Lactancia acrobática

Estándar

Cada hijo cuenta una historia de nuestro cuerpo, cada uno tiene su sabor y deja su huella.

Con Marco la teta era siempre paz, remedio y consuelo, cobijo y calidez donde refugiarse, dejaba de tener prisa junto a mamá, el tiempo se detenía.

Nuestra conexión irrompible, difícil saber dónde empezaba uno y terminaba la otra. Sus ojos de pura empatía conocían siempre mis mareas emocionales. Quizás por eso finalizar nuestra lactancia no fue sencillo, los dos temíamos que nuestro vínculo se resintiera. Con algo más de perspectiva y tras los coletazos contemplo nuestra historia de amor, intacta, segura, siempre compleja y muy muy intensa. Complacida y feliz por lo vivido.

Así, sin prisa, Maia ha ido ganando espacio y ahora vivimos nuestra lactancia, la de las dos y es un privilegio. Su carácter de raíz muy diferente no es tan rápido ni tan lento, es siempre allegro. De difícil soborno, no gozo de su exclusividad, ni hay una solución única a sus industrias y desventuras.

Nuestra lactancia siempre fue pura acrobacia. Al principio éramos tres, encajados sobre cojines y dificultad en las madrugadas pues yacer  y lactar se nos resistía. Pero pronto, Maia, te revelaste dueña del movimiento y no podías perder un segundo. Siempre preparada para salir corriendo me regalas un amplio repertorio de posiciones “lácticas”.

En mi rigidez y mi costumbre no dejaba de sorprenderme, creo que hasta me molestaba por lo inesperado. Es más fácil contar las veces en las que mama de modo convencional que en las que no lo hace. Ahora me divierte, me embelesa, espero que trepe hasta mí y se acople con esa frescura suya. Temía remover sombras en su hermano pero con mucha madurez ni repara en nuestras jerigonzas, entonces… nos hemos relajado, acepto sus preferencias y me deleito con lo nuevo que me trae.

Como toda una prestidigitadora no hay escote que se le resista, coge lo que es suyo en cualquier momento y circunstancia y después continúa con sus quehaceres, celebra que no me cubra, le gusta contar en todo momento con la posibilidad, ésa es mi chica, sabe lo que quiere y cómo conseguirlo y la adoro por ello y por mucho más.

¿Y qué hay de mí? Aunque no lo creáis soy tímida para esto, aún estando solas tengo la manía de taparme apenas abre la boca cada vez que termina De algún modo retorcido me resisto a mi función de madre nutricia, de verdad, en serio, esto es una confesión. Los senos son un “símbolo demasiado patriarcal”, demasiado tiempo pensando que su función es la de excitar al hombre y no sólo eso, además en tal caso sería “pecado”, algo sucio. Mi cabeza sabe que no, por eso reviso mis costumbres y deconstruyo lo andado y almacenado. Mi cuerpo grita y también mis tetas lo hacen, me siento a cada paso más libre y mi pequeña acróbata me ayuda con eso, su indocilidad y su espontaneidad me reconcilian con mis fronteras sinuosas, nutricia y exultante ésa también soy yo.

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  1. Leo últimamente hace comentarios jocosos en plan: es que Nora siempre quiere teta! O directamente me avisa cuando ella llora: mamá, quiere teta. Así que me he relajado en ese aspecto.

    Me encantan las acrobacias tetiles, está graciosísima la foto!! Un besazo!

  2. M e encanta leerte Comadre. Me ayudas a reconectar con lo vivido y con lo que espero, me falta aún por vivir en estos caminos y aventuras maternas. Muchas veces extraño las tetadas eternas con Sara. Ella aún ve mi pecho como sueño y cuando estamos desnudas no pierde oportunidad de tocarlo, acariciarlo y hasta intentar mamar. Me dice cosas hermosas. Me falta escribir. Escribiré acerca de eso. Un abrazo, gigante y fuerte, desde el sur de otro continente.

    • es interesante el articulo, se lo hare leer a la madre de mi hijo (no estoy casado, ni en pareja), muy bueno en verdad

  3. Nuestros hijos nacen con personalidades distintas y rasgos bien marcados. Me encanta que les des su espacio y que les dejes ser como son. Blanca mamaba de forma tranquila y no sé como lo habría hecho yo estando en público si hubiese sido acróbata 😉
    Un abrazo enorme

  4. Había escuchado muchos mitos acerca de que en cuanto empiezan a adquirir mayor movilidad los bichillos se lanzan sobre la teta de las formas más asombrosas, pero jamás había visto algo así en foto. No sé si yo me veré en alguna de estas con mi bichilla, como de momento sigue mamando en las posturas de manual…

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