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Padres “comprometidos” en prensa. ¿Estás a la altura?

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Se habla estos días de la Paternidad en mayúsculas, con P de papá, creando ambiente para el 19 de Marzo, eso seguro. Pues bien desgranaré algunas de esas noticias en prensa, por si os las habéis perdido.

Un padre harto del rosa deja a su hija elegir su ropa y esto es lo que ocurre. Es una excelente reflexión, similar por cierto a la que comentábamos en este blog recientemente, también es novedoso que la niña escoja ella misma su ropa, o quizás no, hay muchos blogs maternales en los que se habla del asunto con cotidianidad, y no sólo eso, he visto este hashtag en Instagram #vestidapormipeque, los niños eligen la ropa de su madre durante una semana, fantástica iniciativa que potencia la creatividad y seguridad y capacidad de decisión de los pequeños. ¿Entonces por qué sale en prensa? Vale, porque el padre es el que cuida de su hija, “tras decidir quedarse en casa” para tal fin. Como tantas y tantas mujeres.

“Si los hombres hablasen”: un grupo de crianza exclusivamente para padres. Se definen como un espacio en el que “comparten sus dudas respecto a cómo negociar con la pareja, con el pequeño, o incluso con la familia política“. Piensan que “a todos los hombres les fata un espacio propio en el que poder sentir apoyo, donde poder expresarse, en el que poder compartir sus emociones“. Además, declara uno de ellos que: “Iba a charlas para saber más sobre mis hijos[…] me quedaba perplejo porque siempre era el único hombre, siempre se hablaba en femenino, y casi siempre, desde el enojo. Entonces entendí que había un enfado con lo masculino porque la sociedad es patriarcal y masculina. Es el varón el que define las reglas del juego, pero cuando es padre, no tiene a quien dirigirse. No puede explicarle sus temores al amigo, o al padre“.

Los círculos maternales contemporáneos también son jóvenes, aunque no tanto. El ser humano necesita socializar en paz, con empatía, sin juicios, y cuando nos convertimos en madres y padres necesitamos mucho apoyo, apoyo entre iguales, al menos yo lo siento así, pero no es tampoco sencillo para las mujeres, no basta con hablar con tu vecina, o con tu tía, porque seamos todas mujeres no vivimos, ni sentimos igual, no existe una esencia maternal consustancial a todas nosotras. Buscamos nuestro espacio en internet, que llega a todos los rincones, o quizás un grupo de lactancia y con suerte un grupo de crianza, pero no es fácil, ni siquiera para las mujeres ¡chicos!, ni en todo barrio, ni en toda ciudad, ni en todo pueblo, aunque poco a poco son más numerosos.

En mi cabeza ronda el concepto de “grupo de crianza”, sería fantástico que no se excluyera a nadie, que todos pudiéramos compartir nuestras experiencias, verificar que no somos los únicos con las mismas inquietudes, con nuestras diferencias de género, con nuestras diferencias de sexo y con nuestras muchas confluencias ya que hablamos de personas que se han unido para crear una familia, no debería ser una guerra.

¿Necesitamos segregarnos? Hagámoslo, siempre lo hemos hecho y no ha sido necesario salir en prensa, alrededor de un café, sobre una bicicleta, caminando por el monte… lo difícil, o sencillo, es encontrar con quien hacerlo sea hombre o mujer.

Ahora bien, ¿quienes son esos hombres comprometidos que se sienten infantilizados por las mujeres? ¿Esos hombres que anuncian que están “embarazados”? ¿Los que no sufren abruptos cambios en sus cuerpos, ni en sus hormonas? ¿Son ellos los que necesitan decidir sobre el parto? ¿Decidirán ellos si la epidural puede ser un riesgo asumible o in-asumible?

O estamos hablando de esos señores que no alterarán su vida laboral ni un ápice pero que portean a su bebé los domingos, ¿también son ellos los que deciden si es más adecuada una madre de día o una guardería desde su despacho?

Sin duda los hombres pueden sentirse en la retaguardia, pero bajo mi punto de vista el modo de evitarlo es empoderarse, convertirse en parte “activa” real de la crianza. Podemos decidir juntos cuanto tiempo de lactancia materna estaría bien si se comprometen a colaborar con el destete, si garantizan el apoyo necesario durante el proceso, si se prestan voluntarios al relevo en algún momento. Podemos decidir juntos si es mejor una guardería o permanecer en casa hasta los cuatro años si durante ése tiempo sus rutinas también se ven afectadas, si también ellos cuidan a su bebé un lunes por la mañana, entonces podemos decidir juntos.

No os perdáis este Post de Motherkiller sobre este artículo Si los hombres hablasen.

¿Eres un buen padre? Los suecos si. Puede que así sea, que los suecos si estén liberadísimos y jueguen con su prole a cada momento, como millones de madres, buenas buenísimas madres, pero también es verdad que las medidas políticas de conciliación son radicalmente distintas a las que se aplican en España y que ni si quiera Podemos en su propuesta Reorganizar el sistema de cuidados: condición necesaria para la recuperación económica y el avance democrático está a la altura, Irene García Perulero en este Post “Podemos ser feministas” hace un buen análisis del tema.

La prensa se hace eco de un nuevo tipo de padre, que así sea, lo cierto es que yo tengo uno en casa, pero hablemos con propiedad si no es una pérdida de tiempo.

2 años de Maia

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Me he quedado sin bebés, definitivamente, eso es lo que ha estado pasando durante todo este tiempo. Así que voy a saborear poco a poco este último año junto a ti, pequeña Maia.

Ya pisabas fuerte y rápido cuando despuntaba Febrero y esa fue tu tendencia, no caminas, correteas, das saltitos que emocionan a tus rizos, y así, felices, te imprimen ese halo de alegría que tanto te caracteriza.

Y es que tienes dos estados, el de máxima concentración y el de felicidad sosegada de manera casi permanente. Tus carcajadas no son las más contagiosas, ni las más efusivas pero tu sonrisa sí es inmensa, luminosa y constante. Irradias energía y vitalidad y haces muy difícil el enfado o la pena cerca de ti.

¿Cuándo te concentras? Siempre que experimentas, compruebas y realizas. El mundo es un gran laboratorio y la hora de la comida el gran momento de las texturas, las sensaciones, quizás hasta de la química y en escasa medida el momento de los sabores. Comer no ha sido tu mayor preocupación, aunque piano piano has ido ganando terreno. Adoras las sopas, los yogures bífidus desnatados, el jamón serrano y la mantequilla hasta en cucharadas. Y siempre, siempre, siempre comes sola, no consientes ni una cucharada que no venga de tu mano, ya tienes mucha destreza pero no siempre la tuviste, sin embargo no ha sido un gran problema, paño en mano y mucho practicar, pasó volando y ya tenemos mucho bagaje. Aún así agradecimos mucho el verano porque podías jugar con arena y agua libremente, podías amasar contenta, mancharte, mojarte, tus intereses se vieron colmados.

De modo prematuro adquiriste grandes habilidades físicas y esto supuso una gran locura, a todos sitios llegas, todo lo coges, imitas, investigas y curioseas, pero explicarte “esto no, esto si, porque…” era una tarea titánica, no comprendías, ponías tu sonrisa o tu carita de asombro y vuelta a empezar, una vez, otra vez y todas las veces.

Independiente y resuelta, sociable y generosa esa eres Maia, y no dejo de maravillarme. Siempre compartes ¿y con esta edad? Si te doy una galleta han de ser dos, una para ti y otra para Marco; si alguien quiere un juguete que tienes tú, tan solo debe pedírtelo con cariño y gustosa se lo cederás, pero siempre con cariño, las órdenes con gritos nunca acaban bien. Que sepas estas cosas tan pequeñita hacen que me derrita de amor, ¿podremos mantenerlo ahora que empiezan los dos años?

El binomio Marco-Maia /Maia-Marco camina despacito pero con fluidez, ¿sabes? No dejas de imitarlo, de admirarlo, de preguntar por él cuando no está, el mejor momento del día es cuando vamos a recogerle juntas, es entonces cuando no te importa sentarte en el carrito, porque tenemos prisa y el tiempo apremia. Has crecido rápido y ya podéis interactuar mucho más, vuestros intereses empiezan a confluir y Marco deja de verte como un obstáculo, ya no tiras sus torres y sabes jugar al escondite y eso es un gran plus. Os dais muchos besitos y muchos abracitos, cortos pero constantes a lo largo del día. Aunque aún quedan algunos momentos de más tensión, siempre los habrá, hemos rebajado mucho el vapor oscuro que a veces nos nublaba, en ocasiones a unos, en ocasiones a otros, a veces a todos. Se respira esa paz y es reconfortante.

Cuando me preocupa lo rápido que estás creciendo, la prisa que tienes, lo poco de bebé que hay en ti, me tranquiliza pensar en nuestra lactancia, esa lactancia acrobática en la que ya negociamos pero que nos regala nuestras noches de chicas, ésas que nos pertenecen, ésas que nos unen con el color de la leche, con el rubor de lo diferente, de lo necesario, porque es nuestro remanso, nuestra canción, nuestro espacio exclusivo. Aunque a veces me queje o me canse, puedo ver que es un privilegio para nosotras vincularnos de este modo. Quedan muchas noches en las que gozar de nuestro amor bañadas de luna. Te abres al exterior, caminas hacia tu independencia y después te repliegas con mamá, te cobijas y alimentas, nutres tu espíritu de seguridad para después nadar en mar abierto, tú que eres una sirena.

Y qué decir de la luna de miel que vives con papá, más arriba hablaba de nuestras noches romanceras porque los días, a la luz del sol, él es tu lucero, a él acudes cuando te caes, cuando te pones triste, cuando te asustas. Vuestra relación es fuerte, intensa, sincera, de muchas horas al día, porque cuando yo trabajo vosotros estáis juntos, los dos, sin nadie más, y el resto del tiempo ya somos tres o cuatro. Papá es tu héroe, tu caballero y tú su estrella, ahora que no nos lee nadie, yo he visto como te mira y el brillo de sus ojos es cegador.

Felicidades Maia, feliz cumpleaños, gracias por ser y estar, nos endulzas la vida a todos con tu luz, tan sólo esperamos estar a la altura.

La señora Carnaval

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La señora Carnaval

Hoy he vivido una de esas experiencias que por su cualidad mágica nunca se olvida, hoy he prestado mi carne a la Señora Carnaval.
¿Y quién o qué es ella o él? Espectro que se deja palpar aunque vive, late y siente en el mundo de la imaginación.
Esta es su historia: cada carnaval una enigmática figura se sienta en su sillón y nos regala su presencia y esencia durante toda una semana. Los días se suceden bajo las consignas de carnaval: un regalo harás, algo azul traerás, viandas que comerá… Los niños le sirven el desayuno, la cuidan, le hablan, la tocan, la aprietan, la investigan, curiosean a su alrededor, la magia está servida hasta que llega el día, ¡la fiesta de carnaval!

El sol nos abrigaba con su generosidad, el patio lucía las mini-bancadas y la señora Carnaval ya respiraba tras la máscara esperando a los niños.
Fijé la mirada en un tronco y noté como el pulso se aceleraba, los niños caminaban con cautela sin quitar ojo a la señora. Los más pequeños no podían esperar, tocaban su pierna, tocaban su mano y salían corriendo, la expectación se espesaba.
Fue entonces cuando empezó la música, los sones que los niños habían preparado, cantaban felices y miraban. Miraban tanto y tanto.

Alegría y luz la sacaban de su letargo, “¿ha movido un ojo? ¡Si, ha movido un ojo!” “¡La cabeza, mueve la cabeza!” Con parsimonia fue cobrando vida, movió la pierna, movió sus manos y ceremoniosa se alzó en pie no sin ayuda. La excitación ya era irrefrenable, todos querían tocar, querían preguntar, querían saber. Con mímica se fue explicando, lenta, muy lentamente. Juntos recorrieron el patio y después la calle Berma hasta el momento de la despedida en el que niños y señora dividieron sus caminos pero no sus corazones.

Diré que me siento como una impostora, recogí un amor que no era para mí como yo misma, pero en ese momento era todo lo que ellos querían, pura fantasía. Me sorprendían con sus abrazos, con sus besos en la mano, con su cariño infinito, con lo genuino del ser humano, con la generosidad y afecto de los niños, ese modo de sentir que sólo ellos pueden, esa inocencia, esa entrega, esa alegría desmedida, esos ojos claros, ese amor gratis. Fue muy difícil contener las lágrimas en ocasiones, no devolverles los abrazos o sencillamente no desayunar con ellos en alegre cháchara y compañía. También añadiré que Marco me agarró la mano y no me la soltó durante todo el proceso, me miraba extasiado, bueno, a la Señora.

Hoy es uno de esos días en los que me maravillo ante la infancia y sus cualidades casi místicas, la capacidad de asombro y de ilusión. He pensado en figuras mágicas como Papá Noel o los Reyes Magos, en los actores que los encarnan en Navidad y en la cantidad de historias y cariño que deben recibir de los niños. Sin embargo la señora Carnaval no venía a darles regalos, tan solo cristalizaba de manera física aquello que estaba en sus imaginaciones, la fantasía por la fantasía, sin grandes fastos, sin ruido, despacito, a fuego lento. La Señora Carnaval tan solo se ha dejado querer, ha recibido y se ha movido en un momento dado. Quizás este recurso humano de maravillarse ante lo inexplicable o desconocido sea el germen de la religión.

No tengo palabras para agradecer la oportunidad de haber estado ahí, de haber puesto por un día la piel a lo enigmático. Atesoro cada palabra de cariño, las preguntas de los más grandes, la espontaneidad de todos ellos y no puedo dejar de pensar en la profesión del educador que cada día convive con todas esas personitas mágicas que no dejan de dar amor y que no ahorran ni un poquito de curiosidad.

La madre que siente

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la esperanza

A veces se abre el suelo bajo mis pies, un abismo. El vacío, el caos, lo desconocido, lo temido, lo no vivido.

Entonces quiero ser esa mujer que podía elegir qué hacer, llorar, gritar, bailar, girar, dormir o fingir hacerlo.

Libre de sentirme desproporcionadamente triste, o desproporcionadamente preocupada, o desproporcionadamente loca.

Ese placer que da sentir los extremos, comprobar que estás vivo, que no eres postiza.

Cuando la cabeza te va a estallar de tanto llorar, cuando tu craneo se quiere independizar de un modo físico, cuando la sien aprieta.

Ahora que no puedo entregarme a un estado cuando me apetece, lo añoro, no estaba mal, me deslizaba por el tobogán de las emociones y las vivía, las exploraba, me cansaba de sentir y volvía a empezar. Tan tangible, tan salvaje, tan vital.

Partidaria de masticar lo que vives, de digerir la experiencia. Sin miedo al dolor, sin miedo al llanto, atravesar los ethos, transitar los pathos, sin vergüenza, con valentía. Porque sentir no te hace vulnerable, te hace sabia, te hace.

Hoy me mueve un cóctel de miedo, de esperanza, de procesos de espera, de resultados e hipótesis. Cuando el apellido de una palabra puede cambiar el curso de las cosas. Cuando imaginar es más doloroso que cruzar, o quizás no.

Estás de mal humor, quieres poder estarlo. Quizás es rabia, quizás es ira, quizás temor.

Puede que llores, te rindas y entonces se acerque tu bebé “ya está mami, ya está” y quieres llorar aún más, pero tragas saliva, asumes tu condición de mujer-madre, las emociones tienen que esperar su turno, el nudo aguarda mientras trabajas, el nudo aguarda mientras los niños te rodean, pero la madeja encontrará su espacio para rodar ligera.

Los procesos son diferentes cuando eres madre, es indudable que cuando eres responsable de alguien pierdes libertad, las prioridades cambian.

Sigo buscando mi “habitación propia”, que mis hijos sepan darme espacio igual que yo a ellos, no sentir vergüenza por mostrar, ni sobrecargarles con lo que no es suyo, ese equilibrio, ese preciado equilibrio que da la educación emocional.

Soy esa madre que siente, que a veces llora, que otras aguarda su momento y la que otras olvida por qué estaba triste, ésa si es una ventaja de la maternidad, no hay tiempo y has de seleccionar qué cosas merecen ser sentidas y cuales no tanto.

Puede que esa selección sea una mera ilusión, pero me gusta tanto pensar que controlo y protagonizo mi vida…

Soy esa mujer que siente.

 

¿Rosa o malva?

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Todas las madres tienen sus manías, yo tengo las mías y hoy os desvelaré una de ellas: me declaro anti-princesas, anti-rosa, picores que me suben desde la planta de los pies, ¿anti-purpurina? ¿anti-hadas? Igual con los dos últimos aspectos tengo mayor tolerancia, pero en general la fobia me supera.

La cuestión es la siguiente, Maia va a cumplir dos años en unos días y quería dejar constancia de mis pensamientos antes de que la realidad nos coja y las princesas sean inevitables en casa.

Mi postura es sencilla y hay millones de lecturas buenísimas sobre el tema, pero os daré mi versión. No soporto la sexualización de ropa y juguetes, para niñas todo rosa (y sus variantes) y para niños el resto de universo de color. No comprendo como desde tan pequeños, bebés recién nacidos, ya hemos de segregarles por su sexo; las mujeres aprendemos que ése es nuestro color porque no dejamos de verlo a nuestro alrededor. En algunas tiendas como H&M, me resulta complicadísimo encontrar ropa que no sea rosa, lo que me lleva a pensar que no sólo es cuestión de que sea una manía mía, es que realmente se merma nuestra libertad de elección.

sección de niña

¿Y qué nos cuenta la Psicología del color acerca del rosa? Vulnerabilidad, deseo de no crecer, desconexión con la realidad, preferencia por las cosas fáciles, adaptabilidad, ternura, docilidad… El asunto es que no hablamos de una presencia del rosa si no de una predominancia. Irremediablemente llenamos al color rosa de un valor social nuevo-generado, de lo “femenino”, y a su vez ése carácter nos es devuelto con su uso. ¿Alguno de vosotros vestiría a su hijo de rosa? Ciertamente ya no es color para niños.

Quería expresar mi opinión ahora, porque quiero ser valiente, quiero mostraros el estado de la cuestión en casa, ahora. El color rosa está censuradísimo, no quiero que la niña se identifique con ese color por la fuerza de la costumbre, porque se le adjudique por el mero hecho de ser mujer. Los que me conocéis ya tenéis esto en cuenta a la hora de hacer regalos y os lo agradezco mucho.

Mi “manía” es bastante acusada, os mostraré dos excepciones en el atuendo de Maia no exentas de debate interior, un Buff y unas botas.

 

Algunas mujeres sabias me contáis que se trata de algo biológico, que la fascinación de vuestras hijas por lo rosa y las princesas es algo visceral, que sin referentes previos, ni intoxicación de los medios, ellas se sienten atraídas por estos elementos. Otras personas no dejan de advertirme de que la fase “princesa de fresa” llegará, por eso quería escribir este Post, para poder escribir también como “no fue suficiente” con las medidas de precaución que tomé, prometo confesarme si llega ese día.

Para vuestra tranquilidad diré que si la niña empieza a mostrar su inclinación, libremente elegida, por el fenómeno princesil la dejaré fluir, pero no lo reforzaré, soy demasiado consciente de los valores que representa. En este sentido leía hace unos días una Reivindicación de las princesas rosas.

El icono de mujer que representa la princesa lo desarrollaré en otra entrada, hoy solo quería abrir boca con el color rosa.

Os dejo alguna lectura, Evitemos la cosificación e hipersexualización de nuestras hijas, sobre este tema y la alucinante experiencia de una madre estas navidades cuando eligió un juguete rosa, no tiene desperdicio.

 

Calendarios y esperas

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Buscamos por los escaparates las últimas luces de colores, comprobamos que el Belén de esta farmacia ya no está, el Papá Noel de esta otra tampoco y los chinos del barrio presentan flores de tela y velas perfumadas a modo de decoración. Definitivamente la Navidad ha terminado.

Aprendemos que el tiempo transcurre sin prisa pero siempre constante.

Cuando acabamos nuestro Noviembre-saurio comenzamos a deshojar nuestro calendario de adviento, ya el año pasado vivimos esta experiencia y la disfrutamos muchísimo.

Calendario Adviento 2014Éste ha sido el resultado, sacamos la idea de aquí, pero si queréis más ideas este Post de Tigriteando muestra una gran selección. La principal ventaja de esta actividad es el desarrollo del concepto tiempo para el niño, la paciencia como eje, la espera como esencia y la ilusión como motor principal.

¿Qué podemos colocar dentro de cada casilla? La decisión del contenido también es de carácter muy creativo, las posibilidades son tremendas, sólo depende de las características de cada familia. En Instagram he visto un calendario de adviento formado por 24 cuentos, una idea fantástica. Nosotros lo dejamos abierta por detrás nuestra casita-calendario y cada noche lo íbamos rellenado para abrirlo al día siguiente, era demasiado trabajo para mi tener previstos 24 días con tanta antelación. Hay mucha creatividad en el mundo y me he valido de eso para confeccionar nuestro adviento, agradezco la inspiración que encuentro en internet enormemente.

Era muy importante que el calendario no se convirtiera en un motor de consumo más, 24 regalitos podrían suponer un prolegómeno peligroso a la vorágine navideña. En este sentido nos valimos del Eco-calendario de inspiración Waldorf de “De mi casa al mundo” en el que propone que en cada una de las cuatro semanas se tenga en cuenta una de las dimensiones naturales de nuestro planeta: minerales, plantas, animales y seres humanos. Por ejemplo para los animales usamos marionetas de dedo de ikea, para los minerales piedras y conchas pintadas, algunos días había un cuento o alguna cosita de ropa, entonces en el calendario había una nota que daba instrucciones de donde podíamos encontrar la sorpresa. De hecho todos los días había una nota porque además teníamos un objetivo cada jornada vinculado con la idea de dar a los demás, uno de los propósitos que más éxito tuvo fue el de dar cinco abrazos, muchos más ejemplos podéis encontrar aquí de mano de Tigriteando y su Iniciativa de Actos Bondadosos Casuales (ABC). (En esta línea de valorar lo que tenemos os dejo también este Post de Shikoba Kids, es imprescindible).

También cada mañana encontrábamos una actividad en la notita, realizar alguna manualidad, por ejemplo una estrella para decorar el cole, decorar nuestro árbol de Navidad, dar un paseo al centro para ver el alumbrado, ir al cine, bailar para celebrar la llegada del invierno… ¡qué se yo, mil cosas! Más ideas de actividades las podéis encontrar aquí y aquí.

Ha sido muy divertido e ilusionante, pero como decía más arriba los días llegan inexorablemente, se acaba la espera y vuelve a empezar. Hay esperas hermosas, la llegada de la Navidad, la llegada del verano, la llegada de los abuelos, la de los primos, la de los amigos. Hay esperas tan espirituales como indescriptibles, el nacimiento de un bebé, con Maia instalé una aplicación en el móvil que me ayudaba a desgranar los días, lo malo es que terminaba en la semana 40 y nosotras tuvimos más tiempo en estado indisoluble para disfrutar.

Pero hay otras esperas que no son tan venturosas y también hemos de recorrerlas, la sonrisa ayuda mucho en estos casos.

Nota: este Post es algo extemporáneo pero no lo quería dejar pasar, contiene muchos enlaces valiosos para el adviento que viene. Gracias por vuestra paciencia.

Los dinosaurios cobran vida

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El tiempo corre deprisa, y ya no viene ni a cuento, pero no quería dejar de contaros nuestra experiencia de #Dinovember. No es una sorpresa para nadie que los niños pequeños confunden  realidad y fantasía, de esto nos valemos, por ejemplo, para la operación Papá Noel, Reyes Magos o ambas. La configuración de lo abstracto en pleno proceso y la extremada imaginación del niño dan como resultado una rica visión del mundo donde las posibilidades son infinitas y las reglas de lo posible una falacia.

La otra cara de la moneda son los miedos a monstruos, brujas, lobos parlantes y demás personajes del imaginario de nuestra cultura, ¿entonces? ¿es adecuado alimentar su confusión? No lo sé, me encontraba en esta diatriba y decidí fomentar la magia, el juego simbólico, la ilusión y la sorpresa. Adoptamos #Dinovember como nueva tradición en casa.

#Dinovember surge en el mundo anglosajón en 2013 y supone que los dinosaurios de los niños cobran vida durante las noches de Noviembre, así cada mañana los encontramos en situaciones insólitas.

Dinos comiendo galletas

Esta fue nuestra primera experiencia y cual no fue mi sorpresa cuando Marco se mostró escéptico, “mamá los dinosaurios no comen galletas” y es que no sé si lo sabéis pero los dinosaurios son carnívoros o herbívoros, según el caso. Pero insistí.

Dinos maquillándose

Dinos viendo la tele mientras comen gusanillos

Dinos dentro del frigo

Dinos con papel higiénico

La expectación iba en aumento, una noche antes de dormir Marco me dijo a media consciencia “ay mami ¿qué trastada estarán haciendo los dinos?”

Al abordaje

Dinos suspendidos en la lámpara

También Maia disfrutó de la charada, salía cada mañana buscando a los traviesos Dinos. El balance ha sido muy positivo, nos hemos divertido mucho y el tránsito a la normalidad ha sido fácil porque cuando acaba Noviembre empieza el calendario de Adviento, así que tenemos sorpresas para rato. Me da la sensación de que en algún punto intermedio de la consciencia los niños se dejan llevar por la magia pero saben de sobra qué son cuestiones inverosímiles, algo así como una inocencia voluntaria. No dejo de admirarme del modo en el que entienden el mundo los niños pequeños, son pura sabiduría.

Podéis ver experiencias muy inspiradoras en este Post o buscando el hashtag #Dinovember en Instagram por ejemplo, hay cosas muy creativas, no dejéis de verlo.