Archivos Mensuales: enero 2015

La madre que siente

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la esperanza

A veces se abre el suelo bajo mis pies, un abismo. El vacío, el caos, lo desconocido, lo temido, lo no vivido.

Entonces quiero ser esa mujer que podía elegir qué hacer, llorar, gritar, bailar, girar, dormir o fingir hacerlo.

Libre de sentirme desproporcionadamente triste, o desproporcionadamente preocupada, o desproporcionadamente loca.

Ese placer que da sentir los extremos, comprobar que estás vivo, que no eres postiza.

Cuando la cabeza te va a estallar de tanto llorar, cuando tu craneo se quiere independizar de un modo físico, cuando la sien aprieta.

Ahora que no puedo entregarme a un estado cuando me apetece, lo añoro, no estaba mal, me deslizaba por el tobogán de las emociones y las vivía, las exploraba, me cansaba de sentir y volvía a empezar. Tan tangible, tan salvaje, tan vital.

Partidaria de masticar lo que vives, de digerir la experiencia. Sin miedo al dolor, sin miedo al llanto, atravesar los ethos, transitar los pathos, sin vergüenza, con valentía. Porque sentir no te hace vulnerable, te hace sabia, te hace.

Hoy me mueve un cóctel de miedo, de esperanza, de procesos de espera, de resultados e hipótesis. Cuando el apellido de una palabra puede cambiar el curso de las cosas. Cuando imaginar es más doloroso que cruzar, o quizás no.

Estás de mal humor, quieres poder estarlo. Quizás es rabia, quizás es ira, quizás temor.

Puede que llores, te rindas y entonces se acerque tu bebé “ya está mami, ya está” y quieres llorar aún más, pero tragas saliva, asumes tu condición de mujer-madre, las emociones tienen que esperar su turno, el nudo aguarda mientras trabajas, el nudo aguarda mientras los niños te rodean, pero la madeja encontrará su espacio para rodar ligera.

Los procesos son diferentes cuando eres madre, es indudable que cuando eres responsable de alguien pierdes libertad, las prioridades cambian.

Sigo buscando mi “habitación propia”, que mis hijos sepan darme espacio igual que yo a ellos, no sentir vergüenza por mostrar, ni sobrecargarles con lo que no es suyo, ese equilibrio, ese preciado equilibrio que da la educación emocional.

Soy esa madre que siente, que a veces llora, que otras aguarda su momento y la que otras olvida por qué estaba triste, ésa si es una ventaja de la maternidad, no hay tiempo y has de seleccionar qué cosas merecen ser sentidas y cuales no tanto.

Puede que esa selección sea una mera ilusión, pero me gusta tanto pensar que controlo y protagonizo mi vida…

Soy esa mujer que siente.

 

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¿Rosa o malva?

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Todas las madres tienen sus manías, yo tengo las mías y hoy os desvelaré una de ellas: me declaro anti-princesas, anti-rosa, picores que me suben desde la planta de los pies, ¿anti-purpurina? ¿anti-hadas? Igual con los dos últimos aspectos tengo mayor tolerancia, pero en general la fobia me supera.

La cuestión es la siguiente, Maia va a cumplir dos años en unos días y quería dejar constancia de mis pensamientos antes de que la realidad nos coja y las princesas sean inevitables en casa.

Mi postura es sencilla y hay millones de lecturas buenísimas sobre el tema, pero os daré mi versión. No soporto la sexualización de ropa y juguetes, para niñas todo rosa (y sus variantes) y para niños el resto de universo de color. No comprendo como desde tan pequeños, bebés recién nacidos, ya hemos de segregarles por su sexo; las mujeres aprendemos que ése es nuestro color porque no dejamos de verlo a nuestro alrededor. En algunas tiendas como H&M, me resulta complicadísimo encontrar ropa que no sea rosa, lo que me lleva a pensar que no sólo es cuestión de que sea una manía mía, es que realmente se merma nuestra libertad de elección.

sección de niña

¿Y qué nos cuenta la Psicología del color acerca del rosa? Vulnerabilidad, deseo de no crecer, desconexión con la realidad, preferencia por las cosas fáciles, adaptabilidad, ternura, docilidad… El asunto es que no hablamos de una presencia del rosa si no de una predominancia. Irremediablemente llenamos al color rosa de un valor social nuevo-generado, de lo “femenino”, y a su vez ése carácter nos es devuelto con su uso. ¿Alguno de vosotros vestiría a su hijo de rosa? Ciertamente ya no es color para niños.

Quería expresar mi opinión ahora, porque quiero ser valiente, quiero mostraros el estado de la cuestión en casa, ahora. El color rosa está censuradísimo, no quiero que la niña se identifique con ese color por la fuerza de la costumbre, porque se le adjudique por el mero hecho de ser mujer. Los que me conocéis ya tenéis esto en cuenta a la hora de hacer regalos y os lo agradezco mucho.

Mi “manía” es bastante acusada, os mostraré dos excepciones en el atuendo de Maia no exentas de debate interior, un Buff y unas botas.

 

Algunas mujeres sabias me contáis que se trata de algo biológico, que la fascinación de vuestras hijas por lo rosa y las princesas es algo visceral, que sin referentes previos, ni intoxicación de los medios, ellas se sienten atraídas por estos elementos. Otras personas no dejan de advertirme de que la fase “princesa de fresa” llegará, por eso quería escribir este Post, para poder escribir también como “no fue suficiente” con las medidas de precaución que tomé, prometo confesarme si llega ese día.

Para vuestra tranquilidad diré que si la niña empieza a mostrar su inclinación, libremente elegida, por el fenómeno princesil la dejaré fluir, pero no lo reforzaré, soy demasiado consciente de los valores que representa. En este sentido leía hace unos días una Reivindicación de las princesas rosas.

El icono de mujer que representa la princesa lo desarrollaré en otra entrada, hoy solo quería abrir boca con el color rosa.

Os dejo alguna lectura, Evitemos la cosificación e hipersexualización de nuestras hijas, sobre este tema y la alucinante experiencia de una madre estas navidades cuando eligió un juguete rosa, no tiene desperdicio.

 

Calendarios y esperas

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Buscamos por los escaparates las últimas luces de colores, comprobamos que el Belén de esta farmacia ya no está, el Papá Noel de esta otra tampoco y los chinos del barrio presentan flores de tela y velas perfumadas a modo de decoración. Definitivamente la Navidad ha terminado.

Aprendemos que el tiempo transcurre sin prisa pero siempre constante.

Cuando acabamos nuestro Noviembre-saurio comenzamos a deshojar nuestro calendario de adviento, ya el año pasado vivimos esta experiencia y la disfrutamos muchísimo.

Calendario Adviento 2014Éste ha sido el resultado, sacamos la idea de aquí, pero si queréis más ideas este Post de Tigriteando muestra una gran selección. La principal ventaja de esta actividad es el desarrollo del concepto tiempo para el niño, la paciencia como eje, la espera como esencia y la ilusión como motor principal.

¿Qué podemos colocar dentro de cada casilla? La decisión del contenido también es de carácter muy creativo, las posibilidades son tremendas, sólo depende de las características de cada familia. En Instagram he visto un calendario de adviento formado por 24 cuentos, una idea fantástica. Nosotros lo dejamos abierta por detrás nuestra casita-calendario y cada noche lo íbamos rellenado para abrirlo al día siguiente, era demasiado trabajo para mi tener previstos 24 días con tanta antelación. Hay mucha creatividad en el mundo y me he valido de eso para confeccionar nuestro adviento, agradezco la inspiración que encuentro en internet enormemente.

Era muy importante que el calendario no se convirtiera en un motor de consumo más, 24 regalitos podrían suponer un prolegómeno peligroso a la vorágine navideña. En este sentido nos valimos del Eco-calendario de inspiración Waldorf de “De mi casa al mundo” en el que propone que en cada una de las cuatro semanas se tenga en cuenta una de las dimensiones naturales de nuestro planeta: minerales, plantas, animales y seres humanos. Por ejemplo para los animales usamos marionetas de dedo de ikea, para los minerales piedras y conchas pintadas, algunos días había un cuento o alguna cosita de ropa, entonces en el calendario había una nota que daba instrucciones de donde podíamos encontrar la sorpresa. De hecho todos los días había una nota porque además teníamos un objetivo cada jornada vinculado con la idea de dar a los demás, uno de los propósitos que más éxito tuvo fue el de dar cinco abrazos, muchos más ejemplos podéis encontrar aquí de mano de Tigriteando y su Iniciativa de Actos Bondadosos Casuales (ABC). (En esta línea de valorar lo que tenemos os dejo también este Post de Shikoba Kids, es imprescindible).

También cada mañana encontrábamos una actividad en la notita, realizar alguna manualidad, por ejemplo una estrella para decorar el cole, decorar nuestro árbol de Navidad, dar un paseo al centro para ver el alumbrado, ir al cine, bailar para celebrar la llegada del invierno… ¡qué se yo, mil cosas! Más ideas de actividades las podéis encontrar aquí y aquí.

Ha sido muy divertido e ilusionante, pero como decía más arriba los días llegan inexorablemente, se acaba la espera y vuelve a empezar. Hay esperas hermosas, la llegada de la Navidad, la llegada del verano, la llegada de los abuelos, la de los primos, la de los amigos. Hay esperas tan espirituales como indescriptibles, el nacimiento de un bebé, con Maia instalé una aplicación en el móvil que me ayudaba a desgranar los días, lo malo es que terminaba en la semana 40 y nosotras tuvimos más tiempo en estado indisoluble para disfrutar.

Pero hay otras esperas que no son tan venturosas y también hemos de recorrerlas, la sonrisa ayuda mucho en estos casos.

Nota: este Post es algo extemporáneo pero no lo quería dejar pasar, contiene muchos enlaces valiosos para el adviento que viene. Gracias por vuestra paciencia.