Archivos Mensuales: marzo 2015

“La razón produce monstruos”

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No negaré que el cine me apasiona e inspira, me hace pensar. Sin duda, ver la vida de los demás y analizarla es mucho más sencillo que enfrentarse a las propias vivencias y en el lugar más inesperado puedes encontrar una brillante reflexión, como es el caso de Babadook, una película del género de terror que no te deja indiferente.

Lo primero de todo, no es apta para cardíacos, realmente te mantiene en tensión desde el primer minuto, es muy inquietante, verdaderamente para valientes.

Os pongo en situación, una madre candorosa y dulce, enfermera en una residencia de ancianos. Paciente y comprensiva pero también sufridora, podemos ver su fondo de dolor, es viuda. Y un niño, ayyyy ese niño tipo, inquieto, desbordante, imaginativo, creativo, con carácter, insistente, carismático, que sabe lo que quiere, que puede estallar en una rabieta con frenesí, que no se contenta con facilidad, que necesita atención, que necesita mucha comprensión, que puede resultar cargante a los demás, quizás demasiado vital, quizás demasiado especial, difícil saber si los demás le apartan o si él mismo prefiere distanciarse. Sentimos compasión por esa madre, que aún teniendo la actitud perfecta tiene un niño desestabilizador que además tiene miedo de los monstruos, ¿os suena? Esos monstruos que surgen de las sombras, ésos que viven de nuestra imaginación, ésos.

The-Babadook

Entra en escena un misterioso cuento The Babadook, que aparece en el estante de modo casual. Lo posible, lo abstracto, cobra vida y se define, las pesadillas ya tienen cara y es imposible escapar de esa imagen, cita clara al Nosferatu de Murnau, juego de sombras, garras que se ciernen y siluetas recortadas. El ilustrador es Alex Juhasz y me ha conquistado.

¿Por qué los niños dan tanto miedo en el cine de terror? ¿evocan a nuestro niño interior? ¿lo “irracional”?¿nuestros miedos más profundos y enterrados? ¿demasiados referentes previos en el cine? Su mejor baza es la ilustración infantil del monstruo, dentro de un cuento, aterrador pero naif, inquietante pero inocente.

Lo más interesante del film es su ambigüedad, su interpretación abierta, no me atrevería a etiquetar lo que sucede como paranormal, aunque no deja de serlo, una situación cotidiana se magnifica tanto que puede llevar a la locura. Todos llevamos dentro ese monstruo que se enfada o siente ira, pero la mayor parte del tiempo solemos acallarle, gestionamos nuestras vivencias sin convertirnos en Hulk, sin que nos posea Babadook.

The Babadook (2014) es la ópera prima de la australiana Jennifer Kent. William Friedkin, director de ‘El exorcista’ (1976), afirma  que The Babadook es la película más aterradora que ha visto jamás y para un crítico de The New Yorker “Debería existir una ley requiriendo que todas las películas de terror fueran dirigidas por mujeres”.Muy sugerente ¿verdad? además encontramos referencias a “El Exorcista“, “El Resplandor“, al expresionismo alemán y a Georges Méliès entre otros, una joyita.

La película ahonda en la psicología para llegar a la raíz del terror para después darle forma física construyendo una metáfora del mal humano. Una historia de desamparo, de deseo insatisfecho, de muerte, de frustración, de culpa interna y externa, de duelo, la historia de la humanidad.

No puedo dejar de refierenciar los acontecimientos contemporáneos. La realidad siempre supera la ficción y cuando la locura, o Babadook no se pueden frenar nuestro ego estalla lleno de rencor y maldad.

Aprovechad el fin de semana para ver cine y recordad comprobar todos los rincones, también debajo de la cama.

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Muñecas

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Las muñecas son las grandes protagonistas del juego simbólico. Son uno de los juguetes clásicos. Bloques de construcción, muñecas, pelotas, los imprescindibles.

Cuando los niños coquetean con la idea de crecer imitan a sus figuras de apego, es entonces cuando ellos mismos crían, acunan o cuidan; atribuyen características humanas a sus muñecos (también peluches o animalitos) e incluso a veces se proyectan a sí mismos en ellos, éste es el juego, la experimentación con las relaciones sociales en un entorno seguro, yo conmigo mismo.

¿Son las muñecas cuestión de género? No me atrevería a decir tanto, sólo os puedo contar nuestra experiencia en casa. Marco tuvo una muñeca antes de que naciera su hermana y en ocasiones le prestó atención, la porteó y acunó pero la mayoría de las veces jugaba con ella como si fuera una pelota, o la sentaba y le daba un empujoncito para desternillarse después. En cambio Maia adora a sus muñecas bebé, incluso les da tetita y las cura cuando se caen. Niños distintos, experiencias distintas.

Llegados a este punto y teniendo en cuenta que muñecas y muñecos son un elemento clave en el juego de niñas y niños, mi reflexión va encaminada a las características que han de tener para que sean el juguete de nuestros hijos, cualquiera no vale, debemos elegirlas con sumo cuidado ya que tendrán influencia en el imaginario visual, estético y ético de los pequeños, Es importante que no estén cargadas de valores inadecuados. ¿Y qué valores no son adecuados para mí? La frivolidad, la sexualización prematura, “adolescentizar” a las muñecas, adelantar etapas y subrayar valores como la coquetería, el glamour o bellezas y cuerpos imposibles.

Este es un Nenuco que tiene Maia. Puede que sea exagerada pero ¿no veis que tiene la cintura estrecha, pestañas larguísimas y ropa como para ser el más fashion del gimnasio? Por no mencionar que lleva el chupete de serie, cosido a la ropa, Maia jamás ha usado chupete y no veo razón para que se identifique con él, ¿así son los bebés?

Otro rasgo que he observado, a propósito de este muñeco, es que con el paso del tiempo esta saturación de la frivolidad en las muñecas se ha ido acrecentando.

Este es Nenuco hace veinte años:

Nancy antes y después:

Pin y Pon antes y después:

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Barriguita antes y después:

¿Es necesario frivolizar tanto a las muñecas? La creación de un referente tan alejado de la naturalidad, tan estereotipado, tan decorado. Esos ojos cada vez más grandes, esos rostros maquillados, esa preocupación por la moda, por un tipo de moda, el tipo de moda que convierte a la mujer en un objeto que exhibir. Son figuras sexualizadas, con ademanes de picardía, son auténticas vedette, Lolitas que a la vez que insinúan se convierten en espectros inalcanzables, etéreos llenas de candor “¿es a mi a quién miras? y una risita nerviosa e inocente sin serlo. Siento que el mensaje es confuso y totalmente inadecuado, lejos de acercar a las niñas a una sexualidad libre y placentera, que está por llegar, aún no es el momento, adelanta etapas para las que no están preparadas, ni saben gestionar. “¿Has de estar mona para gustar a quién?” Las niñas de siete años no viven enamoradas pero saben de sobra coquetear, ¿con quién con el príncipe azul?

¿A qué viene esta apresurización? Ah ya, las niñas no deben ni pueden escapar del mercado, desde bien pronto han de consumir maquillaje o al menos conocer que ése es su sino. ¿Pero son referentes válidos? ¿Cómo son las mujeres que rodean a esas niñas? Sus maestras y tías, sus madres y amigas.

Este análisis superfluo en cuanto a las muñecas de niñas pequeñas, pero ¿y las muñecas de niñas mayores?  Sin meternos en el campo de la pre-adolescencia, que se nos hace de noche. ¿Hablamos de Monster High, de Bratz, de Barbie? Mejor nos conformamos con un par de apuntes en estos interesantes artículos: Así son las muñecas Bratz sin maquillaje

y Lammily, la muñeca “normal” con celulitis que compite con Barbie. En este enlace podemos ver un vídeo muy interesante sobre las impresiones de los niños cuando ven por primera vez a Lammily, por poner sólo un ejemplo “Cuando se les pregunta por las profesiones que podría desempeñar Lammily entre sus respuestas figuran las de profesora, piloto, informática o nadadora. Sin embargo, Barbie sigue estigmatizada por su aspecto a pesar de que haya pasado por 150 profesiones hasta la fecha. “Modelo, maquilladora o profesora de natación” son los trabajos que los pequeños asocian al juguete de Mattel“.

Y para terminar, pero no para dejar de pensar, este otro artículo Las niñas objeto.

A veces me pregunto si sonaré muy alarmista pero igual entre varias alarmistas conseguimos mirar con otros ojos menos complacientes aquello que nos rodea y que nos está dañando.

Estoy pensando en un nuevo Post lleno de muñecas respetuosas con la naturaleza humana, ¿queréis ayudarme a seleccionarlas? Escribidme con vuestras sugerencias por favor, serán muy bien recibidas. (lamamacorchea@gmail.com).

El chico de la corbata

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Tie

Marco siempre ha sentido debilidad por las camisas, las pide expresamente cuando quiere “estar elegante como los vampiros”, es una cuestión de estilo. Una tarde fuimos juntos de compras y tuvo un flechazo, aquella corbata debía ser suya. Mi impulso inicial fue disuadirle, ¿una corbata, para qué? no vamos a ningún evento. Sin embargo estaba convencidísimo, aquella corbata formó parte del paquete del día.

A los dos días declaró “mami quiero una camisa, me pondré la corbata esta tarde para el cumpleaños de César y mañana para la clase de música”. Entonces cundió el pánico en su padre y en mí misma, ¿se reirán de él? ¿se pondrá triste si esto sucede? Nuestras proyecciones planearon por la habitación. En fin, nos parecía una cuestión de estado.

Inmortalizamos el momento, su carita de ilusión y satisfacción era extraordinaria.

Llegamos a la fiesta, Marco saludó a sus amigos y ni repararon en atuendos, respiramos tranquilos. Cuando mas distendidos estábamos llegó el chico de la corbata llorando y gritando “¡arráncamela no quiero llevarla!”, “¿pero qué ha pasado?”, “El padre de Cesar se ha reído de mí, no quiero llevarla más”.

Aquí está la moraleja del Post, somos los adultos los que nos movemos entre parámetros similares, castrantes, homogéneos; somos los adultos los que cargamos con los prejuicios, sentimos vergüenza o inseguridad ante lo diferente, por eso nos burlamos, el desconcierto por lo inesperado nos lleva a usar el humor de manera defensiva, como máscara, la sátira nos permite permanecer en esa zona de confort que tanto anhelamos, donde nada cambia, donde sabemos a qué atenernos, dónde sentimos que controlamos.

Los niños pequeños, todavía, están abiertos a cualquier posibilidad, no se extrañarían de que un hombre usara tacones si lo vieran con asiduidad, al igual que les parece buena idea llevar sandalias en pleno invierno o un disfraz de spiderman para salir al parque un día cualquiera.

Al hilo de esta argumentación me gustaría comentar un vídeo de Youtube The eyes of a child, (puedes pinchar sobre la imagen para verlo) en el que se les pide a un niño y a un adulto que imiten lo que ven y bueno, el resultado muestra la desinhibición de unos y otros, la espontaneidad y falta de prejuicios y juicios por parte de los niños para los que todos somos iguales.

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Podemos trabajar el tema de la diversidad con los niños por ejemplo con cuentos, para ello qué mejor que la saga de Elmer, podéis  leer un buen Post sobre ellos en este enlace de Tigriteando.

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O bien el siempre divertido Petit Poilu y su  La planète Coif tif  donde nos recuerda que debemos escucharnos a nosotros mismos y no hacer caso de influencias que se alejan de nuestro sentir. Este libro es francés pero se trata de un pre-cómic y no tiene palabras, es realmente maravilloso.

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Hubo una segunda oportunidad para el chico de la corbata, la usó al día siguiente para la clase de música sin ningún tipo de incidencia. Desearía para mis hijos un mundo donde la mofa y la burla no existieran, donde pudieran usar cualquier cosa que les pareciese bien sin miedo y con absoluta naturalidad.

De nuevo me reflejo en ellos así que haré lo propio ¿vosotros también? ¡Atrevámonos!

 

Padres “comprometidos” en prensa. ¿Estás a la altura?

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Se habla estos días de la Paternidad en mayúsculas, con P de papá, creando ambiente para el 19 de Marzo, eso seguro. Pues bien desgranaré algunas de esas noticias en prensa, por si os las habéis perdido.

Un padre harto del rosa deja a su hija elegir su ropa y esto es lo que ocurre. Es una excelente reflexión, similar por cierto a la que comentábamos en este blog recientemente, también es novedoso que la niña escoja ella misma su ropa, o quizás no, hay muchos blogs maternales en los que se habla del asunto con cotidianidad, y no sólo eso, he visto este hashtag en Instagram #vestidapormipeque, los niños eligen la ropa de su madre durante una semana, fantástica iniciativa que potencia la creatividad y seguridad y capacidad de decisión de los pequeños. ¿Entonces por qué sale en prensa? Vale, porque el padre es el que cuida de su hija, “tras decidir quedarse en casa” para tal fin. Como tantas y tantas mujeres.

“Si los hombres hablasen”: un grupo de crianza exclusivamente para padres. Se definen como un espacio en el que “comparten sus dudas respecto a cómo negociar con la pareja, con el pequeño, o incluso con la familia política“. Piensan que “a todos los hombres les fata un espacio propio en el que poder sentir apoyo, donde poder expresarse, en el que poder compartir sus emociones“. Además, declara uno de ellos que: “Iba a charlas para saber más sobre mis hijos[…] me quedaba perplejo porque siempre era el único hombre, siempre se hablaba en femenino, y casi siempre, desde el enojo. Entonces entendí que había un enfado con lo masculino porque la sociedad es patriarcal y masculina. Es el varón el que define las reglas del juego, pero cuando es padre, no tiene a quien dirigirse. No puede explicarle sus temores al amigo, o al padre“.

Los círculos maternales contemporáneos también son jóvenes, aunque no tanto. El ser humano necesita socializar en paz, con empatía, sin juicios, y cuando nos convertimos en madres y padres necesitamos mucho apoyo, apoyo entre iguales, al menos yo lo siento así, pero no es tampoco sencillo para las mujeres, no basta con hablar con tu vecina, o con tu tía, porque seamos todas mujeres no vivimos, ni sentimos igual, no existe una esencia maternal consustancial a todas nosotras. Buscamos nuestro espacio en internet, que llega a todos los rincones, o quizás un grupo de lactancia y con suerte un grupo de crianza, pero no es fácil, ni siquiera para las mujeres ¡chicos!, ni en todo barrio, ni en toda ciudad, ni en todo pueblo, aunque poco a poco son más numerosos.

En mi cabeza ronda el concepto de “grupo de crianza”, sería fantástico que no se excluyera a nadie, que todos pudiéramos compartir nuestras experiencias, verificar que no somos los únicos con las mismas inquietudes, con nuestras diferencias de género, con nuestras diferencias de sexo y con nuestras muchas confluencias ya que hablamos de personas que se han unido para crear una familia, no debería ser una guerra.

¿Necesitamos segregarnos? Hagámoslo, siempre lo hemos hecho y no ha sido necesario salir en prensa, alrededor de un café, sobre una bicicleta, caminando por el monte… lo difícil, o sencillo, es encontrar con quien hacerlo sea hombre o mujer.

Ahora bien, ¿quienes son esos hombres comprometidos que se sienten infantilizados por las mujeres? ¿Esos hombres que anuncian que están “embarazados”? ¿Los que no sufren abruptos cambios en sus cuerpos, ni en sus hormonas? ¿Son ellos los que necesitan decidir sobre el parto? ¿Decidirán ellos si la epidural puede ser un riesgo asumible o in-asumible?

O estamos hablando de esos señores que no alterarán su vida laboral ni un ápice pero que portean a su bebé los domingos, ¿también son ellos los que deciden si es más adecuada una madre de día o una guardería desde su despacho?

Sin duda los hombres pueden sentirse en la retaguardia, pero bajo mi punto de vista el modo de evitarlo es empoderarse, convertirse en parte “activa” real de la crianza. Podemos decidir juntos cuanto tiempo de lactancia materna estaría bien si se comprometen a colaborar con el destete, si garantizan el apoyo necesario durante el proceso, si se prestan voluntarios al relevo en algún momento. Podemos decidir juntos si es mejor una guardería o permanecer en casa hasta los cuatro años si durante ése tiempo sus rutinas también se ven afectadas, si también ellos cuidan a su bebé un lunes por la mañana, entonces podemos decidir juntos.

No os perdáis este Post de Motherkiller sobre este artículo Si los hombres hablasen.

¿Eres un buen padre? Los suecos si. Puede que así sea, que los suecos si estén liberadísimos y jueguen con su prole a cada momento, como millones de madres, buenas buenísimas madres, pero también es verdad que las medidas políticas de conciliación son radicalmente distintas a las que se aplican en España y que ni si quiera Podemos en su propuesta Reorganizar el sistema de cuidados: condición necesaria para la recuperación económica y el avance democrático está a la altura, Irene García Perulero en este Post “Podemos ser feministas” hace un buen análisis del tema.

La prensa se hace eco de un nuevo tipo de padre, que así sea, lo cierto es que yo tengo uno en casa, pero hablemos con propiedad si no es una pérdida de tiempo.