Distorsiones cognitivas

Estándar

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Como parte de este proceso de encontrarme a mi misma me encuentro buscando las propias fronteras de mi cuerpo, mi contorno. El cubículo que me encierra, los límites de mi existencia.

Va y ven de episodios y formas, dos embarazos, dos lactancias, respuestas metabólicas y ese esperar, a ver que pasa.

Me hice una promesa, no pisar la báscula, ¿a qué más? En sendos embarazos las matronas tomaron nota y ahí quedó la cosa.

Cuando albergas en tu cuerpo, cuando alimentas son muchas las necesidades calóricas, tienes una gran excusa, la mejor, y comes, tienes hambre, un hambre primitiva, ancestral, nocturna, después de las largas tomas que devienen al sueño de la criatura te descubres ávida, ávida de dulces sueños y de dulces tentaciones. Así transcurre el tiempo y sin embargo tu figura decrece, la magia de la leche, la magia de la luna.

La magia y la naturaleza te devuelven en su danza de nuevo a lo que es tuyo, tu cuerpo, pero en un intento desesperado de que todo permanezca te plantas en tus hábitos, y las tomas son mas cortas y los hábitos menos merecidos o esto pareciera. ¿Quién renunciaría a la libertad de lo prohibido? Y sin embargo se instala, se instala todo aquello que sobra.

Te miras y no te ves.

Un día te ves y no te gusta.

Otro día te ves y apenas te disgusta.

Hoy hasta te gusta. Te sientes fuerte, redonda y hermosa.

Mañana suspiras, te agarras, aprietas y metes. Tocas fondo, estás triste.

Y al día siguiente no tienes tiempo de frivolidades, olvidas, lees cuentos, persigues en el parque, dos lavadoras, do mi sol…

Y sigues, y más.

Y paras, y ya.

Pedaleas, te estiras, te mueves y repites, y uno y dos.

Agujetas.

Qué fuerte y esbelta.

Poderosa y valiente.

Te sientes.

Y te subes, a la báscula y un número lo cambia todo, ese poder, esa valentía se encogen y repliegan y tienes rabia y sientes que todo el mundo ha conspirado contra ti ¿por qué nadie te dijo lo que tu veías? ¿por qué no hicieron algo? ¿qué sentido tiene que no fueras capaz de verlo? ¿qué sentido tiene tanta frivolidad?

¿En qué lugar te deja esto? Una vez más comprendes que no hay tiempo para esto, ya no tienes veinte años, el patriarcado es un viejo conocido y sin embargo te entristeces, te envileces ¿a qué más?

¿Por qué lo que valía ya no lo hace?

Toda una vida de dieta en dieta, de renuncia en renuncia y la maternidad golpeó sobre la mesa, la loba hambrienta de sed y experiencia todo lo podía, hasta que no pudo, hasta que fue libre y ya no quiso, la magia se secó, casi se secó.

La razón me dice que hay otras magias, que así se terminan los Posts, llena de esperanza, la esperanza que encontraré mañana, cuando la nueva distorsión cognitiva me convenza de otra cosa. Torpe títere de mi cabeza, inútil rastreadora de mis sentidos.

Va y ven que vienes y vas, ven y vamos, siempre vamos aunque no sepamos donde.

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  1. Uffff, qué duro Silvia, aceptarnos y no dejarnos llevar por lo que hay fuera… Solo podemos trabajar con nosotras mismas, sin renunciar a lo que somos, y sin dejar que nos diga nadie cómo debemos ser. Un besazoooo!!

  2. para mî no se trata de una cuestiôn estética sino de estar sana, y la salud pasa por cierto tipo de alimentos y otros no. después, jugando con los hijos el cuerpo se acomoda 🙂

  3. Rechazo pq no me gusta lo que veo, y luego rechazo el rechazo, así a lo “bucle”, metida en pensamientos que generan la misma sensación que estoy rechazando en un inicio.

    Ese punto de esperanza del que hablas es para mi buscar la motivación de todo lo que hago ¿para qué quiero verme de cierta manera?, descubrir el peso de los cánones de belleza que esta sociedad me ha inculcado es el primer paso para poder redescubrir que detrás de todo eso, lo que realmente quiero es que mi cuerpo esté sano y pueda sostener lo que realmente soy: mente infinita y profunda como el cielo y el océano.

    Y además “salchiamiga”, no sólo pienso en mi beneficio personal, si no en que con un cuerpo saludable beneficio también a todas las personas que tengo alrededor y esta mirada lo cambia todo, incluso la sensación de pesadez propia de la resignación.

    Muakkkk y gracias por hacernos reflexionar!

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