La pereza social

Estándar

Mediados de Junio y finalizando un importante período, el primer año de colegio de Marco. ¿Se ha adaptado? ¿Nos hemos adaptado? Pues sí y no. Una parte de mí sabe que no terminará de hacerlo, el lunes pasado al entrar en el recinto me lo recordó: “mamá no quiero ir al cole, quiero quedarme en casa”. Batacazo. Confieso que volví a casa taciturna y algo abatida. Mi mamá-drama, ésa que no tolera que nada salga mal o simplemente que no sea fantástico, empieza con su parlamento: “no se divierte, ¿es infeliz? ¿nos hemos equivocado? ¿cuál será el problema? ¿y si tal? ¿y si cuál? ¿y si Pascual?”  Un rayo de luz se me cruza y no os voy a mentir, bastantes horas después veo las cosas de otro modo.

Siempre, siempre desde hace ya bastantes meses el balance y las narraciones después de la jornada escolar son positivas, me explica con todo lujo de detalles sus juegos, sus juntas, sus idas y venidas y lo cierto es que se divierte, aprende, se emociona y se asombra a partes iguales. ¿Entonces? Muy sencillo, a mí no siempre me apetece ir al trabajo, me imagino algunas conversaciones y situaciones que se darán allí y los más suave que puedo decir es que me da pereza, una terrible pereza social. Esto es, las  emociones de Marco con respecto al colegio han mutado y madurado, al principio tenía miedo al abandono, miedo a lo desconocido, a que no volviésemos a recogerle y ahora tiene pereza social porque bregar con los deseos de tantos niños, con los de sus maestras y con los suyos propios es complicado, las relaciones sociales satisfactorias son una gran asignatura pendiente para todos, o para muchos. Todo es muy nuevo, ahora entiende conceptos como ser egoísta o generoso, la turnicidad en el juego, hablar y escuchar (eso que tanto nos cuesta), ganar, perder, el halago y la crítica, la capacidad para expresar lo que NO nos gusta o NO queremos sin recurrir a la violencia física o verbal y sin dejarnos someter, las burlas, los celos, las envidias, el chantaje… ¿qué pereza verdad?

De nuevo mi mamá-drama, “¿cómo es posible que ya se den estas circunstancias tan desagradables?” En el momento en el que nos exponemos socialmente  aparecen. Ilustraré algunos ejemplos y les daré la importancia que tienen, toda, porque no por tratarse de niños son cosas irrelevantes, el modo en el que aprendemos a resolver nuestros conflictos marcará nuestro carácter.

-“Mamá a Victoria no le gusta mi torre, dice que es fea” Desde pequeños ya nos gusta molestar o juzgar a otros, no sé si reproduciendo lo que vemos en casa o en otros compañeros. “-¿Y qué has hecho? -He llorado. -He tirado mi torre. -He tirado su torre…” ¿Solución? Os cuento la mía pero no toméis nota soy una madre más. “A Victoria puede no gustarle tu torre, igual que a ti no te gustan los garbanzos y es una comida muy buena, lo importante es que tu torre te guste a ti, además cada día las harás más bonitas porque practicas mucho” ¿Lo entendió? Pues tiene tres años, ni idea. Podemos cambiar torre por dibujo, camiseta, zapatos, escultura, etc.

-Hablar chinchando, eso es la gran adquisición vital: “Yo tengo un dinosaurio en mi camiseta y tú no-o” “Yo he llegado primero y tu no-o” Os podéis imaginar que Marco se enfurece cuando le chinchan, peeeero es algo que se aprende muy rápido, si me chinchas, te chincho. Solución: entiendo que te molesta que te digan eso pero… ¿no es importante ganar? ¿no es importante tener un dinosaurio en la camiseta? ¡Cuéntaselo al capitalismo! pero no, no es importante, igual tu amigo tiene un mal día y te dice eso porque está enfadado, pero no es buena idea, lo importante es divertirse con los amigos.

-“Mamá no quiero jugar al juego de los monstruos porque me da miedo” Pues dile a Alejandro que no te gusta ese juego que podéis jugar a otra cosa.

-“Mamá Alejandro dice que no será mi amigo más porque no juego con él al juego de los monstruos”. Solución: juega con otros compañeros, ya se le pasará.

-Entre los niños: -“Dame ese coche” -“No” -“Tonto! Como no me lo des te pego”.

-Marco y mamá: -“Dame una fanta” -“No hay fanta eso es para los cumpleaños” -“Tonta! Te voy a pegar”  Solución: Dosis extra de paciencia y “No me gusta que me digas tonta, me pongo triste, entiendo que quieres una fanta pero no puede ser, es mala para los dientes, así no se piden las cosas…”

Todo esto y más nos aporta la socialización entre iguales, ¿hay un momento perfecto para la inmersión? ¿Si esperamos demasiado nuestros niños no tendrán recursos para defender su espacio? Al contrario ¿su integridad estará intacta por tanta seguridad mientras son bebés y después no se vendrán abajo?

No tengo las respuestas, dependerá de cada niño, pero si sé algo seré más empática con él cuando manifieste su pereza con respecto al colegio ¿quién no la tendría? No nos hagamos los inocentes los niños no se pasan cinco horas haciendo dibujos y soñando con duendes, también aprenden otras facetas de la vida no tan agradables pero si cruciales para su crecimiento como personas.

 

Anuncios

»

  1. Pingback: El colegio, espacio emocional bélico | Tu doula online

  2. Me gusta lo que escribes y cómo lo escribes… la única duda que me queda es la de tu última frase… ¿de verdad estas experiencias son cruciales para su crecimiento? ¿Qué pasaría si el ambiente escolar fuese relajado y armónico y no tuviesen que andar alertas, a la defensiva, protegiéndose como buenamente sepan dependiendo de su edad o su caracter, validándose a cada instante?

    Me hiciste reflexionar sobre todo ello y me dispuse a mirar a mis hijos, de nuevo… y me inspiraste un nuevo post.

    http://www.tudoulaonline.com/el-colegio/

    Gracias lamamacorchea.

    • Hola Mª José me siento muy honrada de que te haya inspirado mi Post y de que podamos tener un intercambio de opiniones, gracias!!
      El colegio de Marco es fantástico pertenece a la Fundación de Granada Educa, el ambiente es relajado, por supuesto libre de castigos, amenazas, programaciones irreales, fichas… libre de todo esto. Tres maestras están con los niños y durante un rato largo son cuatro. Trabajan por grupos y van rotando según el día de la semana. El aula tiene un patio huerto y después está el patio grande del cole, pero los recreos están organizados para que solo dos cursos coincidan a la vez. Solo hay una línea por curso… En fin, todo lo contrario, como no tienen que estar sujetos, pendientes de una master class tienen más oportunidades de interactuar entre iguales. Es complejo y apasionante, espero sacar un ratito para escribir un post.
      En definitiva creo que la dificultad en las relaciones no es exclusiva del colegio, en los parques, en casa de los abuelos cuando están todos los primos, en fin, siempre, las personas somos difíciles, por esto pienso que es algo más estructural, desde la familia, desde el parto, desde el momento en el que imaginamos a nuestro hijo. Pero al final entregamos a los niños al mundo, tarde o temprano y la famosa inteligencia emocional, la gran asignatura pendiente hay que fomentarla y practicarla, por eso decía que esas experiencias son cruciales para su crecimiento, me refiero a la interactuación entre iguales.
      Un inmenso abrazo y gracias por tu tiempo.

      • Es muy hermoso lo que cuentas del cole de Marco, claro, yo no te hablo del mismo ambiente ni de lejos. Es cierto que la dificultad de las relaciones no son sólo del colegio, a mi lo que me preocupa es el tiempo acumulado, las horas una tras otra sin otra referencia en que lo importante sea destacar a cualquier precio y muchas veces de cualquier modo.
        Tannnto tiempo, tanto tiempo deja huella seguro.
        Gracias a ti también, espero ese post y me tiraré de los pelos de pura envidia.

  3. Que buen análisis Silvia. Leyéndote me dejas mucho en que pensar y me queda claro que no eres una madre más. Besos!!

    • Gracias Zary, siempre me emociona saber que sacas un rato para pasarte por aquí y que conectamos con tan buena armonía.
      Gracias también por compartirlo.
      Un fuerte abrazo!

  4. Qué envidia me da leer todo eso del cole de Marco!! Me encantaría que Leo pudiera ir a un cole así. El suyo es un cole tradicional, y sí, claro que hay castigos… Castigos muy estúpidos. Pero bueno, su profe me gusta (aunque ella también castiga) y Leo por suerte “se porta muy bien” allí.

    Yo miro también lo que hemos avanzado desde septiembre y alucino. Creo que el hecho de que tu hijo tenga ya “pereza social” es genial, Leo está lejos de eso, creo.

    Me gustaría escribir un post sobre cómo ha sido su año. En general muy positivo, pero esa interactuación entre iguales está muy “en bragas” aún. Lo bueno es que su profe es consciente y me inspira tranquilidad y confianza en ese aspecto.

    Un besazo!

  5. Yo pienso igual que tú. Aprenden cosas positivas (yo al menos estoy muy feliz con el colegio de Blanca) pero sigo pensando que se escolariza demasiado pronto a los niños y que también aprenden muchas conductas de otras “casas”. Jamás le he dicho “te voy a castigar” y ella jugando lo ha soltado a un muñeco. Ahora chincha y pega…pero supongo que eso es algo que hemos hecho todos los niños. ¿Pegaría y chincharía si no fuese al colegio? Esa es mi gran duda.
    Un besote

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s