Archivo de la categoría: Actividades con niños

¿Por qué Halloween?

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Halloween

¿Por qué Halloween? ¿Por qué el pasado fin de semana se inundaron las calles con seres de otro mundo? ¿Y por qué no? Pienso que cuando algo sucede es porque lo estábamos deseando, igual que cuando gana un partido político al que detestas, parece una locura, pero lo cierto es que el pueblo se ha pronunciado y solo queda vivir la frustración y mantener la  esperanza de que no será tan malo. Creo que en esta ocasión ha sucedido ésto mismo, nadie parece querer la fiesta de Halloween pero es un hecho que ha sumado y sumado trascendencia en nuestro país.

He leído críticas que acuñan la nacionalidad como un impedimento, resulta que es una fiesta estadounidense y nosotros somos muy puristas y castizos, muchos tuits rezan cosas similares a esta: “Que celebremos Halloween es como si en Wisconsin bajasen de romería por el Mississippi al Cristo de los Faroles”; y me tengo que reír, ¿entonces no deberíamos probar el chocolate belga? En la Alpujarra granadina hacen uno estupendo, ¿o el problema son los Estados Unidos de América? En tal caso os insto a que dejéis de consumir el CINE con mayúsculas, mucho mejor Águila Roja que Juego de Tronos, olvidaros de vestir con vaqueros, ni que fuerais a un rodeo, ya sabéis que La Casera tiene su propio refresco de cola, y además, no sé por qué estáis tan orgullosos de Gasol, ¿quién quiere jugar en la NBA?

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Vacaciones bretonas con niños

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Flores y roca, roca y salitre; de los albores del hombre, la roca menhir. Roca que atrinchera ciudadelas y que empuña faros, así he sentido la Bretaña francesa, escenario abrumador de tanta y tanta historia humana al punto que baluarte natural del fin del mundo.

Aventura de once días, vuelo a Nantes, cuatro alojamientos, Nantes, Vannes, Quimper y Dinan y kilómetros de canciones, de orilla a orilla, en nuestro coche de alquiler.  


El clima es amable, como una primavera en Andalucía, pero cuando sale el sol lo hace con fuerza y una vez luces tus tirantes debes buscar el chubasquero sin parsimonia, es imprevisible y con niños no debes dudarlo, necesitas un poco de todo, incluyendo la crema solar aunque amanezca lloviendo.

La comida es fantástica, ¿qué os voy a contar de Francia? Pero de la zona bretona en particular destacar las Galettes que son crepes de trigo sarraceno, saladas y deliciosas, (los papás las pueden acompañar de sidra); el marisco y en particular mejillones y ostras son plato para repetir, vivimos la estupenda experiencia de cenar junto al mar en un mercado de pescadores que servía el material de la zona bien fresquito. Por lo demás destacar las galletas y dulces bretones, Galletas Lu es una empresa de Nantes, si, galletas príncipe y compañía, o el far bretón. Los enlaces contienen las recetas, ñaming.



En Francia no podemos olvidar una tela para picnics, cualquier lugar se presta a un buen almuerzo sobre la hierba, como los de Manet y Cèzanne pero con niños, casi, casi.

¿Qué ver y hacer? Es como para volverse loco por la intensa concentración monumental y natural: ciudades y pueblos medievales, castillos, palacios, ciudades portuarias, ciudadelas defensivas, bosques, islas como las del Golfo de Morbihan, playas de arena blanca, yacimientos prehistóricos, bucólicos ríos, catedrales, iglesias y capillas, (góticas sobretodo), las típicas fachadas bretonas, acantilados e históricos faros, has de dejarte mucho en el camino.


Las actividades clásicas con niños siempre están disponibles en Bretaña, la visita al Grand Aquarium de Saint Maló o las infalibles playas, prados y lagos son algunas de ellas. ¿Qué puede haber mejor, después de una buena aventura, que acabar el día solazándote en una bonita playa? Lo importante para hacer turismo con bebés es la disponibilidad, en nuestro caso, brazos, mochila, tetita, preveer los desplazamientos a la hora de la siesta, flexibilidad y paciencia, ya que el sueño diurno no siempre se da con el ajetreo, y en los lugares donde sea posible, que no son muchos, la silla ligera para cualquiera de los dos niños. En cambio la clave del éxito con un niño de cuatro años es la fantasía que rodea la actividad, no es lo mismo dar un paseo por un puerto que correr una aventura en busca de corsarios y piratas. Además he de señalar que la enorme curiosidad de Marco por todo lo místico nos facilita mucho el trabajo, de hecho es él el que no pierde la oportunidad de entrar en cualquier templo, la visita a los Alignements de Carnac fue muy emotiva, más de 3.000 menhires, todo un espectáculo, “tumbas de los antiguos”, ¿a qué más? También conocimos a los célebres bretones Asterix y Obelix, que nos acompañaron durante todo el viaje con sus historias de druidas.


Para los alojamientos hemos hecho uso en dos ocasiones de los Auberge de Jeunesse, funcionan muy bien, son económicos y puedes conseguir una habituación privada con dos literas, es bastante común en Europa encontrar familias en los albergues juveniles, la pega es compartir el baño, pero me parece bonito el ambiente para los niños, sencillo y de cooperación, compartiendo y participando en la limpieza de las instalaciones, como en la cocina y la sala de estar. El albergue de Dinan es maravilloso, rodeado de un bosque con su riachuelo. La otra opción que utilizamos fueron las Chambres d’hôtes, el equivalente de los Beds and Breakfast en Francia, una muy buena y acogedora opción que además te da la oportunidad de hablar con los lugareños y degustar un fantástico desayuno casero.

Por otro lado quisiera hablaros de mis impresiones, totalmente subjetivas, sobre los niños y la crianza en Francia, durante los once días tan solo vi a una madre dando el pecho, me sentía algo intimidada para hacerlo yo, por ejemplo en los restaurantes,  la cantidad de niños bastante mayores con chupete, o chupándose el dedo con mantita era llamativo, tanto es así que incluso llegué a ver alguna postal con un niño chpuándose el dedo vestido con el traje típico bretón, los sistemas de porteo si eran algo más populares pero en general mi impresión es  que el apego no es una premisa  demasiado estandarizada. Éste ha sido nuestro segundo viaje como familia de cuatro y no puedo evitar las comparaciones con nuestro viaje anterior, y  la verdad es que  como en Gales hay menos turismo  es más sencillo y fluido, la gente es más cercana  y hospiralaria y hay parques de columpios por doquier, en cafeterías, frente a los monumentos, por todos sitios. Quizás Francia es tan turística que puedes  sentirla a veces algo prefabricada, con pueblos monumento  perfectos pero sin vida  fuera de los negocios turísticos. Pero solo es mi sensación.

Estamos muy contentos y pensando ya en nuestro nuevo destino, aunque aún falte mucho tiempo, demasiado.

 

La señora Carnaval

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La señora Carnaval

Hoy he vivido una de esas experiencias que por su cualidad mágica nunca se olvida, hoy he prestado mi carne a la Señora Carnaval.
¿Y quién o qué es ella o él? Espectro que se deja palpar aunque vive, late y siente en el mundo de la imaginación.
Esta es su historia: cada carnaval una enigmática figura se sienta en su sillón y nos regala su presencia y esencia durante toda una semana. Los días se suceden bajo las consignas de carnaval: un regalo harás, algo azul traerás, viandas que comerá… Los niños le sirven el desayuno, la cuidan, le hablan, la tocan, la aprietan, la investigan, curiosean a su alrededor, la magia está servida hasta que llega el día, ¡la fiesta de carnaval!

El sol nos abrigaba con su generosidad, el patio lucía las mini-bancadas y la señora Carnaval ya respiraba tras la máscara esperando a los niños.
Fijé la mirada en un tronco y noté como el pulso se aceleraba, los niños caminaban con cautela sin quitar ojo a la señora. Los más pequeños no podían esperar, tocaban su pierna, tocaban su mano y salían corriendo, la expectación se espesaba.
Fue entonces cuando empezó la música, los sones que los niños habían preparado, cantaban felices y miraban. Miraban tanto y tanto.

Alegría y luz la sacaban de su letargo, “¿ha movido un ojo? ¡Si, ha movido un ojo!” “¡La cabeza, mueve la cabeza!” Con parsimonia fue cobrando vida, movió la pierna, movió sus manos y ceremoniosa se alzó en pie no sin ayuda. La excitación ya era irrefrenable, todos querían tocar, querían preguntar, querían saber. Con mímica se fue explicando, lenta, muy lentamente. Juntos recorrieron el patio y después la calle Berma hasta el momento de la despedida en el que niños y señora dividieron sus caminos pero no sus corazones.

Diré que me siento como una impostora, recogí un amor que no era para mí como yo misma, pero en ese momento era todo lo que ellos querían, pura fantasía. Me sorprendían con sus abrazos, con sus besos en la mano, con su cariño infinito, con lo genuino del ser humano, con la generosidad y afecto de los niños, ese modo de sentir que sólo ellos pueden, esa inocencia, esa entrega, esa alegría desmedida, esos ojos claros, ese amor gratis. Fue muy difícil contener las lágrimas en ocasiones, no devolverles los abrazos o sencillamente no desayunar con ellos en alegre cháchara y compañía. También añadiré que Marco me agarró la mano y no me la soltó durante todo el proceso, me miraba extasiado, bueno, a la Señora.

Hoy es uno de esos días en los que me maravillo ante la infancia y sus cualidades casi místicas, la capacidad de asombro y de ilusión. He pensado en figuras mágicas como Papá Noel o los Reyes Magos, en los actores que los encarnan en Navidad y en la cantidad de historias y cariño que deben recibir de los niños. Sin embargo la señora Carnaval no venía a darles regalos, tan solo cristalizaba de manera física aquello que estaba en sus imaginaciones, la fantasía por la fantasía, sin grandes fastos, sin ruido, despacito, a fuego lento. La Señora Carnaval tan solo se ha dejado querer, ha recibido y se ha movido en un momento dado. Quizás este recurso humano de maravillarse ante lo inexplicable o desconocido sea el germen de la religión.

No tengo palabras para agradecer la oportunidad de haber estado ahí, de haber puesto por un día la piel a lo enigmático. Atesoro cada palabra de cariño, las preguntas de los más grandes, la espontaneidad de todos ellos y no puedo dejar de pensar en la profesión del educador que cada día convive con todas esas personitas mágicas que no dejan de dar amor y que no ahorran ni un poquito de curiosidad.

Calendarios y esperas

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Buscamos por los escaparates las últimas luces de colores, comprobamos que el Belén de esta farmacia ya no está, el Papá Noel de esta otra tampoco y los chinos del barrio presentan flores de tela y velas perfumadas a modo de decoración. Definitivamente la Navidad ha terminado.

Aprendemos que el tiempo transcurre sin prisa pero siempre constante.

Cuando acabamos nuestro Noviembre-saurio comenzamos a deshojar nuestro calendario de adviento, ya el año pasado vivimos esta experiencia y la disfrutamos muchísimo.

Calendario Adviento 2014Éste ha sido el resultado, sacamos la idea de aquí, pero si queréis más ideas este Post de Tigriteando muestra una gran selección. La principal ventaja de esta actividad es el desarrollo del concepto tiempo para el niño, la paciencia como eje, la espera como esencia y la ilusión como motor principal.

¿Qué podemos colocar dentro de cada casilla? La decisión del contenido también es de carácter muy creativo, las posibilidades son tremendas, sólo depende de las características de cada familia. En Instagram he visto un calendario de adviento formado por 24 cuentos, una idea fantástica. Nosotros lo dejamos abierta por detrás nuestra casita-calendario y cada noche lo íbamos rellenado para abrirlo al día siguiente, era demasiado trabajo para mi tener previstos 24 días con tanta antelación. Hay mucha creatividad en el mundo y me he valido de eso para confeccionar nuestro adviento, agradezco la inspiración que encuentro en internet enormemente.

Era muy importante que el calendario no se convirtiera en un motor de consumo más, 24 regalitos podrían suponer un prolegómeno peligroso a la vorágine navideña. En este sentido nos valimos del Eco-calendario de inspiración Waldorf de “De mi casa al mundo” en el que propone que en cada una de las cuatro semanas se tenga en cuenta una de las dimensiones naturales de nuestro planeta: minerales, plantas, animales y seres humanos. Por ejemplo para los animales usamos marionetas de dedo de ikea, para los minerales piedras y conchas pintadas, algunos días había un cuento o alguna cosita de ropa, entonces en el calendario había una nota que daba instrucciones de donde podíamos encontrar la sorpresa. De hecho todos los días había una nota porque además teníamos un objetivo cada jornada vinculado con la idea de dar a los demás, uno de los propósitos que más éxito tuvo fue el de dar cinco abrazos, muchos más ejemplos podéis encontrar aquí de mano de Tigriteando y su Iniciativa de Actos Bondadosos Casuales (ABC). (En esta línea de valorar lo que tenemos os dejo también este Post de Shikoba Kids, es imprescindible).

También cada mañana encontrábamos una actividad en la notita, realizar alguna manualidad, por ejemplo una estrella para decorar el cole, decorar nuestro árbol de Navidad, dar un paseo al centro para ver el alumbrado, ir al cine, bailar para celebrar la llegada del invierno… ¡qué se yo, mil cosas! Más ideas de actividades las podéis encontrar aquí y aquí.

Ha sido muy divertido e ilusionante, pero como decía más arriba los días llegan inexorablemente, se acaba la espera y vuelve a empezar. Hay esperas hermosas, la llegada de la Navidad, la llegada del verano, la llegada de los abuelos, la de los primos, la de los amigos. Hay esperas tan espirituales como indescriptibles, el nacimiento de un bebé, con Maia instalé una aplicación en el móvil que me ayudaba a desgranar los días, lo malo es que terminaba en la semana 40 y nosotras tuvimos más tiempo en estado indisoluble para disfrutar.

Pero hay otras esperas que no son tan venturosas y también hemos de recorrerlas, la sonrisa ayuda mucho en estos casos.

Nota: este Post es algo extemporáneo pero no lo quería dejar pasar, contiene muchos enlaces valiosos para el adviento que viene. Gracias por vuestra paciencia.

Los dinosaurios cobran vida

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El tiempo corre deprisa, y ya no viene ni a cuento, pero no quería dejar de contaros nuestra experiencia de #Dinovember. No es una sorpresa para nadie que los niños pequeños confunden  realidad y fantasía, de esto nos valemos, por ejemplo, para la operación Papá Noel, Reyes Magos o ambas. La configuración de lo abstracto en pleno proceso y la extremada imaginación del niño dan como resultado una rica visión del mundo donde las posibilidades son infinitas y las reglas de lo posible una falacia.

La otra cara de la moneda son los miedos a monstruos, brujas, lobos parlantes y demás personajes del imaginario de nuestra cultura, ¿entonces? ¿es adecuado alimentar su confusión? No lo sé, me encontraba en esta diatriba y decidí fomentar la magia, el juego simbólico, la ilusión y la sorpresa. Adoptamos #Dinovember como nueva tradición en casa.

#Dinovember surge en el mundo anglosajón en 2013 y supone que los dinosaurios de los niños cobran vida durante las noches de Noviembre, así cada mañana los encontramos en situaciones insólitas.

Dinos comiendo galletas

Esta fue nuestra primera experiencia y cual no fue mi sorpresa cuando Marco se mostró escéptico, “mamá los dinosaurios no comen galletas” y es que no sé si lo sabéis pero los dinosaurios son carnívoros o herbívoros, según el caso. Pero insistí.

Dinos maquillándose

Dinos viendo la tele mientras comen gusanillos

Dinos dentro del frigo

Dinos con papel higiénico

La expectación iba en aumento, una noche antes de dormir Marco me dijo a media consciencia “ay mami ¿qué trastada estarán haciendo los dinos?”

Al abordaje

Dinos suspendidos en la lámpara

También Maia disfrutó de la charada, salía cada mañana buscando a los traviesos Dinos. El balance ha sido muy positivo, nos hemos divertido mucho y el tránsito a la normalidad ha sido fácil porque cuando acaba Noviembre empieza el calendario de Adviento, así que tenemos sorpresas para rato. Me da la sensación de que en algún punto intermedio de la consciencia los niños se dejan llevar por la magia pero saben de sobra qué son cuestiones inverosímiles, algo así como una inocencia voluntaria. No dejo de admirarme del modo en el que entienden el mundo los niños pequeños, son pura sabiduría.

Podéis ver experiencias muy inspiradoras en este Post o buscando el hashtag #Dinovember en Instagram por ejemplo, hay cosas muy creativas, no dejéis de verlo.

 

Gales sí es país para niños

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image-He visto un vuelo estupendo a Cardiff.

-¿A Cardiff? ¿Y qué hay en Cardiff?

-Gareth Bale es de allí.

-¿Bale?

Este fue mi primer contacto con Gales pero la cosa fue mejorando por momentos. Ha sido nuestro primer viaje, fuera de España, como familia de cuatro y venimos realmente emocionados y gratamente sorprendidos por las posibilidades de la zona. Gales cuenta con tres maravillosos Parques Nacionales orlados de castillos, abadías, aldeas de cuento, dólmenes, iglesias y puentes medievales… tanto de todo que fue mucho lo que se quedó en el tintero.

¿Por qué es un destino apropiado para viajar con niños? Además de lo obvio, la exuberancia de la naturaleza y un clima amable en verano, hemos encontrado que la amabilidad de la gente es definitoria y que todos los lugares son “amigos de la infancia”. Restaurantes, cafeterías y Pubs, en todos ellos cuentan con tronas, te las ofrecen antes de que tengas tiempo de preguntar por ellas y además cuentan con un buen surtido de juguetes, puzzles, lápices y cuentos en muchos de ellos, te sientes realmente bienvenido incluso yendo con dos niños muy pequeños, nadie se asusta si un niño se levanta de su silla, siempre hay una sonrisa cómplice. Además está la gran cantidad de parques infantiles exteriores con mesas tipo merendero junto a ellos, es sencillo hacer una parada para el asueto de los niños. Lo normal es encontrar un tobogán en las inmediaciones de un impresionante castillo y una acogedora cafetería donde comprar dulces viandas; para una amante de los cafés distendidos, Gales es un verdadero paraíso.

Capítulo aparte merecen los alojamientos, la oferta de albergues jóvenes es muy amplia y sí, las familias somos bienvenidas. Cuentan con habitaciones de cuatro, de seis y con barracones claro, pero lo mejor de los albergues son las zonas comunes y sus grandes cocinas comunitarias, pienso que para los niños es enriquecedor el ambiente cooperativo, donde compartes espacio y respetas al prójimo, mientras unos cocinan, otros lavan sus platos en animada conversación. También dormimos en B&B y Guest House, en una de ellas dejaron una caja de Lego en nuestra habitación y la otra era una granja. Desayunar junto a los caballos y las vacas ha sido muy emocionante para los niños, la bebé no dejaba de señalarlos mientras daba grititos.

Totalmente recomendable, Gales sí es país para niños, un cóctel de naturaleza e historia llevada con amabilidad y buenos zumos de manzana.

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Nota: No he querido alargarme porque no suelo hacer guías de viaje, pero si queréis saber mas cosas o tener alguna dirección no dudéis en preguntarme.

Pintemos con globos de agua

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globos de agua

Días de pueblo, de hogar, de calor, donde el tiempo transcurre dulce y lento, donde las siestas se alargan, la compañía se reparte y te conectas con tus raíces, con tu madre, con tu padre, con tu tierra, con tu acento. El sol es cegador, entornas los ojos, ocres eternamente amarillos y cielos rasos tan celestes de tanto usarlos.

Entre otras muchas ventajas vengo a hablaros de algo tan sencillo como el patio, el espacio cómodo, amplio y seguro que representa el patio. Así que llegué bien aprovisionada de material para hacer aquello que en nuestro espacio urbano nos está negado: ¡íbamos a pintar con globos de agua! Y así lo hicimos.

La idea se la debemos a Garabatos y Dibujos -una fantástica web que nos ayuda a comprender mejor las experiencias plásticas de los niños- en este Post 6 Actividades de dibujo al aire libre que fascinarán a tu hijo encontramos nuestra pequeña aventura pictórica.

Materiales:

  • Papel continuo
  • Témpera líquida
  • Globos de agua
  • Una jeringa y un alfiler

La dificultad radica en llenar los globos con la pintura, quizás funcionaría con un embudo pero desconfío de que ofrezca la presión necesaria para estirar la goma del globo. Nosotros utilizamos una jeringa. Debo añadir que la jeringa que usamos era demasiado pequeña porque el globo ha de llenarse de una vez, ya que cuando abres la boca del globo para añadir un segundo jeringazo la pintura sale propulsada -la cortinilla de la cocina da buena fe-, así, y en vista de que si salpicaba agua no tendríamos inconveniente, llenamos un poquito el globo sólo con agua y después añadíamos la porción de pintura que nos cabía en la jeringa.

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Trabajamos con tres conceptos, reventar por contacto, reventar por pinchazo y rociar la pintura pinchando cerca del nudo.

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La experiencia fue estupenda y de manera sorprendente nos ceñimos a la elaboración de la pintura. Yo ya tenía en mente los revolcones sobre el papel, la impaciencia de la pequeña Maia o cualquier otro escollo rupestre, pero no fue así, los niños se concentraron en los efectos del color y en su manipulación cual científicos entregados.

Altamente recomendable, ¡atreveos!

Nota: La próxima vez buscaremos una jeringa más grande para que la pintura sea más pura y no necesitemos tanta agua.image