Operación pañal (A)

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Operación pañalLe estoy dando vueltas al tema. Es tan privado, tan íntimo que me pregunto cómo le afectará al niño leer mi bitácora cuando sea mayor.  Mi objetivo es normalizar, por eso espero que él sea capaz de leer sobre su infancia con ojos libres de prejuicios, o al menos con una “mochila” más ligera.

Nos aseguramos de que el colegio no supusiera una fecha límite para dejar el pañal. Nuestro objetivo era esperar lo suficiente, sin presionar para que el niño decidiese cuando quería dar el paso, al fin y al cabo ¿puede haber algo más personal que los esfínteres?

De este modo Marco fue conocedor de sus opciones múltiples, adaptadores para W.C. orinales varios, calzoncillos como novedad en el vestuario, acceso libre al baño para observar cómo lo hacíamos nosotros, juegos de plastilina, elegir y participar en la compra de los utensilios… en fin todo el repertorio.

Un soleado día, a los 35 meses de edad y a dos semanas de empezar el cole, el niño decidió que era un buen momento ¡y fuimos a por ello! Debo decir que con mucha confianza, la crianza respetuosa era nuestro aval.

El primer día fue un desastre, no le daba tiempo de reaccionar, un pis tras otro. El segundo igual de desastroso con el plus de unos padres atónitos. El tercero algo mejor. El cuarto no recuerdo, ni el quinto, en algún  punto de esta semana se acabaron los escapes. También eliminamos de la ecuación el pañal de siesta y el de la noche y todo fue bien. Ahora pienso que todo fue bien, pero he de decir que no viví de manera relajada esos días, me inquietaba sobre todo cómo podría reaccionar al ver que no lo conseguía.

Pero ¿y la caca? Bendito excremento que libera las entrañas. Éste ha sido un camino más arduo. Tras varios intentos sin éxito en el orinal hemos tenido fases de estreñimiento, seguidas de cacas bajo la mesa, en el balcón, en el pasillo, en el pantalón, pero siempre en casa. Ahora viene mi interpretación contrastada de los hechos. Por un lado era una novedad defecar sentado, sí, algo tan sencillo como eso, estaba acostumbrado a hacerlo de pie y por lo que he observado es algo bastante habitual. Era capaz de controlar la evacuación, por esto mismo al sentirse inseguro retenía tres o cuatro días si era preciso, en caso de “coger el toro por los cuernos” esperaba a estar en casa, buscaba un sitio íntimo y cuando terminaba me pedía ayuda, confiado y narrando lo obvio.

La respuesta solía ser pausada, describíamos con calma lo sucedido, limpiábamos y buscábamos un compromiso optimista para la próxima vez. Siempre había palabras alentadoras y de confianza: “la próxima vez lo harás genial en el orinal, no te preocupes, pero recuerda que el suelo no es el lugar en el que hacemos caca” o similar. En dos ocasiones al dormirse de noche y relajarse ha llegado a hacerse caca dormido, algo insólito para mí, en la primera media hora de sueño, pero tiene mucha lógica, cuerpo y mente se habían soltado y entregado al descanso.

Un par de meses han transcurrido con esta situación hasta que un día confió en el orinal, hizo una deposición, se sintió muy orgulloso, nos sentimos muy contentos y aliviados e hizo otra deposición, y otra, y otra. Ese día el juego era intentar hacer muchas muchas cacas, ya no había miedo, y al día siguiente igual, y más, y más. Y hemos normalizado.

Para nosotros ha sido difícil, difícil no perder la paciencia, difícil no buscar teorías, difícil no poner cara de decepción, aunque alguna ha habido y ya no se puede borrar.

Para Marco también ha sido difícil, en algún punto del camino le sorprendió y atemorizó saber lo que salía de su cuerpo. Veías que se inquietaba y desaparecía buscando intimidad, entonces lo dejábamos ya que la más mínima insinuación, “¿quieres ir al baño?” lo retraía  y por aquel día había sido suficiente, se contenía.

También hemos tenido alguna situación cómica, una bebé gateando animadamente en dirección “al pastel”, por ejemplo.

Pienso que los excrementos en el ideario adulto suponen muchas historias y simbolizan grandes o pequeños traumas, por eso vivimos estos puentes con angustia si no los cruzamos del modo que habíamos imaginado. Francamente, algún atisbo de vergüenza he visto en su actitud, pero no demasiada, estaba simplemente intentado comprender un nuevo mecanismo, que ha venido a solaparse con muchos otros, (colegio, hermanita, dormir solo, destete paulatino…). De pronto es mayor y tiene que cambiar demasiadas cosas a la vez. El asunto no marchaba demasiado bien y le ofrecimos el pañal de nuevo, pero no estaba en ese punto, sólo necesitaba tiempo. Tiempo, cariño y comprensión, cómo todos, grandes y pequeños.

Sobre el control de esfínteres por Laura Gutman.

Sobre el control de esfínteres por Carlos González.

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  1. Sabes que me doy cuenta, que soy tremendamente egoísta pero mi bitácora, mi blog y mi desmadre son mío…nunca me he planteado ni que lo lea Critter ni mostrárselo…es mi fuente de desahogo… Si lo hace pues ojalá que no me juzgue pero sé que como todo en la vida hasta que sea madre no entenderá el por qué de muchas cosas…

    Ahora bien, es curioso que no había leído un post tan descriptivo y respetuoso sobre éste tema. Da mucho juego, da mucho nervio, da mucha frustración y sobre todo terminas riéndote de “pescar” cacas y de esa faceta “tan animal” que es parte de nosotros.

    Me llamó mucho la atención una información vital que es ¡lo sorprendente que es hacer caca sentado! cuando ellos lo hacen de pie y tan panchos…Gracias por mostrarme algo que no había caído en cuenta.

    El tiempo es vital, la paciencia pero sobre todo saber que pase lo que pase lo controlarán…

    Traumas…ay amiga…de esos no se librarán ni nos libraremos de ser los causantes pero al menos saber que siempre nos hemos entregado en cuerpo y alma intentado darles lo mejor.

    Un besote desmadroso

    • Me ha gustado mucho tu comentario, veo el cariño y la dedicación que le has puesto.
      Suerte que es una fase sí, pero es delicado, por un momento pensé que lo hacía a propósito, que era una manera más de retarme, suerte que lo dejé estar porque ahora veo claramente que solo faltaba un click.
      Muchas gracias por pasarte, un beso gigante!

  2. Es un tema del que me cuesta hablar por lo mal que lo hemos pasado con el tema de la caca, la cosa va mejor después de un año de retener hasta 12 días, pero todavía nos queda camino. Algún día lo contaré en el blog, pero mira que me cuesta, y uno de los motivos es la culpa, es pensar que algo hicimos mal por el camino, a pesar de respetar sus ritmos.

    Un abrazo

    • Creo que al igual que en otros temas, como la agitación del amamantamiento, sencillamente no se habla y cuando los vivimos nos parecen problemáticos por lo inusuales. Yo estaba bastante agobiada con el tema y por el boca a boca y a tientas he ido comprobando que quizás es más habitual de lo que pensaba y no solo cuando los padres toman la iniciativa de quitar el pañal. Estoy aprendiendo algo muy importante en este viaje y es que da igual lo que teorice o crea comprender del funcionamiento mental de mi hijo, la verdad es que la mente de un niño es muy distinta y sus procesos son muy diferentes. Incluso cuando vemos una película juntos y creo coincidir en lo que le llama la atención, después resulta que es otra cosa.
      No te agobies con la culpabilidad, cualquier asociación de ideas la inhibe y en cualquier momento cambia su perspectiva. Para los adultos los temas relacionados con cacas suenan fuertes y patológicos y en el mundo de un niño todo es más sencillo e inocente. Relajaos y ella también lo hará, estoy segura.
      Un fuerte abrazo linda.

      • Lo de relajarnos ha sido fundamental para que la cosa mejore, y es que habíamos entrado en un círculo de caos y nervios que no beneficiaba a nadie y que conseguía lo contrario a lo que queríamos.

        Gracias Silvia por tus palabras.

        Tienes todas la razón, sus mentes son muy diferentes a las nuestras. Lo que hemos conseguido lo hemos hecho a través del juego con ayuda de una psicóloga, porque llegados a un punto necesitábamos ayuda, no se si ella, pero nosotros como padres al menos sí.

        Un besazo

  3. Nosotros lo vivimos con mucha presión la primera vez (pero sólo fueron dos días) y muchísimo mejor cuando ella estaba preparada. Pero es verdad que la caquita le costó más que el pis. Nunca se me ocurrió que fuese a causa de que siempre lo hacía de pie :S
    Un besote

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