Adviento

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Calendario de AdvientoEs tiempo de Adviento, del latín adventus, llegada. Y esperamos.

Para la iglesia católica son las cuatro semanas que preceden a la Navidad, evento magno que se prepara con antelación, recogimiento y desvelo. Pero resulta que las costumbres son manoseadas por el vulgo, se transforman y se hacen paganas.

Me declaro no creyente. ¿Me quedo huérfana de costumbres y de cultura? ¿Alguna fiesta o tradición escapa a la religión? O lo que es más grave ¿alguna fiesta o evento se emancipa de su nuevo padre adoptivo “don dinero o el capitalismo”?

Vives, haces o deshaces, te cuestionas más o menos, a veces incluso te contradices con tus actos y palabras, pero cuando eres madre tus decisiones influyen a alguien más.

Caes en la cuenta de que los calendarios de adviento colonizan los supermercados, la red, publicidades y panfletos ¡y son tan bonitos! Adoro el concepto de “cuenta atrás”, la espera, los números, la sorpresa y la ilusión diaria. ¡Vamos a ver qué nos toca hoy! Para el nuestro saqué la idea de aquí.

Pero la cuenta atrás ¿a dónde nos conduce? ¿Por qué hay vacaciones? ¿Qué estamos celebrando? Luces, Belenes, Reyes Magos, estrellas fugaces, “santos Claus”, “Papás Noel” de todo tipo y color, villancicos y pastores. La locura iconográfica nos bombardea, de calado anglosajón, de raigambre latina, raíces varias ¡tótum revolútum!

Tengo la fea costumbre de pensar lo que hago, sé que no es de rigor en estos tiempos, pero nadie es perfecto. Digo esto porque ¿y ahora qué hacemos los raritos? ¿no podemos divertirnos? ¿no hay fiesta y algarabía para nosotros? ¡una solución quiero! Así que he llegado a una respuesta para calmar mi conciencia: es menester histórico que cada una de las religiones se apropie del ritual que le precede, lo solape y re-nomine haciéndolo suyo. Yo podría hacer lo mismo, de hecho la inercia es ésta, se desvirtúa la esencia de las costumbres para maquillarlas de otro modo. El problema, y aquí pienso de nuevo, es que los colores que adopta el solsticio de invierno no son terracotas si no más bien “verde-dinero”. Del pesebre a la montaña de juguetes y es que señores no tenemos mesura.

Una de las normas de casa es que todos merecemos y necesitamos una explicación, por supuesto que adaptada por edades, así que por aquí ya hemos hablado del bebé Jesús, de que su mamá “la Virgen” está contenta, aunque no tanto en Semana Santa porque su hijo Jesús es mayor y tiene bastante pupa, cuando las campanitas del calendario se gasten ya será Navidad y en Navidad se celebra un ilustre cumpleaños.

Aunque no creyentes, de tontos no tenemos un pelo y tendremos regalitos, tres para ser más exactos, a lo largo de las fiestas y que recibiremos de manera escalonada. Ni que decir tiene que los regalos serán recibidos sin chantajes porque aquí somos buena gente y nos portamos bien, siempre siempre, nos enfademos más o nos enfademos menos, porque ya sabéis que un mal día lo tiene cualquiera, pero buenos… buenos somos “a reventar”.

Me sincero de nuevo y me declaro una enamorada de la Navidad, si lo sé y me sigue encantando, la decoración hortera y también la sofisticada, adoro las manualidades relacionadas, las tarjetitas, los dulces, muero por los dulces y también me encanta hacer regalos, pensar en la gente que quiero y sorprenderles. Hay muchas otras historias relacionadas con esta fiesta que no me gustan tanto, por supuesto, y soy muy crítica ¿pero hay algo más maravilloso que ilusionarse con los niños, sus miradas y sus risas?

En resumen: vivimos la Navidad adecuadamente informados, no negaremos la cultura que nos impregna, pero tampoco nos llevaremos las manos a la cabeza ante la desvirtuación del evento, donde las dan las toman y sobre todo intentaremos vivir con mesura el frenesí.

¿Y vosotros, tenéis calendario de Adviento?

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  1. Yo también me declaro no creyente. Tanto es así que ya en el embarazo pensaba cómo haríamos con nuestr@ pequeñ@ ya que tampoco nos parecía bien mentirle acerca de los reyes magos. Luego todo de desencadena de una manera más sencilla. Reconozco que me gusta la Navidad por los recuerdos que me trae de niña y me gusta dar y recibir regalos por lo mismo. Por lo demás no somos muy efusivos.

    El calendario de adviento lo hemos hecho en casa, nada del otro mundo, con la excusa de hacer una nueva actividad.

    Así que procuramos no dejarnos arrastrar, pero aún así nos sorprendemos con los comentarios de nuestra pequeña de lo que oye por ahí.

    Un besazo

    • Lo cierto es que con los niños las cosas se van aclarando solas, ya que viven en un mundo de fantasía lo mismo da dragones que reyes magos y si encima traen juguetes mejor que mejor 😉 Evidentemente somos nosotros los que tenemos dilemas éticos que debemos solucionar con nuestra conciencia.
      Un fuerte abrazo!

  2. Yo no tengo calendario de adviento y me encantaría!! ya este año llego tarde pero me lo apunto para el año que viene! Este año me queda estar espectante de ver que depara el calendario de Marco 🙂

  3. En Colombia no se acostumbra ese calendario. Sin embargo, también nos gusta la navidad quia por los mismos motivos: el cariño recibido, los momentos felices, la felicidad entregada y la familia.

    • Lo importante de cada situación, de cada época del año es disfrutar de los bueno que nos trae y ser crítico con sus aristas. La idealización es peligrosa pero negar lo bueno de la navidad, por ejemplo, por sus posibles contraindicaciones es limitante y esa no es la idea.Besos Zary!

  4. Me ha encantado tu entrada. La verdad es que es una fiesta donde cabe todo, desde celebrar el nacimiento del niño Jesús hasta celebrar simplemente los reencuentros, regalos y demás. Debo confesar que antes de que naciese la peque las aborrecí, me recordaban a los que ya no están y me veía obligada a un intercambio de vivencias y regalos a veces sin ganas…Ahora es distinto y la redescubro a través de los ojos de mi hija 🙂
    Un abrazo

    • Si Marián, cuánta frescura nos regala la mirada de los niños, para mí también está siendo muy diferente. Cuánta ilusión se vive ahora, hemos de aprovecharla.Muchos besos linda!

  5. Genial! Cuando nació Elmayor yo no celebraba la navidad de forma religiosa, pero algo en mi se despertó y recuperé algo de la mística que acompaña ka fiesta de invierno. Yo también solapo tradiciones y a mi casa llegaran dos regalos por cabeza y como somos unos expatriados huérfanos de familia, sabemos que el número es más que controlado.

    • Construimos nuestra propia fiesta, con nuestros principios, aprovechando lo bueno que nos rodea, es increíble el efecto que tienen los niños en nosotros devolviéndonos a mundos ya olvidados. Me encantaría controlar el número de regalos, ains.Un fuerte abrazo Cata

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