¿Rosa o malva?

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Todas las madres tienen sus manías, yo tengo las mías y hoy os desvelaré una de ellas: me declaro anti-princesas, anti-rosa, picores que me suben desde la planta de los pies, ¿anti-purpurina? ¿anti-hadas? Igual con los dos últimos aspectos tengo mayor tolerancia, pero en general la fobia me supera.

La cuestión es la siguiente, Maia va a cumplir dos años en unos días y quería dejar constancia de mis pensamientos antes de que la realidad nos coja y las princesas sean inevitables en casa.

Mi postura es sencilla y hay millones de lecturas buenísimas sobre el tema, pero os daré mi versión. No soporto la sexualización de ropa y juguetes, para niñas todo rosa (y sus variantes) y para niños el resto de universo de color. No comprendo como desde tan pequeños, bebés recién nacidos, ya hemos de segregarles por su sexo; las mujeres aprendemos que ése es nuestro color porque no dejamos de verlo a nuestro alrededor. En algunas tiendas como H&M, me resulta complicadísimo encontrar ropa que no sea rosa, lo que me lleva a pensar que no sólo es cuestión de que sea una manía mía, es que realmente se merma nuestra libertad de elección.

sección de niña

¿Y qué nos cuenta la Psicología del color acerca del rosa? Vulnerabilidad, deseo de no crecer, desconexión con la realidad, preferencia por las cosas fáciles, adaptabilidad, ternura, docilidad… El asunto es que no hablamos de una presencia del rosa si no de una predominancia. Irremediablemente llenamos al color rosa de un valor social nuevo-generado, de lo “femenino”, y a su vez ése carácter nos es devuelto con su uso. ¿Alguno de vosotros vestiría a su hijo de rosa? Ciertamente ya no es color para niños.

Quería expresar mi opinión ahora, porque quiero ser valiente, quiero mostraros el estado de la cuestión en casa, ahora. El color rosa está censuradísimo, no quiero que la niña se identifique con ese color por la fuerza de la costumbre, porque se le adjudique por el mero hecho de ser mujer. Los que me conocéis ya tenéis esto en cuenta a la hora de hacer regalos y os lo agradezco mucho.

Mi “manía” es bastante acusada, os mostraré dos excepciones en el atuendo de Maia no exentas de debate interior, un Buff y unas botas.

 

Algunas mujeres sabias me contáis que se trata de algo biológico, que la fascinación de vuestras hijas por lo rosa y las princesas es algo visceral, que sin referentes previos, ni intoxicación de los medios, ellas se sienten atraídas por estos elementos. Otras personas no dejan de advertirme de que la fase “princesa de fresa” llegará, por eso quería escribir este Post, para poder escribir también como “no fue suficiente” con las medidas de precaución que tomé, prometo confesarme si llega ese día.

Para vuestra tranquilidad diré que si la niña empieza a mostrar su inclinación, libremente elegida, por el fenómeno princesil la dejaré fluir, pero no lo reforzaré, soy demasiado consciente de los valores que representa. En este sentido leía hace unos días una Reivindicación de las princesas rosas.

El icono de mujer que representa la princesa lo desarrollaré en otra entrada, hoy solo quería abrir boca con el color rosa.

Os dejo alguna lectura, Evitemos la cosificación e hipersexualización de nuestras hijas, sobre este tema y la alucinante experiencia de una madre estas navidades cuando eligió un juguete rosa, no tiene desperdicio.

 

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  1. Si te consuela yo nunca pase por esa fase.
    Si me gustaban cuentos de princesa y tenía mi lado pavo (jeje) pero yo creo que en mi infancia se pueden contar con los dedos de las manos las muñecas que tuve (y me sobran dedos) y jugué con ellas pero jugué más con los balones de mis hermanos, y corriendo en excursiones por la montaña.
    Influye mucho lo que nos rodea.
    A mi hijo le compré un biberón rosa (tiene 5 meses) y la farmacéutica flipó, pero era para diferenciarlo, y lo ví una tontería que fuera rosa.
    Así que ánimo que aunque te entre el rosa tarde o temprano no a todos les entra del mismo modo y la misma intensidad

    • Bienvenida!! Si, está claro que es un tema multifactorial, depende de como se lo toma cada niña y desde luego de lo que las rodea, sin embargo, si me pide cosas concretas me daría mucha pena ignorarla, seguro que llegamos a acuerdos satisfactorios para las dos.
      Gracias por tu comentario!!

  2. Qué bueno Silvia! Identificadísima. Yo también formo parte del club anti-princesas y anti-cursi. Considero que hay pocas cosas “femeninas” y pocas “masculinas”, más allá de las biológicas, y, a veces, ni eso. La imagen de cómo diferenciar juguetes de niños y de niñas resume muy bien lo que pienso.
    En el cajón de Emma hay prendas de todos los colores, el rosa no está prohibido, pero es un color más, su armario no es monocromático (como bien dices, cómo cuesta elegir ropa en algunas tiendas). Y lo mismo con las estanterías de juguetes. A ella le encanta jugar con sus muñecos de juguete (les da la tetita), pero también con coches, construcciones, a la oca, etc, etc, etc. Mi pareja y yo hacemos mucho hincapié en esto y la familia se está portando muy bien con los regalos, porque saben que para nosotros esto es importante.
    En nuestro caso, tenemos más problemas con la educación no sexista de Gonzalo. Durante un tiempo largo, el color favorito de Gonzalo fue el rosa. Cuando tenía 3 años fuimos a comprarle unas botas para el agua y él las quería rosas. Cuando llegamos a una tienda las eligió y un niño de unos 7 años que estaba al lado le dijo: “esas no las puedes elegir porque son de niña”. Y me dio una tristeza profunda que un peque tan pequeño ya sienta y piense eso.
    Ahora, con 5 años, quiere llevar coleta. Hace poco llevó una al cole y algunos compañeros se rieron de él porque parecía una niña. A la salida del cole me dijo que había habido algunos “problemillas”, porque sus amigos se habían reído y eso no lo gustaba. Acto seguido me contestó que quería llevar la coleta y eso era lo importante, así que le daba igual que se rieran (te puedes imaginar mi orgullo como madre y mi tristeza por no poder protegerle de estas cosas). Estuvimos repasando los chicos que conocemos que llevan coleta, como su propio abuelo (mi padre), el padre de algún compañero, y las chicas que no llevan y eso le reconfortó.
    Creo que son muy, muy importantes los modelos de referencia para los y las peques y los que les mostramos con nuestro ejemplo. Aunque a veces, como dice la wikimamá, parece que la influencia de Disney y de algunos/as compis de clase supera todos los esfuerzos 😦 Ahora Gonzalo quiere un disfraz de Elsa de Frozen, porque todas sus compañeras de clase tienen uno. Y para él, eso de poder hacer hielo es lo mejor del mundo. A ver cómo lo gestionamos. Yo, de momento, ya he buscado unos patrones 🙂

    • No lo había pensado pero tienes muchísima razón, el color rosa está tan aculturado que tampoco hay libertad para un niño, si eres niña es rosa, si o sí, y si eres niño no tienes esa opción, o al menos no libre de prejuicios. Hace un par de meses las niñas de la clase de Marco hicieron una merienda “de chicas” y él vio movimiento y quiso ir con sus compañeras, cuando le dijeron que no podía alucinó, se frustró y lloró un montón, no podía comprenderlo, finalmente fue porque no tenía sentido realmente esa exclusión, la cuestión es que vieron Frozen y era la primera vez que la veía, un día en casa le propuse yo que la viéramos y me no quería porque era “una película de chicas” se me cayó el mundo encima, claro que fue por aquel incidente, Marco analizó los acontecimientos de la tarde en función del sesgo de género. Por suerte pudimos revertir aquello, pero fue un bache importante en lo tocante al género y la cultura.
      Muchos besos y siempre gracias por tus comentarios!

  3. Me caes bien 😛 y lo sabes.
    Yo es que soy desmadROSA y algo que me prometí a mi misma es no ser complicada con Critter y dejarme fluir…Así que su color favorito era el azul…ERA porque claro ahora juega un rato a ser Spiderman pero luego decide que quiere ser HADA y aunque no ha visto una peli entera de princesas los disfraces y los tacones le rechiflan….pero curiosamente prefiere el vestido de Cenicienta que es AZUL…así que qué me dices ¿prohibo el azul princesil?
    Mejor como dice Frozen “Let it go”….total ya crecerá y ya pasará por fases complicadas de cómo ser mujer….un besote desmadroso

    • Tú sabes que soy muy purista con mis puntos de vista, pero solo son mi manera de hacer las cosas, reconozco que hay otros caminos tan buenos, o más que el nuestro, pero igual que tu propósito es dejarte fluir, el mío es no hacerlo, salvo cuando me lo pida expresamente, tiene sus flirteos con precisamente la canción Let it go, y ahí ando pensando como hacerlo. Jugar a ser princesa es una opción, pero muy limitada, si Critter también es Spiderman no seré yo quien le ponga pegas.
      Un abrazote bella!

  4. Silvia!, me he sentido identificado contigo!!.
    Mi hija ya tiene 27 meses, pero desde el primer día que supe que era niña, me dije !no la vestiré de rosa!. Y ya verdad es que fue dificil, porque hay muy poco color para niña que no sea rosa. No me costó tanto al principio porque mucha ropa era regalada/usada y era azul. Pero ahora que está más grande y prácticamente toda su ropa es nueva, ¡es muy pero muy difícil elegir un color para ella que no sea rosa!!

    Aun así, ella misma tiene su preferencia ahora mismo al rosa, Y no puedo hacer nada, ella lo ha elegido; así como hace un tiempo su color preferido era el azul.

    Cuando empezó a elegir su ropa, quería ponerse todo rosa, (y ella elige su ropa), la verdad es que estaba agobiada!!, pero ahora ya no lo veo así.

    Pienso que ella en sus meses de vida, se quiere sentir “más niña”, conectar con su lado más femenino, se empieza a definir. Y por supuesto, no lo relaciono con “vulnerabilidad”, “preferencia por las cosas fáciles”, porque además ella no es así!!, sino solamente con que ella está conectando con ella misma, con su persona y con la sensibilidad y cobijo que significa ser mujer.

    Pasa lo mismo con las coletas….hasta hace poco quería llevar el pelo suelto, y muy desordenada, que le gusta!, Ahora, de vez en cuando!, prefiere llevar una coleta….y ponerse sus collares!
    Yo no lo veo mal. Me parece que debe hacer ella lo que sienta con su cuerpo, y como cualquier cosa, pasará por fases.

    Un beso enorme!!! (por cierto, soy la amiga de Dulce, te acuerdas?)

    • Yo creo que el rosa no es un color femenino por naturaleza, es un color que tradicionalmente se ha asociado a las mujeres, hay una construcción social detrás, que, como dice Silvia, “las mujeres aprendemos que ése es nuestro color porque no dejamos de verlo a nuestro alrededor”.
      No creo que vestirse de rosa sea conectar con el lado más femenino. Tampoco creo que “se trata de algo biológico, que la fascinación de vuestras hijas por lo rosa y las princesas es algo visceral, que sin referentes previos, ni intoxicación de los medios, ellas se sienten atraídas por estos elementos”. Me van a perdonar todas las personas que creen que hay algún ser humano del mundo que no está expuesto/a a referentes, modelos, ya sea la televisión, sus familias, o la tribu que lo/a cría. Desde el embarazo está demostrado que niños y niñas reciben un trato diferente, aunque sólo sea por el tono de voz que se usa con ellos/as cuando están en nuestras barrigas.
      Y desde que salen al mundo exterior, todos los seres humanos recibimos información de nuestro papá, de nuestra mamá, de abuelos y abuelas, la guardería, vecinos/as….

      Además, cuando se está con las antenas puestas en este sentido, escuchas auténticas burradas que les dicen a nuestros/as pequeñas, de cómo son o se suponen que deben ser y comportarse por el mero hecho de ser niños y niñas.
      A mi hija y a mi sobrina, una tarde que jugaban un poco burras, algún alma cándida les soltó que “eran muy poco femeninas”. Si esto lo escucharan constantemente, ¿acabarían por dejar de ser burras para cumplir las expectativas de lo que se supone que es ser femenina?

      Creo que hay que tratar de dejar el discurso de lo que se supone que es femenino y de lo que es masculino. Cada persona somos un mundo, hay muchas maneras de ser femenina y muchas maneras de ser masculino, todas ellas válidas. No creo que porque a mí no me guste el rosa, no me guste llevar falda y taconazos, o maquillarme como una puerta sea menos femenina que otra mujer.

      En la clase de Gonzalo lo hablaba con algunas familias hace poco. En su clase hay 14 niños y 6 niñas, y están en plena fase de afianzar sus roles de género y su pertenencia a grupos, por lo que hay ciertos desequilibrios a veces en cuanto a los juegos a los que quieren jugar.

      Yo les decía que estoy un poquito cansada de querer ver diferencias donde creo que no las hay o no tantas como pretendemos los/as adultos/as. Que Gonzalo se parece más dos de sus amigas en cuanto a gustos y aficiones que a alguno de los niños que hay en clase. Quizás sería más apropiado hablar de los/as peques a los/as que les gustan los juegos tranquilos, a los/as que les gusta el fútbol… Aún así creo que hay tantos tipos de peques como niños y niñas en la clase.

      Creo que nuestros/as peques sólo perciben que hay diferencias si nosotros y nosotras les hacemos hincapié y se les damos una importancia que no tienen, si les limitamos en lo que se supone que les debe gustar, en lo que se supone que deben hacer… Desde las típicas frases: “no llores porque los niños no lloran”, “estás llorando como una niña”, hasta “esas botas no las puedes elegir porque son rosas y son de niña”.

      En fin, perdón por la parrafada y que conste que no quiero ofender a nadie, es más una reflexión “en voz alta”. En mi vida profesional me dedico a esto relativo a las empresas, con emprendedoras y emprendedores, y estoy harta de ver empresarios modelos como Botín, y empresarias modelos tipo Presley, que, en mi opinión valen poco como modelos de referencia o, cuanto menos, no son los únicos modelos de referencia, como a veces parece.

      Nuestras niñas y nuestros niños deben de crecer en libertad y respeto, sitiéndose amados/as dando igual el modo en el que se expresen, sintiéndose femeninas y masculinos independientemente de sus gustos, aficiones y conductas. Sólo importa el amor, como dicen en La Educación Prohibida.

    • En la mayoría de los casos las niñas se sienten identificadas con el rosa por la fuerza de la costumbre, porque el entorno es limitante, claro que no hay que poner el grito en el cielo, el rosa es sólo un color, pero es importante constatar los hechos. Por supuesto que por encima de todo está su capacidad de elegir y mermarla puede dañar su autoestima, sus elecciones siempre han de ser valiosas, pero como nosotras somos adultas podemos y debemos conducir a nuestras hijas por el camino de la feminidad libre y gozosa.
      Como te comentaba Laura la feminidad es algo más que un color o una manera de vivir, ser coqueta es ser coqueta, no es ser “femenina”, para mi, por supuesto. Si no yo me bajo del carro del mundo, mi destino no puede ser estar mona, lo será si me apetece, no se me impone subconscientemente y no me esclaviza.
      Este cuento es maravilloso: ¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa? de Raquel Díaz Reguera, es muy aperturista y respetuoso también con las princesas.
      Mil gracias por tu comentario y claro que me acuerdo de tí 😉
      Besitos y bienvenida!

  5. Qué interesante!! Yo me considero ” anti rosa” , que no sólo al color, que no me parece bonito, si no a todo lo que abarca y que comentáis, princesas y cursilismos varios… Me ocurre desde mi más tierna infancia, nunca me gustó. Me inclino además por colores ” chingame la retina” ( como dirían los mexicanos) 😜 Ahora soy mamá de un niño y espero otro bebé, cuyo sexo no conozco aún, pero tengo claro que si es niña, voy a procurar que no tenga cosas de este color por que así tiene que ser, al igual que hago con mi hijo. No he querido que tenga todo azul celeste, yo lo evito a toda costa y procuro que los regalos suelan ser de otros colores, toda su ropa la podrá usar su futuro hermano, sea niño o niña. Supongo que habrá momentos y situaciones en las que no pueda evitar que mis hijos se topen de bruces con el sexismo, pero desde luego en casa no somos partidarios de fomentarlo. Para terminar y como ejemplo, el otro día con unos familiares cercanos presencié una de estas situaciones, el las que el niño quiso jugar con una cocinita y el padre ni corto ni perezoso, le increpó que si seguía jugando con eso, se le iba a caer la ” pichurrina” , tal cual.😱
    Silvia, como siempre, gracias!!

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