Vuela el tiempo

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Esta imagen es de la semana pasada, Maia tomando biberón ¡y en mi presencia!

Estuvo malita y tenía muchas aftas en la boca, perdió el apetito, le dolía al mamar y esto desencadenó una huelga de lactancia. Para los que no sepáis qué implicaciones puede tener en la madre, las huelgas de lactancia suponen la no ingesta de la leche que se produce y provocan hinchazón y dolor en el pecho por la sobreabundancia. Esta situación puede provocar mastitis y otras molestias y la mejor manera de evitarlas es utilizar el sacaleches para vaciar el pecho.

Por un lado contaba con el mejor sacaleches del mundo, mi niño mayor, pero como os contaba en el Post anterior, nos encontramos en pleno destete y no me parecía ético ofrecerle el pecho cuando casi ni se acuerda de él, porque a mi me viniera bien.

Y por otro lado, la niña llevaba muchas horas sin comer apenas, así que su padre le ofreció un biberón con cereales. Ella se lo acopló en una esquinita de la boca y se lo tomó enterito probando dos cosas: que la succión del biberón es mucho más sencilla, (de ahí el peligro de ofrecer tetinas a recién nacidos ya que se pueden confundir y perder el interés por la teta) y que dar el biberón es placentero, o eso cuenta su padre.

Mi pareja me narró con entusiasmo cómo se había sentido, “Silvia ha sido tan bonito… me acariciaba el pelo, me miraba con ternura a los ojos, notaba como se iba relajando…” De nuevo comprobé dos cosas: estaba celosa, eso era justo lo que yo sentía dando el pecho, ésa era mi parcela, mi lugar, mis sensaciones, mi oasis,  mi divina conexión, ¿se habría acabado? ¿implicaría algo importante ese biberón? Neurosis total. Y no estaba aprovechando mi tiempo.

Desde entonces trato de estar más presente en cada tetada. Era y es algo tan cotidiano que lo hago andando por la calle, cocinando, haciendo puzzles con Marco, tuiteando… hay días que casi a cada hora doy el pecho. De tan orgánico, familiar y frecuente estaba perdiendo su magia. De nuevo me detengo y me conecto en ése, nuestro acto de intimidad y amor. Soy más consciente que nunca de lo fugaz del momento, pronto dejará de ser un bebé y comenzaremos otro tipo de lactancia, llena de conversaciones cómplices y sosiegos compartidos, y después… después habremos de descubrirnos y reencontrarnos en seno tibio sin leche que nos riegue.

Cada acto cotidiano merece nuestra atención y presencia, apuesto por ello y lo convierto en objetivo. Al menos la enfermedad de Maia ha servido para algo, traer conciencia y tiempo pausado.

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  1. Pobre Maia, sara sufrió de eso en un par de ocasiones y fue terrible para las dos ( por fortuna yo tenía mi sacabuches eléctrico a la mano). Por fortuna todo tiene un lado bueno. Te felicito por esa reflexión y llamado a la consciencia. Muchas veces uno solo se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde. El tema de los celos que sentiste (y que yo he sentido muchas veces también), da para muchos post, y me alegra saber que no me pasa solo a mi y que eso no me hace mala madre sino humana. Un abrazote!!

    • Eso siempre Zary, somos estupendas y humanas. Pienso que son mucho más peligrosos los celos que no se reconocen porque siguen tirando del hilo. Gracias por acercarte un ratito 😉 Besos!

  2. Pobre Maia. Debió pasarlo realmente mal. Disfruta todo lo que puedas de esos momentos únicos entre ambas.
    Por cierto, no he podido comentar tu última entrada 😦 Quería decirte que yo nunca sufrir lo que era el machismo hasta que acabé la carrera y me fui a trabajar a una obra. En algunos sectores hay aún más machismo si cabe que en otros. El cotarro lo dirigen personas con colgajo y las mujeres tenemos que seguir conformándonos con las migajas. Lo peor de todo es que muchas de nosotros sólo desean ser floreros y esa falta de unión no nos ayuda a cambiar nada. Vaya rollo hemos soltado 😉
    Un abrazo

    • Es cierto! No había pensado en ese sector, debe ser tremendo por arriba y por abajo, :-S El sistema patriarcal resurgido con el capitalismo y la sociedad de consumo trae consigo nuevas trampas y cuando una mujer no es crítica y tiene baja la autoestima necesita que los hombres la adoren en el sentido tradicional y ahí tenemos a las mujeres florero que tan flaco favor nos hacen, por eso siempre defiendo al individuo, ninguna mujer representa a todas las demás y menos ese eslabón. Gracias por tu reflexión Marián un fuerte abrazo

  3. Me has dado en qué pensar. Últimamente le estaba yo dando vueltas a este tema y es uno de los motivos por el que estoy menos presente en las redes… Menos tuiter& teta 😉 un beso

    • Cuando eliges disfrutar y saborear de esos momentos se tornan aún más valiosos. Hay veces que estamos menos presentes en las redes sociales por falta de tiempo, y puede resultar más frustrante pero cuando lo decidimos con consciencia para estar más presentes en el momento, nos llenamos de serenidad. Gracias por pasarte por aquí bonita, lo valoro muchísimo.

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