Negociar la lactancia

Estándar

A veces me agoto, quiero desaparecer, hacer una elipsis, cerrar los ojos y dormir profundamente. No es ninguna novedad que las madres no descansan mucho pero yo ya empiezo a pagar mi factura y me siento terriblemente triste por ello.

La crianza de un bebé es entregada y absorbente y transitamos esta etapa primal, sin descanso entre un niño y otro. Sumo cuatro años y dos meses de lactancia ininterrumpida, el hilo es frágil a veces, por eso cuando me topo con un escollo: mastitis, hongos, grietas o alteraciones varias de la flora del pecho, llega el dolor y entonces, entonces me agoto. ¿A estas alturas? Si, a cualquier altura, exactamente igual que mi garganta, mi tobillo o mi muñeca, mi pecho puede fallar y se enferma.

Llegan las tomas dolorosas, temes los despertares, te muerdes el labio para aguantar la punzada y te das de bruces con la negociación con una bebé de 22 meses que mama mucho y come poco. “Mamá tiene pupita, mejor de ésta, mejor de la otra, ¿y no quieres agua? ¿te preparo un sandwich?” La razón te dice que nos es el momento de poner fronteras, de negociar, pero el cuerpo se repliega en otra dirección, la lactancia a demanda ha de reestructurarse para que respete el ritmo de las dos.

El momento difícil de nuestra travesía ya ha pasado y el dolor ha remitido pero la reticencia se ha instalado y a mayor resistencia más demanda. Maia siente que necesito espacio y eso le da miedo. Yo siento que tiene miedo y necesidad de maternaje y ahí ando, buscando el modo de negociar de manera respetuosa entre su inercia y la mía.

Y estoy tan triste y confusa. Frustrada. ¿Por qué ya? Quisiera ser complaciente con ella en el infinito sentido de la palabra, pero le pongo excusas, quisiera cuatro grandes tomas a lo largo del día y no veinte pequeñas y dos extenuantes. Quisiera no escribir esto, quisiera ni pensarlo, igual mañana quiero otra cosa, que mi bebé no crezca, que su mirada no cambie, que las caricias que me dedica fueran eternas. Así es la espiral de mi mente, quizás sólo me agote, quizás estoy cansada. Dormiré al tick-tack de su respiración, al olor de su cabello, al calor de su blandura; entonces y sólo entonces recuperaré mi energía, la suficiente para negociar, aunque no me apetezca y me dé pereza, porque eso lo complica todo, o quizás no.

Sin la duda, hay confianza; la confianza trae naturalidad, sosiego; el sosiego, paciencia; paciencia yo con ella, paciencia ella conmigo. Sin destete, sin disponibilidad absoluta a cualquier hora y en cualquier sitio. Habrá un lugar a mitad de camino, para nosotras, dónde dibujemos corazones de leche, dónde nos comprendamos y encontremos, habrá un lugar.

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  1. Te entiendo, te comprendo, te siento y hasta os veo en nuestra propia piel. Yo llevo casi un año negociándola, no está siendo fácil… tu lo has transmitido perfecto… quiero que crezca y nooo ¡quiero que permanezca tal cual es!… ains.

    Gracias por tu desnudez

    • Gracias linda por tus palabras de comprensión. A mi me ayuda mucho reconocer las crisis y por supuesto encontrarme con vosotras en este círculo nuestro virtual.
      Un fuerte abrazo

  2. Lo que está claro es que la lactancia tiene que ser complaciente para las dos, si una de las dos sufre con ella creo que es el momento de ponerle fin… Yo di pecho dos años, cuatro meses en tandem y al final no podía más porque el pecho se había vuelto una obsesión para el mayor, de día y sobre todo de noche y yo ya no podía más. Así que llegó el momento de finalizarla. Fue tajante, le obligué a hacerlo porque no le gustaba lo que encontraba y así en dos días finalizó su dependencia de mí en ese sentido. Seguía necesitando mi contacto, mi presencia, pero ya no el pecho…. No me arrepiento porque mi calidad de vida mejoró y él simplemente buscó otras opciones. Ánimo y decidas lo que decidas será lo correcto.

    • El tándem es muy difícil, nosotros tuvimos 11 meses, pero no todo fueron dificultades. Mi dicotomía viene al darme cuenta de que ya no puedo estardisponible las 24 horas, se avecina una deshabituación lenta que de momento no es un destete, ni me lo planteo.
      Me alegro de que aquella fuera vuestra solución y de que la encontrárais.
      Gracias por tus palabras!

  3. Madre mía, podría haber escrito cada palabra de las tuyas… Cambia sólo mastitis, hongos, etc. por… cansancio, hastío, exasperación, qué se yo… quizá un poco también de ese fantasma que me visitó con Leo y que lo jodió todo, la agitación…

    Cuatro años y dos meses, exactamente eso. Y sí, un poco frustrada también por ese no dormir bien, por esas mil mini tomas que son todo menos alimento, en las que ves de forma meridiana lo que te necesita, su estrategia, su pura necesidad. Y sí, también niña que come poco.

    Y es que no es sólo la teta. Es ese vínculo, esa unidad, es que somos sólo una aún y yo empiezo a querer separarme un poco y ella no… Los mil millones de “mamá” a lo largo de un día…

    Yo también negocio, y sí, es un rollo, sobretodo con una niña inconformista y rebelde. Pero poco a poco vamos consiguiendo cositas… Mientras tanto hay que sonreir, sonreir mucho.

    Mucho ánimo preciosa.

    • Me encanta eso de sonreír, sonreír mucho. Parece el principio del fin, pero las dos sabemos que eso puede durar muuucho tiempo, así que a negociar y saborear esta nueva etapa.
      Mil besos bichilla!

  4. sólo puedo darte ánimos y espero que ese sentimiento de culpabilidad desaparezca!
    un abrazo fuerte! eres una valiente por esos 4 años! ni en sueños hubiese aguantado eso!

    • Cuatro años seguidos y acumulados entre los dos, la lactancia de Marco se extinguió a los 3 años y 3 meses, no soy tan valiente, lo justo 😉 Muchas gracias bonita! Ains estarás viviendo momentos tan intensos!
      Mil besos!

  5. Querida Silvia, te leo y los recuerdos regresan. Tenemos ya más de año y medio sin teta, y aunque sé que tuve momentos como los que tu describes, mis recuerdos son sólo de cercanía, de belleza, de paz, de felicidad, de amor, de alegría. La mente es sabia y nos hace olvidar los momentos de hastío y angustia vividos, dándole más importancia a lo realmente valioso a lo que nos queda tatuado en el alma y en la piel después de darnos enteras a través de la teta. Te quiero montones y te mando toda mi energía para que puedas atravesar este momento y decidir lo que tengas que decidir para sonreír, acompañe y continuar. Abrazos miles.

  6. Sí que hay un lugar intermedio en el que estar a gusto las dos, sólo que aún no lo habéis descubierto. Cuando lo tengáis veréis que no había nada que temer y volverá a ser otra etapa, diferente. Muchos ánimos, no es fácil, pero es posible.

  7. Y sin lactancia a mí me ocurre lo mismo con Nora. Llevamos cinco meses de retrocesos respetados, de querer ser bebé como su hermana y yo ya no puedo más. Habla y habla sin parar, se tira encima, todo el tiempo pregunta y habla y chilla, sin parar. Si la pequeña está tranquila en brazos ella se tira encima, pide su sitio a golpes, se vuelve a despertar y sigue siendo agobiante por la noche. Y estoy en un punto en que echo mucho de menos a mi niña, en que quiero que crezca y dé el paso de una vez, quiero que no necesite llamar la atención a gritos, porque la tiene, tooodo el día. Estoy muy, muy frustrada. Hay días en los que estoy tan cansada, tanto y tan triste, que pienso que si me muero podré dormir… Sé que es producto del cansancio, pero es que era intensa de bebé y no calma la cosa, cuanto más grande es más intensa, más demanda, más chilla, se enfada más…no sé cómo hacerlo. He llegado a un punto que no sé si soy yo, es ella, es la edad, es una etapa o es que lo estoy haciendo jodidamente mal.

    Vamos, que e entiendo, jajaja, menudo royo que te he soltado tía. Un abrazo grande y sincero. Qué momentos más duros. De los que más aprendemos de nosotras y de ellos, pero qué duros.

    • Guapísima, te leo por aquí y te contesto, es una fase, seguro!!! Crecer y reafirmarse, estos niños están siempre con lo mismo!! 😉 Quizá le ha afectado que empieces a currar, o que su hermana sea ya más mayor y haga más cosas… Esto es cíclico y quizá es mejor no pretender que cambie porque volverá periódicamente. No sé. Leo a veces me parece super maduro y otras veces pienso: pero coño que tienes 4 años, no 2!!! Ainnnsss paciencia y rebajar expectativas, ya sabes. Un besazo!!

      • Tienes toda la razón. Esta semana están irreconocibles, se llevan súper bien, a penas se pelean, Nora está súper mayor, ayuda muchísimo,
        Hay veces que el estrés me impide ver la luz y es verdad que la maternidad es una montaña rusa y es mejor dejarse llevar 🙂 un besote!

  8. Yo también estoy pasando una crisis… Un mes de lactancia en tándem y ya estoy negociando con la mayor porque cada vez me siento menos a gusto y la situación me genera mucho agotamiento físico y psíquico y lo que es peor: sentimientos de rechazo que no quiero tener porque me siento miserable. No quiero destetarla a la fuerza… Pero necesito un poco más de autonomía. Espero encontrar un nuevo equilibrio y lo mismo te deseo.

  9. Uff… justo andaba dándole vueltas a un post como este porque me encuentro en un momento parecido, aunque con una sola fierecilla de 16 meses… Mucho ánimo, te seguiré de cerca!

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