espero siga estando. Así que comulgo cien por cien con el lema de la SMLM 2013 “Apoyo a las madres que amamantan, cercano, continuo y oportuno”.

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  1. Me ha encantado conocer tu experiencia en ese sentido y que lo hayas contado tan transparente, con sus luces y sus sombras. Yo os admiro mucho a las madres que dais lactancia en tándem por la entrega tanto a nivel emocional como físico que supone, más aún cuando se dan episodios de agitación del amamantamiento. Aunque momentos como el de la foto no tienen que tener precio.
    Un abrazo preciosa!

    • Muchas gracias siempre por tu compañía Mousikh. La verdad es que no hemos sabido hacerlo de otra manera, si se hubiera destetado tranquilamente quizás habría sido más fácil, pero esto es lo que tenemos y también es muy bonito.
      Muchos besitos!!

  2. La agitación es muy dura, pero me alegro que podáis sobre llevarlo y que disfrutéis de la lactancia en tándem, que aunque sencilla no es estoy segura de que os aporta mucho a todos los integrantes.

    Me ha gustado mucho porque lo explicas muy claro y sencillo para quien no hemos pasado por esta experiencia.

    Un abrazo

    • Muchas gracias Carol, valoro mucho tu opinión, la personal y la profesional. Supongo que muchas madres pasarán por la agitación y no sabrán pedir ayuda, hablar de ello normalizará y formará también a las que acompañais por el camino de la maternidad, para que no nos sintamos tan solas.
      Otro abrazo para tí!

  3. Linda tu foto y estas palabras lo dicen todo. Un abrazo y inmenso. Eres una heroína moderna para tus hijos y para todas nosotras.

    • No creo que llegue a tanto pero me alegras el corazón. Con llegar simplemente me conformo. Me hubiera gustado tener alguna foto bonita que enseñe más cacha, pero como suelo fotografiar yo no ha dado lugar 😉
      Un inmenso abrazo Zary.

  4. Gracias por compartirlo y felicidades por estos meses, ahora que pensamos en el segundo bebé, es algo que me plante mucho, si seré capaz de hacerlo! Estos post ayudan mucho ^^

    • Claro que eres capaz de hacerlo! Sin embargo, ahora que miro el camino recorrido me planteo haber cambiado algunas cosas, un destete nocturno previo al nacimiento habría sido de gran ayuda.
      Estoy a tu disposición para cualquier cosa que me quieras preguntar por si puedo ayudarte con mi experiencia.
      Gracias por pasarte por aquí.

  5. Tus palabras son agua para mi, vamos a empezar a buscar un nuevo embarazo, no quiero destetar a Emma y he de decirte que tengo bastante “miedo” por cómo iran las cosas, por cómo será la lactancia durante el embarazo y cómo la llevaremos una vez que haya nacido el bebé, intento no pensar demasiado, iremos afrontando las situaciones según vayan llegando, pero tengo claro que sencillo no va a ser, aunque estpero que los aspectos positivos compensen el esfuerzo porque creo que esto será lo mejor para mis hijos

    • Hola Silvia! Pensar sobre lo futurible desde luego que da miedo, porque no sabemos que pasará y las experiencias de otras madres tampoco tienen por qué ser las nuestras. Dejarse llevar y solucionar sobre la marcha es lo mejor, escuchar nuestro sabio instinto. Sin embargo, desde mi experiencia, pienso que un destete nocturno previo al nacimiento allanaría el camino. Nosotros lo hemos conseguido después y también ha ido bien, pero quizás habría aportado paz no tener incertidumbres en torno a la noche, o al menos no tantas.
      Estoy a tu disposición para lo que quieras, para compartir nuestra experiencia en los detalles, que es lo que mas ayuda o para cualquier cosa que necesites.
      Si estáis pensando en otro bebé te encuentras en un momento de plenitud. Disfruta de ello! Cuántas cosas nos da la maternidad!

  6. Hola, Silvia! Me llamo Sara. Te he “descubierto” a través de Pilar, la autora del libro “Destetar sin lágrimas”. No sé si será la tormenta hormonal del postparto, pero he llorado a moco tendido con tus posts relacionados con el destete.

    Estoy abrumada y un poco desesperada, por eso, si no te importa, me gustaría comentarte un poco mi situación… (he intentado buscar un mail para escribirte, pero o no aparece o no lo encuentro!). Soy mamá de Edén, de 2 años y 2 meses y de Río, de 17 días (son dos niños). Me siento reflejada en cada una de las líneas que escribes, pero en mi caso se añade el terrible monstruo de los celos (o el del territorio). Edén no quiere que le dé teta a Río. Antes era a cualquier hora, ahora sólo por las noches y alguna vez durante el día (hay que tener en cuenta que su papá se lo lleva fuera de casa durante toda la mañana al menos, para evitar el conflicto…). Con Edén no tuve esa agitación del amantamiento, al menos conscientemente, durante el embarazo. Sólo sabía que a veces me molestaban los pezones cuando mamaba pero ya está… Por las noches es cuando más drama hay: se enquista en su “Río ya está (bis por 1000), teta para Edén, mamá brazos, mamáaaaaaa” sollozante, despierta a todos en la casa (estoy con mis padres durante el postparto), ellos vienen y de vez en cuando no pueden evitar lanzar su bazooka – “este niño está tonto, tendrías que haberlo destetado hace un año, blablablabla”. Antes se sincronizaban, uno se dormía y justo el otro se despertaba y me podía apañar. Ahora se solapan. Río se está adormeciendo mientras mama y Edén se despierta, nos ve, llora a grito pelao, despierta a Río, lloran los dos. Tándem nocturno, sin cojines: Edén con la teta de abajo y Río, encima de mí, en la de arriba (Edén sólo acepta el tándem cuando él es el primero que se engancha). A veces esta complicada postura me resulta dolorosa para los pezones, Edén me marca su dentadura superior y Río no coge del todo bien el pezón – grietas a la vista! (que por otro lado, Edén me cura con su experiencia mamando!!). Hemos intentado explicárselo mil veces, y más lo intentaremos, pero cuando está en medio de la rabieta, que es todas las noches, es imposible, como bien dices. No hay negociación posible: hay que desenganchar al bebé para atender al niño mayor. Estamos agotados y ello nos lleva a tener menos paciencia y a enfadarnos… y no me gusta…; nos estamos planteando llevar a Edén con su padre y mis suegros, lejos. Me descompongo sólo de pensarlo, pero también me demuele verle sufrir así cuando me ve con Río. Es como si le estuviera linchando el alma. Es el llanto del arrebato, el desconsuelo. Y obviamente no puedo evitar sentirme responsable de eso.

    Antes del nacimiento de Río, Edén mamaba sólo para dormir la siesta y la noche, y no siempre. Por las noches al despertarse muchas veces era suficiente con hablarle y tocarle. Ahora, entre la edad y su hermano, está que no quiere separarse de mí. Hemos intentado que durmiera en el lado de papá, pero nada. No he hecho lo de irme a otra habitación… Por otro lado, las siestas son dulces: nunca le vi sonreír tanto por tener la “teta”, dormirse tan plácidamente, mirarme con tanta ternura. Son momentos mágicos que nunca tuvimos con su lactancia (que fue dura…). Y tampoco quiero quitarme, quitarle eso. Pero pienso en sus ojos anegados y en su voz ronca por la noche y…

    No sé qué hacer. He notado progreso, sí, pero poco (quizás 17 días son pocos??): antes tocaba el otro pezón mientras mamaba y era imposible quitarle la mano (si hubiera sabido sobre los collares de lactancia – o su concepto – antes!), ahora no lo hace (y por eso puedo hacer tándem cuando Edén me lo permite); antes era constantemente “Río ya está, papá cógelo” y ahora sólo por la noche y alguna vez durante el día… Pero es que veo que lo pasa mal… no quiero que sufra.

    No sé qué hacer. Destetarle o no. Ahora no parece el momento, pero a veces parece que no hay otra solución. Me siento mal por no haberlo previsto. Sé que las hormonas no ayudan, pero es esa sensación de fracaso, que por muy espejismo que sea, está ahí. No quiero que esto afecte tampoco a mi lactancia con Río (está con lo que llaman “cólicos”; mi marido dice que es porque estoy estresada por Edén). Hablas también de la importancia del estado emocional de la madre. La mía ahora es, fisiológica, orgánica y psicológicamente delicada. Pero precisamente por eso a veces veo el destete como el camino.

    Ufff…. destetar o no? y si sí; alejarle de mí es respetuoso para Edén?? y para Río?? qué otras alternativas hay antes de ésta? (mis suegros claro, encantados de que vayan a su casa… eso sí: amor y atención tendrá,,,, pero no el de mamá…)

    No tengo a nadie con quien comentarlo, hasta ahora de lo que he visto por internet, tu experiencia es la más cercana: la diferencia de edad entre tus hijos sobre todo y la edad que tenía Marco cuando nació Maia.

    Me pasa como a ti. Tengo la impresión de que me faltan palabras para expresarlo todo.

    Muchísimas gracias por tu comprensión y espacio y tiempo!!

    Un abrazo fuerte y enhorabuenísima por este peazo de blog…. Eres inspiración.

    (PARRAFADAAAAA MÁXIMAAAAA)

    • Qué responderte dulce Sara, te entiendo y lo sabes. Antes que nada hacerte saber que cualquier solución que toméis será la vuestra y estará bien. Yo te daré mis consejos pero solo son palabras, como digo cada familia es un mundo. Mis hijos se llevan dos años y cuatro meses, una situación muy similar. Alargamos el tándem onces meses. Ahora con la distancia puedo ver que los celos o las dificultades habrían existido igual sin teta, aunque el niño hubiera estado destetado previamente. La teta también me ayudó mucho, eso es un hecho, aunque a veces hubiera agitación, pudimos reconectarnos y encontrar consuelo en momentos difíciles. También hay algunos posts sobre los celos en el blog, si quieres te los puedo buscar. Bueno, ya sabes que los celos son naturales, son una experiencia humana muy normal y la expresión del dolor también es deseable, lo difícil es acoger la rabia de nuestros hijos sin inundarnos nosotras, sin enfadarnos o sentir pena por ellos, nos bloquea también el dolor. Las dificultades disminuirán paulatinamente, intenta atravesar estos días, es pronto, mejorará, seguro que lo hará. Sería buena idea destetarlo por la noche, solo la toma para dormirse, para eso es crucial la ayuda del padre, cuando tenga una rabieta nocturna que él la contenga, hay que validar sus emociones, dejarle atravesar sus expresiones de ira, pueden ser importantes y liberadoras para él, abrazarle mientras llora si lo permite y si no permanecer a su lado mientras lo hace sin censurarlo, “se que quieres tetita, solo para ti, por eso estás enfadado, veo que es duro para ti”, y darle cariño, recoger sus emociones con cariño no va a ser entendido por él como una falta de amor si no como una situación diferente que debe aprender, aguanta con la cabeza fría, es muy difícil en plena cuarentena, llora también y exprésate cuando tengas la necesidad, censuramos los pesares pero también son parte de nuestra psique. Un destete nocturno sin bebé hermanito también sería duro para un niño, pero si ha llegado el momento será beneficioso para todos, aprenderéis a vincularos de otro modo, pero poco a poco. Primero la noche quitando la primera toma y después fluirá el resto. Confía en su fuerza, no le asignes el papel de víctima, tú no has hecho nada malo. Un hermano le traerá grandes vivencias y aprendizajes. Confía en su fuerza interior para asumir la nueva llegada y también en vuestra capacidad para acompañarle.
      No dudes en escribirme cuando desees.
      Un fuerte abrazo Sara

      • Mil gracias, a las dos. Sois dos soles en la penumbra!!! os respondo despacito en cuanto pueda.

        Vuestras palabras son destellos!!

    • Hola Sara. Mañana o pasado tendré más tiempo, pero al menos ahora quería enviarte un abrazo fuerte. Mi blog es Teclas de celesta, busca mi experiencia con el tandem, en las etiquetas de lactancia y en las fechas siguientes al nacimiento de Nora, en enero de 2013. Yo viví también fuertes rabietas nocturnas, celos, mucho estrés y agitación. Acabó en destete, lento pero inexorable. Mis hijos se llevan lo mismo que los tuyos.
      Un besazo!

      • Mil gracias, a las dos. Sois dos soles en la penumbra!!! os respondo despacito en cuanto pueda.

        Vuestras palabras son destellos!!

        Me paso en cuanto pueda por tu blog 🙂

        gracias, gracias, gracias

      • Bichita!!

        He leído los posts que me has comentado. Mil gracias por compartir tu experiencia!! Me he enganchado a tu blog, jejeje.

        Me pasa lo mismo que con Silvia: no encuentro ningún mail al que escribirte… ; es que tampoco quiero aquí petar el blog de Silvia ni aburrir a la peña con mis disquisiciones, jajaja. Que empiezo y para detenerme…

        La verdad es que… aunque esté mal, te “consuela” saber que hay mujeres, familias que pasan por tu situación. Después de leeros lo veo todo más despejado, estoy más tranquila. Porque sé que se puede y veo que no es negligente sentir esto y querer tomar medidas…

        No sé…

        Buf no puedo terminar de escribirte. Iba a ponerme ahora responderos a las dos pero no puedo, soy diestra y darle al teclado con la izquierda me supone un mega reto jejeje. (en el otro brazo está Río mamando).

        Esencia del mensaje: de nuevo gracias. Me gustaría decirte más cosas, conversar.

        Pronto!

        -Un abrazooooo

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