Éxito

Estándar

Como los demásLa agenda ha vuelto al estante, al bolso, a la mochila.

Quería ser positiva y compré la de Mr. Wonderful, “Haz que cada día merezca la pena”, ese es el lema. Pues cada semana que pasa me va quemando más el mensaje que subyace.

No tengo nada en contra de Mr. Wonderful, son muy creativos y divertidos pero me sirven de pretexto para revelarme en contra del mensaje que prevalece y nos rodea. ¡El ÉXITO! ¿Qué queremos? Éxito. ¿Qué anhelamos, deseamos, buscamos? Éxito. ¿Qué es el éxito? ¿Qué entiende la sociedad como éxito? ¡Cuánto éxito!

Frases semanales como: “La confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito”, “Sólo aquellos que se atreven a tener grandes fracasos terminan consiguiendo grandes éxitos”, “Es duro fracasar, pero es todavía peor no haber intentado nunca triunfar”, “El éxito es la habilidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”, (estoy sudando hace rato), “Muchos de los fracasos de la vida son de personas que no se dieron cuenta cuán cerca estaban del éxito cuando se dieron por vencidos”, “Fracasar es tener la oportunidad de volver a intentarlo de forma más inteligente”, “Nosotros no podemos cambiar las cartas que nos repartieron, pero sí podemos decidir cómo las jugamos” y así, arenga tras arenga. No se a vosotros pero a mi me sale urticaria, ¿qué es eso tan importante que tenemos que conseguir? ¿qué pasa si hoy es un día anodino? Vale, en ese caso me puedo conformar con las cosas pequeñas de la vida, un amanecer, la sonrisa de un niño, ¡pero mañana sigo intentándolo! fracaso tras fracaso alcanzaré la cumbre, algún día lo lograré ¡ánimo!

Si, TODOS estamos llamados al Olimpo, y venga libros de autoayuda, y venga frases de azucarillo, y venga frustración.

Esperamos y esperamos.

Y si yo me he dado por vencido… Mis hijos lo harán, con ellos no podrá nadie,  ELLOS si que están llamados al éxito ¡ÁNIMO!

Después encontramos la otra trampa, la FELICIDAD. ¿El éxito nos la da? ¿Cuándo somos importantes, todo lo que nos rodea no puede más que contagiarse? ¿Qué es ser importante? ¿Qué cosas tienen importancia y para quién?

La carrera de ultrafondo, la búsqueda eterna, la insatisfacción eterna.

Cuanto más diferente me creo, más homogéneo soy.

No puedo responder tantas preguntas, ni quiero. Me rebelo, me agito, a veces pienso que es mejor la indolencia, basta de metas, basta de competición, basta de egos, ¡basta de éxito!

Quiero volver a la esencia, a la respiración, a la mirada. Quiero ser normal. Estar contenta y también triste, enfadada, aburrida, eufórica. Perdonadme si no tengo éxito, solo quiero ser y ver, permitidme ver.

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  1. Muy de acuerdo!. Lo he pensado muchas veces, cómo podemos creemos todos merecedores de éxito?, un destino especial para todos?, de verdad nos podemos creer algo tan absurdo?. Viva la normalidad a la que la grandísima mayoría estamos destinados. Un beso

  2. Un gran libro que te gustará es “The Hypothesis of Happiness” de Jonathan Heidt… y la felicidad no es un estado ¡es un momento! ¿El éxito? Es lo más virtual que existe 😛 En cuanto a ser “normal” me hiciste recordar el ensayo con el que gané primer lugar a los 18 años en donde decía que el árete (virtud griega) ya no era el ser perfecto, el más guerrero o ser del olimpo…la verdadera virtud del hombre del siglo xxi es “ser normal”…¡sin duda una gran dificultad! Un besote desmadroso

  3. Me sumo a esa rebelión!! el éxito debería estar marcado por las expectativas y creencias de cada uno y debería ir de la mano con el espíritu crítico y el sentido común.
    Tod@s somos más normales de lo que creemos…jjajajaaja.
    Un abrazo!

  4. estamos en una sociedad que promueve la competiciôn, ya desde ninyos se les educa a que compitan entre ellos, mejores notas, mejores resultados en el deporte que sea que practiquen, etc…
    genial tu texto

  5. Me ha encantado tu reflexión. Y me siento muy identificada con todo esto, porque yo tuve una crisis vital en la que me rebelé contra estos esquemas de competitividad, que estaban muy arraigados en mi cabecita. Yo me crié siendo ambiciosa. Como era buena en los estudios, cosechaba éxitos académicos. Pero conforme pasaban los años me costaba más destacar y me exigía demasiado. Ansiedad, frustración, culpabilidad… hasta que un día empecé a darme cuenta de que los éxitos son sólo alegrías efímeras y que era esclava de mi propia ambición. Y, sobre todo, que no era feliz.
    A ver si estas reflexiones nos ayudan a educar a nuestros hijos para que sean capaces de esforzarse, pero sin vivir esclavos del “éxito”.
    Un abrazo.

  6. Me siento muy identificada, aunque reconozco que soy de las que me ánimo a seguir luchando por mis sueños ( que no tienen nada que ver ni con reconocimientos , ni posiciones ni logros) .La clave esta en que es éxito para cada uno… Ser normal y vivir tus emociones sin enmascararlas también puede ser éxito , o no ( si te da urticaria) ; )

  7. maldita agenda! jajajaja!
    desde luego, dan ganas de hacerse el harakiri con tanto éxito. Me encantas cuando sacas esa vena guerrera… propósito del éxito, iba con el móvil y justo después de leerte he leído en twitter “Solamente hay un éxito: poder vivir la vida a tu gusto. Christopher Morley” Así que dejemos los wonderful consejos para otra ocasión, porque hay que vivir el presente! un carpe diem bien entendido que yo creo que practicas a la perfección. El problema es como bien decís la maldita sociedad que si llevas una vida normal te trata como a un idiota… así que, si quieres un chute de positivismo a tope de power hazle cosquillas a tus hijos o pinta arcoiris de colores! 😛
    Un abrazo! Gran post! (últimamente estás sembrada!)

  8. Estoy de acuerdo contigo. Parece que siempre tengamos que estar luchando en una competición por alcanzar un mayor éxito, ser más felices, tener más dinero, más de lo que sea y ser superiores al resto. Yo a veces me paro a pensar que en mi modesta posición actual ya me encuentro a gusto con lo cual ¿por qué tengo que seguir peleando por cambiar algo que ya me parece bien tal y como está? Una cosa es tener sueños, incentivos, objetivos que nos motiven, y otra muy distinta sacrificar la vida completa por lograr lo que se supone que todos debemos ansiar, mientras la verdadera vida, la que vivimos a diario, va pasando sin darnos cuenta.

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