El chico de la corbata

Estándar

Tie

Marco siempre ha sentido debilidad por las camisas, las pide expresamente cuando quiere “estar elegante como los vampiros”, es una cuestión de estilo. Una tarde fuimos juntos de compras y tuvo un flechazo, aquella corbata debía ser suya. Mi impulso inicial fue disuadirle, ¿una corbata, para qué? no vamos a ningún evento. Sin embargo estaba convencidísimo, aquella corbata formó parte del paquete del día.

A los dos días declaró “mami quiero una camisa, me pondré la corbata esta tarde para el cumpleaños de César y mañana para la clase de música”. Entonces cundió el pánico en su padre y en mí misma, ¿se reirán de él? ¿se pondrá triste si esto sucede? Nuestras proyecciones planearon por la habitación. En fin, nos parecía una cuestión de estado.

Inmortalizamos el momento, su carita de ilusión y satisfacción era extraordinaria.

Llegamos a la fiesta, Marco saludó a sus amigos y ni repararon en atuendos, respiramos tranquilos. Cuando mas distendidos estábamos llegó el chico de la corbata llorando y gritando “¡arráncamela no quiero llevarla!”, “¿pero qué ha pasado?”, “El padre de Cesar se ha reído de mí, no quiero llevarla más”.

Aquí está la moraleja del Post, somos los adultos los que nos movemos entre parámetros similares, castrantes, homogéneos; somos los adultos los que cargamos con los prejuicios, sentimos vergüenza o inseguridad ante lo diferente, por eso nos burlamos, el desconcierto por lo inesperado nos lleva a usar el humor de manera defensiva, como máscara, la sátira nos permite permanecer en esa zona de confort que tanto anhelamos, donde nada cambia, donde sabemos a qué atenernos, dónde sentimos que controlamos.

Los niños pequeños, todavía, están abiertos a cualquier posibilidad, no se extrañarían de que un hombre usara tacones si lo vieran con asiduidad, al igual que les parece buena idea llevar sandalias en pleno invierno o un disfraz de spiderman para salir al parque un día cualquiera.

Al hilo de esta argumentación me gustaría comentar un vídeo de Youtube The eyes of a child, (puedes pinchar sobre la imagen para verlo) en el que se les pide a un niño y a un adulto que imiten lo que ven y bueno, el resultado muestra la desinhibición de unos y otros, la espontaneidad y falta de prejuicios y juicios por parte de los niños para los que todos somos iguales.

base_image

 

 

Podemos trabajar el tema de la diversidad con los niños por ejemplo con cuentos, para ello qué mejor que la saga de Elmer, podéis  leer un buen Post sobre ellos en este enlace de Tigriteando.

BE23281.jpg

O bien el siempre divertido Petit Poilu y su  La planète Coif tif  donde nos recuerda que debemos escucharnos a nosotros mismos y no hacer caso de influencias que se alejan de nuestro sentir. Este libro es francés pero se trata de un pre-cómic y no tiene palabras, es realmente maravilloso.

Coif-Tif
Hubo una segunda oportunidad para el chico de la corbata, la usó al día siguiente para la clase de música sin ningún tipo de incidencia. Desearía para mis hijos un mundo donde la mofa y la burla no existieran, donde pudieran usar cualquier cosa que les pareciese bien sin miedo y con absoluta naturalidad.

De nuevo me reflejo en ellos así que haré lo propio ¿vosotros también? ¡Atrevámonos!

 

Anuncios

»

  1. Como siempre, genial. Hoy, por muchos motivos, me llegas al corazón ;). Los prejuicios son nuestros, los estereotipos los transmitimos nosotros, los miedos son nuestros, también los juicios… ¡¡Voy corriendo a por dos corbatas para mis niñas!!

  2. Me encanta la corbata! Me recuerda a mi hermano, de pequeño adoraba su corbata, y hoy o va hecho un perroflauta-hipster o con traje y corbata 😄 Ya le vale al adulto, dan ganas de decirle cuatro cosas.
    Un abrazote y gracias por enlazar a Elmer!!

  3. Cuanta razón tienes comadre. Yo he sentido ese mismo miedo en varias oportunidades con la pequeña pero ella es más fuerte que yo y que todos. Hace y se viste como quiere y no hay nada ni nadie que logre disuadirla. Cuanto tenemos que aprender de nuestros niños. Un abrazote!

  4. Preciso post, como siembre. ¿Por qué nos empeñamos en mantener estereotipos, en transmitir prejuicios que son sólo nuestros? Mi grande le habría dicho que iba súper elegante, porque es observadora y le encantan esos detalles. Ya al ser de los angry brids le hubiera molado todavía más. Si es que… Cuánto nos queda por (des)aprender…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s