Archivo de la categoría: Iconos de mujer

The Slap. La bofetada

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The Slap (La bofetada), es una serie australiana de tan solo ocho capítulos, pero es de esas, de las que se engullen, una buena experiencia televisiva. Os diré que soy “seriéfila” y no es que sea un gran mérito en los tiempos que corren, pero es así, me encanta devorar series si cumplen unos mínimos criterios estéticos y de contenido.

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¿Y por qué traigo ésta al blog? ¡Pues porque tenéis que verla! Bueno, no solo por eso, la trama está enraizada con temas de crianza y sale a la palestra la violencia hacia los niños y la “crianza con apego” entre otros.

El planteamiento es la típica fiesta de cumpleaños dónde el anfitrión reúne a sus amigos, amigos dispares que provienen de diferentes esferas y que apenas se conocen entre sí. He aquí que nos topamos con una pareja “new age” con un niño de cuatro años que tiene la tarde movida y que no solo mina la paciencia del espectador, también erosiona el “saber estar” de uno de los asistentes que termina propinándole un buen guantazo en la cara. La polémica está servida.

La historia es contada desde la perspectiva de un narrador omnisciente que nos presenta a uno de los invitados en cada uno de los capítulos. El aborto, la infidelidad, la adolescencia, la homosexualidad, la crisis de los ’40, la crisis de los ’70, la inmigración… aspectos vitales y diferentes puntos de vista, todo cabe y como dice Hernán Casciari “el infierno son los otros“, la serie te deja ese regusto, cada uno de ellos está convencido de que tiene la razón, se levantan muros y se interrumpe la comunicación porque remover determinadas convicciones hace mucha “pupa”.

¿Y cómo es el niño de la discordia? Pues es un niño travieso, de cuatro años, que aún no ha interiorizado las normas socialmente aceptadas de propiedad, que llama la atención de los adultos, que hace ruido y que no comprende qué es perder en un juego grupal, ¿os suena? Y ahora viene lo mejor, cuando se aflige su mamá le mima, le contiene y le da “tetita”. Baste decir lo obvio, el retrato de un niño con pocos límites se mezcla con la crianza “con apego” o respetuosa, o como queráis llamarla, de manera peligrosa. Comprendo que se caricaturice al personaje para ganar dramatismo fílmico, pero la verdad, me da mucha pena lo mal parada que resulta la crianza a contracorriente.

La lactancia prolongada parece la excentricidad de una madre neurótica, de la que descubrimos oscuros secretos en el transcurso de la trama.

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La imagen es la de un niño extremadamente mimado que se cobija en el regazo de una madre desquiciada.

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Corregidme si me equivoco, pero la crianza natural no es habitual en el cine y con escarceos de este tipo tampoco creo que vaya a mejorar su imagen. Sin caer en maniqueísmos es perfectamente posible que una madre esté desequilibrada, practique la lactancia prolongada, trabaje fuera de casa diez horas o haga las dos cosas a la vez, que también se puede, pero asociar estos dos conceptos contribuye a construir un icono grotesco de la crianza con apego.

Otro tema es la violencia que se ejerce sobre los niños, de algún modo se atisba su justificación por lo inapropiado del  comportamiento infantil en cuestión y esto, perdonadme el atrevimiento, es inadmisible, hay muchos otros modos para guiar a los niños, por molestos que sean, un guantazo, cachete, bofetada, colleja, NO, esto NO. La violencia habla única y exclusivamente de los recursos del adulto, que en no pocas ocasiones son nulos. No contemplo el humor negro sobre el tema, ni lo justifico en modo alguno. Cuando la violencia aparece el único discurso que debemos elaborar en nuestra mente es el del arrepentimiento y el de la construcción de alternativas. Entre nosotros, los adultos, es muy fácil compadrear, empatizar y “perdonar”nuestros deslices, pero con esta actitud sólo perpetuaremos los cultivos de agresividad que nos asolan por dentro y por fuera.

Estas son las palabras que Casciari pone en boca del protagonista cumpleañero: “En el fondo tú piensas que la criatura se estaba mereciendo un correctivo, pero también piensas que nadie tiene por qué pegarle a un niño ajeno. Piensas que la bofetada era necesaria porque el niño era insufrible”. NO Hernán, no era necesaria, hay otras opciones, pero lo triste es que ésta no es una opinión aislada. Revisitar nuestras convicciones acerca de los correctivos a los niños es de necesaria urgencia. Quizás sea demagógico pero volved a leer el texto entrecomillado y cambiad la palabra criatura por la palabra esposa. !!!

De mujeres y corcheas

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De mujeres y corcheas quería hablaros hoy. El feminismo es complejo y me consta que hay especialistas en la sala, así que corregidme si me equivoco, soy apenas una transmisora de trabajo de campo.

Tradicionalmente hay profesiones más masculinas que otras, nos puede sorprender encontrarnos con una conductora de autobús, una taxista o una directora de orquesta.

Los referentes son claros, en la Orquesta Filarmónica de Viena no fue hasta el 1997 que una mujer ingresara como miembro de pleno derecho, y porque el gobierno retiraría las subvenciones de lo contrario, o hasta 2005 que una mujer empuñara la batuta para dirigirles. Increíble pero cierto.

Cuando cruzas ciertas líneas, las de la profesionalización, y no eres soprano, se puede palpar el desdén andrógino. La situación se acentúa con las instrumentistas de viento y se subraya con las directoras de orquesta.

Mis vivencias cada día me demuestran cómo ellas, las directoras, deben demostrar mucho más, porque no sólo está en juego su valía musical sino sus formas y su contorno. Pero bueno, ésto tampoco es nada nuevo, sin embargo vengo observando algo curioso, hay otra línea de fuego y es la del rol. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que el rol de un director es tan decididamente masculino, en términos tradicionales, que una mujer en ese puesto puede resultar “un marimacho” o “una cursi”, debe decidir ser rígida, seria, hasta hosca y gruñona, mientras mueve su batuta con movimientos secos y cortantes, o bien puede explayarse con ademanes flexibles, circulares, cerrar los ojos y dejarse llevar por el baile ancestral del artista, en cuyo caso, al ser mujer, será sobreactuado, amanerado y “femenino” en la peor de las acepciones. Me entristece esta bipolaridad, este maniqueísmo trasnochado, femenino/masculino, no se ve a las personas, a los individuos, el género tiene una importancia totalmente inapropiada.

Los directores, hombres, o son buenos o malos músicos, o se hacen entender con la batuta o no lo consiguen, pero no noto que los músicos que ejecutan sus versiones estimen si visten mal o bien, si son follables o no, si tienen toque masculino o lo tienen femenino, sencillamente hacen lo que hacen nadie juzga lo accesorio porque no importa.

Ahondando en el concepto de individuo, cuando una mujer se sube a la tarima, de repente se erige en representante de toda la “especie feminoide”, ha de defender el listón de sus compañeras de viaje, si lo hace mal, “las mujeres no saben dirigir” y bueno, si lo hace bien, tendrá un buen día. No soporto las generalizaciones.

En el poder está la clave, ese atributo intrínsecamente masculino en manos de una mujer. Imagino que las directoras de empresa, las presidentas de gobierno, las mujeres que ostentan el poder tienen mucho que justificar y serán encasilladas velozmente, incluso la excesiva belleza puede ser un lastre para que no se las tome verdaderamente en serio, muñequitas bonitas. Ni jóvenes, ni bellas, ni muy amaneradas, solo la “reina tradicional” quizás, solo quizás, puede ser tomada en serio, pero sobre una tarima…  Demasiado complicado, ¿una mujer mayor, rellenita dirigiendo una orquesta? Hasta ahí podríamos llegar, como mucho que cante algo.

Y las madres, ¿qué pasa con las madres? No bonita, ese tema ni lo hablamos, ¿te imaginas? ¿una carrera de triunfos y de pisar cabezas? Pero mañana que el niño tiene fiebre hoy.

Tremendo señores y señoras, mi crispación ya empieza a causarme indigestión así que me retiro a jugar con mis apilables.

Lactancia en tándem

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Siesta a tresMás de cinco meses llevamos en el sendero de la lactancia en tándem, ¿y qué es esto de la lactancia en tándem? pues amamantar a dos bebés o más en el mismo periodo de tiempo.
El entorno de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2013, me parecía la excusa idónea para contaros nuestra experiencia hasta el momento.
Una decisión consciente y un deseo irrefrenable de ser madre nos embarcó en el puzle de cuatro que somos ahora. Mi bebé tenía un año y medio cuando la vida de su hermana comenzaba a latir en mí. Marco no estaba preparado, ni debía estarlo, para ser destetado, así que no interferí en el proceso y atravesamos un embarazo con lactancia materna, con sus luces y sus sombras.
Yo había visto imágenes maravillosas de mujeres dando el pecho a sus dos hijos y me parecían de un poder intenso y femenino. Quería compartir con mis hijos esa experiencia tan llena de amor, ternura y generosidad.
Por otro lado, la salud es un tema que me preocupa muchísimo, sobretodo después de vivir el ingreso de mi bebé recién nacido. Esa sensación de que aquello que no se puede ver, miles de microorganismos, te ganan la partida y te hacen más y más pequeño, cuando no puedes controlar nada, cuando nada depende de ti. De este modo pensé que si me esperaba demasiado, Marco se habría destetado para cuando tuviera un hermano y éste estaría en contacto con virus y bacterias condecoradas, ¿cómo podría defender a mi pequeño bebé? Yo lo tenía claro, con la lactancia en tándem, mi cuerpo fabricaría anticuerpos para mis dos bebés y la llegada al mundo sería más llevadera para todos, (por si acaso y para no tentar mi suerte la guardería también quedaba fuera de la ecuación).
Otro de los motivos fue suavizar, en el plano emocional, la llegada del bebé para su hermano mayor, que los cambios fueran mínimos, que continuara en casa con nosotros, no era el momento de la escolarización, que continuara en la cama con nosotros y que continuara su lactancia.
También tenía entendido que se amortiguaban los celos, ya que el mayor tendría lo mismo que el pequeño.
Al margen de mi tendencia a controlarlo todo, o intentarlo, debo decir que es una experiencia brutal, no la describiría desde un solo punto de vista. La entrega es muy intensa, siempre estás atendiendo a alguien, y cuando estás con uno crees que deberías estar con el otro y al revés. Hemos tenido episodios de agitación del amamantamiento ya desde el embarazo y esto traía consigo un concepto totalmente novedoso, que amamantar a mi hijo mayor me suponía un esfuerzo y no del tipo “ya llevas una hora y media, necesito que termines” o del tipo “en lo mejor del sueño me has despertado” si no del tipo “puff es la hora de la siesta y ahora tengo que darte teta”. Ese “tengo que” merece otro Post, o incluso varios, ha supuesto la ambivalencia más grande que he vivido nunca.
Así que sí, esto también nos ha acompañado. Es complicado a nivel físico y emocional. Pero sí, también hay muchas ventajas, desde que conoces a tu bebé la lactancia y todo lo que la rodea ha sido el modo en el que nos hemos relacionado, ha sido el bálsamo para los momentos difíciles, como la incorporación al trabajo, el miedo a la separación, el estrés que supone para un niño crecer, cambiar y conocer el mundo, la enfermedad… y qué duda cabe, la llegada de un nuevo miembro a la familia es también muy difícil de encajar. Así, después de una rabieta o de un día duro de incertidumbre volvía a mi pecho, al sosiego, a la calma primigenia, a sentirse amado como siempre.
¿Cómo ha resultado el tema de la salud? Pues según lo previsto, para la bebé solo han supuesto algún que otro episodio de mocos. Ya tiene cinco meses y no será lo mismo enfermar ahora. No conseguiremos retrasar la primera fiebre tanto como con Marco, ya que los factores del entorno cambian mucho teniendo un bebé, o teniendo dos, pero estamos muy contentos con el resultado hasta ahora. La leche materna funciona y mucho.
¿Qué ocurre con los celos? Los hay, pero no en el contexto de la lactancia, si toman a la vez incluso se acarician y si lo hacen por separado encuentran ese momento de exclusividad con mamá que tanto necesitan. Además debo decir que habíamos iniciado un destete gradual que no ha hecho otra cosa que incrementar la inestabilidad del niño, así que seguimos en la senda del tándem. Para nuestra familia es la solución que mejor funciona.
No obstante, si os planteais la lactancia en tándem, no quiero engañar a nadie, es dura y complicada, aunque tiene muchas ventajas. Y claro, también depende de la personalidad de los integrantes.
Aún así tener algo que calma y reconforta siempre a tus hijos es un arma muy poderosa y “un gran poder, conlleva una gran responsabilidad”.

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La primera fotografía es de la revista Time y la segunda de la fotógrafa Isa Sanz.

No podría haberlo hecho sin el apoyo tan grande que tengo, y que espero siga estando. Así que comulgo cien por cien con el lema de la SMLM 2013 “Apoyo a las madres que amamantan, cercano, continuo y oportuno”.

Equilibrio

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Lactancia playera¿Cómo se siente una madre reciente en verano? O más bien, ¿cómo me siento yo, madre reciente, en verano?

Como una funambulista, que busca el equilibrio. Equilibrio entre las verdades profundas que me grita mi instinto y lo aprendido y vivido a lo largo de los años.

La brisa es fresca cuando cae la noche y sientes como algo se mueve. Las veladas musicales se suceden en Granada, el evento del año, el Festival de Música y Danza. Las corcheas se apresuran entre los insignes muros de la Alhambra. Las terrazas bullen entre conversaciones y cervezas, pero para mi un lunes de marzo no es distinto a un viernes de julio. Parece que se crea una elipsis y tu sigues flotando en tu propia burbuja balanceante. Yo he elegido y compensa, pero eso no me exime de tener sentimientos, deseos o añoranzas.

Después viene ese otro tema, la biología perfecta que se enfrenta al concepto de lo oportuno, la belleza oportuna, el cuerpo canónico en los tiempos que corren. El intelecto constata lo absurdo de la uniformidad, constata que todos tenemos un cuerpo adecuado, deseable y único. Llevas tiempo sin ver apenas publicidad, sin frecuentar tiendas de moda, pero el hábito hace al monje. Eres la típica mujer del s. XXI que no ha estado contenta con su contorno, con su tono de piel, con su altura, con su cabello, con sus pecas, con su ropa, con su, con su, con su… Y tu intelecto lo vuelve a constatar pero te imaginas en ropa de baño y te estremeces, quizás te avergüenzas.

Son muchos años preparando el momento que une la toalla con la orilla del mar y en este impás de debilidad, de sombra, te sientes blanda, blanca y redonda. La biología tiene maravillosos planes para ti,  has engendrado y alumbrado a un nuevo ser. Te ha cualificado para alimentarlo, protegerlo y amarlo con tu propia leche, se trata de un gran milagro ¿por qué pierdes el tiempo lamentando que no encajas en un contexto social que invisibiliza y menosprecia a las madres? Quizás porque siempre te lamentaste, al margen de una reciente maternidad, nunca encajaste en el molde que había en tu cabeza o en el que pusieron en tu cabeza, ahora eso ya no importa, el daño está hecho y la inseguridad camina de tu mano por cualquier sendero al que te expongas.

De nuevo mi intelecto constata que debe haber otros planes para mi. Que no puede ser tan malo estar a la sombra en la playa, porque así protejo a mi bebé del brillante sol. Que no puede ser tan mala la voluptuosidad, porque así proveo de alimento a mi bebé. Que no puede ser tan malo acompañar cada noche a mis hijos en el tránsito al sueño. No puede serlo.

La sombra está ahí, ¿por qué negarla? Aunque la luz se proclama vencedora, pero esa es otra historia. Amarnos como seres únicos que somos, amar nuestro cuerpo y nuestras circunstancias, no es algo que debamos hacer a propósito de nuestros hijos, si no a propósito de nuestra propia existencia.

Quiero traer a este espacio lecturas que me han conmovido e inspirado estos días.

La soledad de la crianza, de Madres Cabreadas, cuando el mundo gira y tú lo observas.

Un cuerpo bonito. Retratos de madres reales realizados por Jade Beall.

Modelos a seguir. El peso extra que va a parar a nuestras hijas. Estupenda reflexión de Kasey Edwards, que escribe una carta a su madre proponiendo una herencia del concepto corporal preconcebido.

El día que nací yo

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ManosHoy es mi cumpleaños, han pasado 32 años desde aquel cambio de paradigma, pasé de sirena intrauterina a mamífera hipnotizada. Y de esto quería hablaros, de aquel parto que hoy conmemoro, de mi madre, protagonista y heroína de mi vida.

El parto continúa siendo propiedad de cualquiera menos de la madre que esta pariendo, pero hace tres décadas era una cuestión aún más peregrina.

Una jovencita de 21 años ingresa en el hospital, sola y asustada, cuatro días antes del alumbramiento, la razón “parto viejo”, supongo que haciendo referencia a un embarazo prolongado mas allá de la semana 40. La solución, cuatro días de pastillas sublinguales que desembocaron al quinto día en un parto de apenas dos horas y media. La situación hospitalaria fue la siguiente, habitaciones de siete pacientes obstétricas de todo tipo, madres recientes, madres inminentes, madres dilatando y mujeres que acaban de abortar, por citar algunos ejemplos. El tiempo de visita del que disponen estas “pacientes” es de dos horas al día, tiempo en el que no está incluido, por supuesto, el parto.

Un parto inducido y no informado me trajo a este mundo, nuestra valiente no contaba con el favor de la epidural para hacer frente a las tremendas contracciones que suponen la inducción, ni que decir tiene, no podía moverse de la cama mientras tanto, en la temida y dolorosa posición de litotomía (tumbada boca arriba) durante la dilatación y el expulsivo. Tampoco pensaba que tuviera derecho a gritar, entre susurros se agarraba a los barrotes de la cama para sobrellevar las contracciones, delante de sus compañeras que no dudaban ni un minuto en opinar: “eso no es nada… la que te espera”, siempre dando ánimos, somos así.

Rompió aguas en su cama, sin idea de lo que significaba aquello, aguas sucias que la avergonzaron, esperando reprimenda. Sin pedir ayuda, sin dar noticia de su estado, esperando que alguien se diera cuenta de que ya estaba de parto, sin molestar a los demás.

Cuando ya coronaba, la matrona la llevó a paritorio. En el potro le ataron las piernas, le realizaron la maniobra de Kristeller en varias ocasiones y la episiotomía, técnicas que se realizaban de serie. Entonces llegué yo. Me dieron un buen baño, me vistieron y me depositaron en la cuna mientras mi madre era “tricotada” sin anestesia. Ella jura que nunca me recuperé del frío que pasé ese 9 de enero.

Volvimos a nuestra acogedora habitación de siete más vástagos. Allí le dieron a mi madre la gran noticia de que su recién nacida sufría displasia de cadera, sin mas información que esta me llevaron para realizarme pruebas, y sola se quedó, llorando, preguntándose la envergadura de la noticia y sin nadie de confianza con quien compartir las grandes emociones vividas en las últimas horas. La estancia en el hospital aún se alargó otros cuatro días por protocolo, con las escasas dos horas de visita en rigor. A esto se sumaron “luminosos” consejos como: “no te duermas, cuida que no te desangres” y “cuidado, la niña puede vomitar y ahogarse”, consejos bienintencionados de las visitas, esos momentos en los que te podías comunicar con los tuyos en entorno de confianza.

Todo esto es lo que yo llamo un parto robado, época oscura en la que no se informaba a la mujer de sus derechos, no se le daba la oportunidad de “participar” en sus propios procesos. Mujeres infantilizadas y apocadas en medio de la vorágine de la sacrosanta medicina, y dando gracias.

Pero mi madre es una heroína, estableció la lactancia, superó un largo principio de lágrimas, culpa y dudas. Tan joven, tan bonita, tan vulnerable, tan inconsciente aún de todo lo que le robaron, tan sin saber lo fuerte que es y lo valiente que fue.

Te quiero mamá, porque tú me diste la vida, tú eres vida, tú fuiste mi alimento, mi refugio, mi consuelo y supiste encontrar el andamiaje que nos sostiene aunque tú no lo hubieras tenido, porque construir sin ayuda es muy complicado y tú has sabido cómo.

Hoy es tu 32 aniversario de madre, gracias por ello y por todo.

Y para ti ¿qué es el feminismo?

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AutorretratoLlevo unos días pensando en qué es el feminismo. Las personas que no están familiarizadas con el tema huyen ante el propio concepto, tiene mala prensa y como siempre está rodeado de muchísimos prejuicios, pero bueno, a esta nefasta tendencia ya estoy acostumbrada. Lo que me crispa un poco mas es que desde el propio seno del feminismo, no se tengan en cuenta los preceptos del “feminismo de la diferencia” como válidos y qué decir de la opinión pública que directamente nos tacha de machistas. Así, he tenido que escuchar este tipo de cosas “si tu ginecóloga es feminista tendrás que trabajar hasta el parto, el embarazo no es una enfermedad”… y ya estamos a vueltas con lo mismo.

Es cierto que estoy siendo reduccionista, hay muchos mas matices, no es un “igualdad-vs-diferencia”, pero me serviré de este maniqueísmo para simplificar.

Quiero dejar clara mi postura. Ha hecho falta tiempo, mucho tiempo para que las mujeres optemos a lo mismo que los hombres y desgraciadamente aún no lo hemos conseguido. Si, en teoría podemos estudiar en la universidad lo que nos plazca, pero en la práctica las estadísticas nos gritan cómo los puestos de relevancia jerárquica están en manos masculinas. Todo esto y más es cierto e injusto hasta decir basta, pero nos esta llevando a un lugar de difícil retorno. Nos mimetizamos sin juicio crítico y todos a una anhelamos lo mismo: éxito y dinero; entendamos éxito como reconocimiento y pleitesía social. Esto supone para las personas que no son de “sangre azul” o casi, mucho esfuerzo en tan solo un plano personal y mucha frustración cuando no se consigue. Utilizaré la jerga, estos son los valores del patriarcado, decididos mucho tiempo atrás, radicalizados a cada paso y deseados por hombres y mujeres. Sin embargo estos valores tienen unos costes y no solo para las mujeres, aunque en nuestro caso sean mas evidentes, por lo que creo que urge un cambio de paradigma.

¿Qué supone el feminismo de la diferencia? Ni más ni menos que la aceptación de lo femenino, lo intrínsecamente femenino, no la objetualización del cuerpo, si no aceptar los “tempos” del ciclo femenino. Me estoy refiriendo concretamente a embarazo, parto y puerperio.

El embarazo lleva consigo la creación de un ser humano y esto no es una actividad más, que se pueda agendar en la trepidante vida de la mujer contemporánea. Mujer que rendida al capitalismo, al patriarcado y a su sistema de imagen y valores pasa de puntillas por una fase importantísima de su sexualidad con el objetivo de que el impacto de la gestación, en su vida y en su cuerpo, sea el mínimo. De este modo también he tenido que escuchar en múltiples ocasiones, como si fuera una gran gesta “de espaldas no dirías que está embarazada” o “trabajó hasta que rompió aguas”. Todo esto es estupendo, pero implica una negación de nuestra naturaleza. Permeables a estos comentarios y actitudes, emprendemos sin elegirlo, una lucha con nuestro cuerpo y nuestras emociones acalladas una vez más. ¿Hasta cuándo caeremos de red en red? ¿Hasta cuándo dejaremos que elijan por nosotras? ¿Hasta cuándo?

Hemos de humanizar nuestra sociedad sin que suponga que la mujer vuelva al hogar y se recluya en él a la par que el hombre permanezca fuera de sol a sol. Humanizar nuestra sociedad supone un reparto de actividad dentro y fuera casa, que tenga en cuenta las necesidades del ser humano que en sus primeros meses de vida permanece por subsistencia y prioridad cerca de mamá y que poco a poco necesita a un papá comprensivo, que sepa mirar dentro y que le guíe hacia la independencia. El cariño, el abrazo, el beso, la caricia, la canción, la escucha, la risa, el baile… no son propiedad de la mujer, son propiedad de todos; sin embargo están quedando en tierra de nadie, el hombre a lo suyo y la mujer también, ¿y bebés y niños?

Como mujer embarazada y directamente implicada con el tema, no siento que se respete ni el embarazo, ni sus consecuencias físicas. Si escucho mi cuerpo y los avisos directos que me transmite entro en pugna con la sociedad y el aparato burocrático, ni se nos cuida, ni se nos escucha, ni se nos entiende, a menos que agachemos la cabeza y “juguemos todos a lo mismo”.

Nana de “La Dolorosa” y madres solteras

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Quería traeros hoy dos fragmentos de la zarzuela de “La Dolorosa” (1930), compuesta por el maestro José Serrano (1873-1941), compositor valenciano que estudió con Bretón y Chapí y llegó a escribir un centenar de zarzuelas, de entre las que destaca ésta que nos ocupa.

Nos relata la historia de Dolores, madre soltera y abandonada. En el Acto I, aparece Rafael, acaba de ingresar en un monasterio y le vemos pintando una expresiva virgen dolorosa. En las inmediaciones, aparece tendida presa de un desmayo, una hermosa y apesadumbrada mujer  acompañada de un recién nacido. Aquellos que la encuentran, asombrados descubren que es el mismo rostro doliente que asoma su mirada desde los lienzos del joven fraile. Dolores es auspiciada en el convento y canta con dulzura y arrullo al hijo entre sus brazos.

José SERRANO. “Nana”La Dolorosa. Teresa Berganza (Soprano), Orquesta Sinfónica de Barcelona, Luis García Navarro (Dir.).

Letra: (Juan José Lorente)

Duerme, mi tesoro
que ya estoy contigo,
y ya no te faltan
besos ni calor.
Duerme en mi regazo,
rayito de luna,
duerme en esta cuna 
que te da mi amor.
Tu madre te vela,
estrellita mía,
que eres mi alegría
y eres mi dolor.
Ea, ea.

Al comienzo del Acto II Rafael y Dolores tienen un emotivo encuentro. Ella desmadeja sus andares desde que se separaron. El hombre con el que se fugó la abandonó para casarse con otra, dejándola sola con un hijo hermoso como el sol.

José SERRANO. “Dúo de Dolores y Rafael”, La Dolorosa. Teresa Berganza (Soprano), Plácido Domingo (Tenor), Orquesta Sinfónica de Barcelona, Luis García Navarro (Dir.).

Letra: (Juan José Lorente)

Dolores: Déjame besar tu mano generosa,
                  que a tus pies llore mi dolor.
Rafael:    Levanta del suelo, pobre Dolorosa,
                  y ten valor.
                  ¡Cuántas horas de pena
                  tendrás en tu largo camino!
Dolores: Lo quiere el destino,
                  y sufriré.
Rafael:   La impiedad de la gente,
                 la vida te hará en mil pedazos.
Dolores: Con mi hijo en los brazos
                  moriré.
Rafael: (Consigo mismo)
                 Ten piedad, Señor,
                 para la infeliz.
                 Con mi amor en otro tiempo
                pudo ser feliz.
                 Pero ¿a qué soñar,
                si aquel amor no puede ser?
                Alma mía, tu ilusión no ha de volver.
Dolores: ¡Pobre Rafael!
                  Sufres aún por mi,
                  sin pensar que mis locuras
                  le han traído aquí.
Los dos: Calla, corazón,
                  ya que feliz no puedes ser.
                  Alma mía, tu ilusión no ha de volver.
Rafael:    Dolores, no sufras.
Dolores: Tu pena me llena de pesar.
Rafael:    Mi dolor no te importe.
                  Pensemos tan solo en tu suerte.
Dolores: Soy madre y soy fuerte,
                  y sé luchar.
Rafael:   ¿Por qué no vas al hombre
                  que ayer te quiso
                 con tu aflicción?
                  Y, si es preciso,
                  pides perdón.
Dolores: ¡Jamás! ¡Jamás!
                  Maldito
                  el cobarde que manchó mi frente
                  y niega y miente
                  si le recuerdan su delito!
                 ¡Maldito sea! ¡Maldito sea!
                 Antes mendigar sin honra y nombre
                 que unirme a un hombre
                  de tal ralea.
                 Maldito
                  el canalla que, cruel y avaro,
                le niega amparo,
                 cariño y pan a ese angelito!
                             (Llora)
Rafael: ¡Pobre Dolores!
               ¡Pobre mujer!
               No sé qué hacer,
               por que no llores.
Dolores: Ya no tengo la esperanza
                  de volverte a ver.
Los dos: Basta de soñar.
                 Aquel amor no puede ser.
Dolores: Adiós, Rafael.
                           (Se aleja)
Rafael:   Adiós.
                 Alma mía, nuca más has de volver.
 

Pero no nos quedaremos con el corazón encogido. Rafael abandona el monasterio, con el beneplácito de sus superiores y el final queda abierto. Hay quién atribuye tanta emoción y dramatismo en una zarzuela, al hecho de que el maestro Serrano tuviera que afrontar la muerte de su hijo Lohengrin durante los trabajos de composición de la partitura.

Este fin de semana tocamos cuatro veces esta zarzuela y durante los ensayos, cuando he escuchado la nana me he emocionado muchísimo pensando que podría compartirla en este espacio. Pero lo más interesante ha sido este nuevo “icono de mujer”, la madre soltera, en este caso la madre abandonada, la Madama Butterfly española. Pero la nuestra es más guerrera, no espera al filo del mar, se agarra a su hijo, maldice y supera. Es orgullosa, aunque se nos muestre al principio vulnerable y desmayada. Su destino está escrito en su nombre, Dolores, su adorador, Rafael, la pinta cual virgen preciosa, pero dolorosa. Sin embargo su fuerza evita el final de la heroína romántica, no hay muerte, solo vida y alternativas.

Claro está que a nadie nos gusta que nos abandonen, todos sufrimos cuando nos excluyen de la ecuación. Pero como bien sabe Dolores, no todas las compañías son convenientes a cualquier precio. Debemos romper moldes y dar cabida a los nuevos modelos de familia, como lo son las monoparentales. Entiendo que las personas que cohabitan deben desenvolverse con armonía, deben comprenderse, compartir y amar el mismo modelo de construcción vital y si una de ellas no es feliz flaco favor nos hace permaneciendo a nuestro lado, por darnos nombre o pan, como reza la letra. Todos necesitamos sentirnos amados, pero esa categoría de relación, el amor, exige mucho de nosotros y no debemos conformarnos con cualquier cosa. Otro asunto distinto es que para la crianza de un niño es muy necesaria la tribu, soportes y apoyos cercanos que nos alienten, releven y enriquezcan con la variedad,  y que una persona sola encuentra dificultades para afrontar una situación con estas características de entrega, la crianza. Pero el soporte no tiene que ser necesariamente una pareja.

Por otro lado encontramos a la madre soltera y libre que no suspira por nadie, que no se siente abandonada y que ha buscado voluntariamente una maternidad exclusiva. Existen tantos modelos de familia como personas moran por la tierra. Es curioso observar y detectar los modelos antiguos de “soltera” por ejemplo, para trascenderlos, comprenderlos en su contexto, de 1930 es “La Dolorosa”, y construir algo diferente, sin etiquetas, sin compasión, sin ostracismo.

 
 

Detrás de la portada

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¿Por qué esta imagen? ¿Por qué este titular? ¿Por qué estas palabras al pie? No nos dejemos eclipsar por la polémica portada de TIME, buceemos en el interior del magazine antes de sacar conclusiones precipitadas.

Varios artículos tratan el tema de la “crianza con apego” (attachment parenting), de forma muy sensata e interesante, paso a relataros algunos contenidos:

Se aborda el tema de la lactancia materna desde una perspectiva desculpabilizadora, los problemas a los que se enfrenta la mujer a la hora de acceder y escalar en el sistema laboral son mucho más complejos. El paro no solo afecta a madres que dan el pecho. Dominique Browning nos acerca este tema a raíz de la publicación de un libro de Elisabeth Badinter que argumenta que la lactancia materna esclaviza a la mujer. Este es el artículo: Why Breast-Feeding Isn’t the Bugaboo.

Este me encanta. Cómo la maternidad “intensiva” también forma parte del movimiento feminista, ya que éste lo origina. How Feminism Begat Intensive Mothering (Belinda Luscombe). Las conquistas sociales de las mujeres han permitido que tomen decisiones, se hagan cargo de sus vidas y expriman al máximo sus potencialidades, ¿cómo no habrían de hacer lo mismo a la hora de criar a sus hijos? El aumento del poder económico y social de las mujeres no les ha quitado su deseo de ser madres, al contrario, les ha permitido abrazar ferozmente la maternidad.

También encontramos el punto de vista de un padre. En The Detached Dad’s ManifiestoNathan Thornburgh en clave de humor nos relata cómo el peso fundamental recae en la madre (él no tendrá nunca una mastitis). Añade a la ecuación, a la díada, un saludable sentido de la distancia, aún así siente que su papel es secundario. (Todos recordamos a un padre que confiado exclama “déjale el solo lo hará muy bien”).

Una madre de la Bahía de San Francisco, Erica Kain (One Family’s Experiment with Attachment Parenting), nos habla de su experiencia, en esa zona de California la tónica imperante es la crianza con apego y se vio permeabilizada por ello. Tuvo que reajustar sus expectativas en función de sus circunstancias, tiene tres niños y es difícil seguir los ideales de maternidad que te has impuesto, recomienda fluir con los niños y adaptarse a sus particularidades. Además su insignia es el “Homeschooling” (escolarización en casa).

También dedican un artículo al precursor del movimiento de la “Crianza con apego” en EEUU, William Sears. En el artículo, The Science Behind Dr. Sears: Does It Stand Up? se argumenta que si bien la ciencia respalda sus afirmaciones con respecto a la lactancia materna y “apego seguro”, no ocurre lo mismo con el colecho y el porteo, aún no existen estudios concluyentes que puedan demostrar “científicamente” su impacto en la personalidad adulta de los niños criados de este modo. Usa estudios que no son determinantes.

En Parents Do What’s Right for Them, Not for the KidsJudith Warner, otra madre, nos trae un tema muy interesante, las razones que nos llevan a elegir un camino y no otro, y para ella responden a hechos que hablan de nosotros mismos, de nuestras necesidades subjetivas que afloran a la hora de criar.

Encontramos también el testimonio de una madre, Susanna Schrobsdorff, que nos habla en Confessions of an Accidental Attachment Parent acerca de la importancia de la tribu, de la inseguridad que nos rodea durante la crianza y de la necesidad de empalizar con otras madres que se desenvuelven de manera similar.

Y en Extended Breast-Feeding: Is It More Common than We Think? por Bonnie Rochman, madre también, indaga en el activismo americano pro-lactancia, comentando campañas para reivindicar la lactancia materna y su práctica en público (no olvidemos que allí está prohibido) y apostilla que todas ellas palidecen ante “la portada” que nos ocupa. Critica la mojigatería americana, además dice no adherirse a ninguna corriente concreta salvo la humana.

Llegados a este punto, expresaré abiertamente mi punto de vista. Me parece fantástica la foto de la portada, transgresora, llamativa, polémica, además de artística y expresiva. No estoy tan de acuerdo con el texto que la acompaña, la foto en si ya vendería muchas revistas, y me parece fantástico, porque los lectores entrarán también dentro del magazine. Muchas personas se han sorprendido con estas prácticas, a muchos ciudadanos ha llegado este hecho y probablemente de otra manera ni hubieran imaginado que muchas madres amamantan a sus hijos hasta la edad que consideran oportuna.

Se ha levantado mucha polémica y también muchas han sido las críticas, las risitas. Los periódicos españoles que se han hecho eco de la noticia me han defraudado enormemente, se han dejado engañar por la portada y no han hecho el esfuerzo de comprender realmente a qué responde, no han leído ni uno solo de los artículos y han sido tendenciosos. Lamentable. Me duele especialmente el caso de El País.

Pero en TIME también podréis ver mucha belleza, salud, humanidad, orgullo, amor, a mamíferos relacionándose. Los artículos abordan el tema de la “crianza con apego” de manera poliédrica, desde muchos puntos de vistas, abordando diferentes cuestiones y voces, pero siempre de manera positiva. Me parece que se hacen eco de un modo de vida con respeto e informando.

Esta imagen también es de Jamie Lynne Grumet, protagonista de la portada y madre de un hijo de casi cuatro años, con una postura mas habitual en el amamantamiento.

Entiendo el uso de la sugerente fotografía que se utiliza en el exterior. Alza la voz, y ocupa su espacio. Estamos aquí, esto es lo que hacemos y es maravilloso. Miradnos y aceptadnos. Miraos y aceptaos. No reneguéis de vuestra esencia humana y mamífera. Era necesario un impacto, la educación de la ciudadanía vendrá lentamente, pero ya hay un primer paso.

Stabat Mater. Iconos de mujer

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Las calles de medio mundo se encuentran colonizadas estos días por una familia rota de dolor, su iconografía. Jesús crucificado, hijo, y su madre dolorosa. Esta santa familia viene a ser espejo de una situación desesperada que por desgracia se repite en muchos hogares y que viene a erigirse en una de las circunstancias mas dolorosas de la vida, la muerte de un hijo. La muerte en general se convierte en un paradigma difícil de salvar y de comprender para el ser humano. Suele ser un concepto al que tendemos pero en el que nunca pensamos y quizás ésta, la muerte de un hijo, sea un cisma que trastoque el devenir de la existencia.

Para mayor énfasis del sacrificio de Cristo, se usa casi tanto como la crucifixión, el suplicio de su madre, subrayando el hecho, convirtiéndose en dos iconos indisolubles en la religión católica. Es aquí donde encontramos uno de los iconos marianos, que se establece como referente de madre y referente de mujer en la cultura occidental. La mujer sufriente, piadosa, abnegada, herida en lo más profundo de su existencia. Aquí termina el retrato de su calvario, desconozco si en su virtud es capaz de odiar a los asesinos de su hijo, la historia oscurece este aspecto, ya que la redención es el siguiente paso y el valor heroico del coste de esa vida ilumina el devenir.

En la iconografía cristiana del tema encontramos dos imágenes:

La piedad, cuando el cuerpo del hijo yacente se encuentra en los brazos de la madre. Qué mejor ejemplo para ilustrarlo que dos de las “piedades” de Miguel Ángel:

El expresionismo de la primera, La Pietà Rondanini (Castillo Sforzesco, Milán), siempre me ha ensimismado, no está terminada y es su última obra, trabajó en ella hasta tres días antes de morir. El recogimiento de la línea nos habla de una concepción del dolor vivida en la intimidad. Y por supuesto la segunda, magistral obra de juventud símbolo universal de la piedad, Pietà (Basílica de San Pedro del Vaticano) colmada de una serenidad que contrasta con el patetismo de la primera.

Y el Stabat Mater, representación plástica de la madre dolorosa caracterizada por contar con María y el apóstol San Juan a los pies de la Cruz. Para ilustrarlo nos valdremos de la versión de un maestro anónimo realizada para el castillo de Pahl (1410) y que hoy se encuentra en el Museo Nacional de Baviera (Munich).

Stabat Mater Dolorosa es una secuencia medieval (s. XIII) de veinte estrofas que relata la muerte de Cristo a través de los ojos de su madre. Fue escrita por el fraile franciscano Jacopone da Todi, con un lenguaje sencillo y directo. Como no podía ser de otra manera, semejante texto fue musicado por compositores de todos los tiempos como Pallestrina, Haydn, Vivaldi, Rossini, A. Scarlatti, Verdi y un largo etcétera, pero hoy nos detendremos en la versión del malogrado Pergolesi (1710-1736), estrenada en 1736, siete días después de su muerte. La obra se difundió ampliamente por Italia y el resto de Europa y se caracteriza por combinar el estilo religioso heredado de la tradición y las formas profanas propias del género operístico, costándole, este hecho, muchas críticas en su momento. Escrita  para orquesta de cuerda, bajo continuo y dos castrados (ya que su ejecución estaba destinada al ámbito eclesiástico), ahora por supuesto se interpreta con soprano y contratenor o contralto.

Me quedo con las palabras de Fernando Fraga, “lo que da a la obra su imperecedera vigencia es que el compositor supo sentir y comunicar el hecho religioso de la madre de Cristo contemplando a su hijo muerto en la cruz con sentimientos y emociones humanas, capaces de enternecer o impresionar a cualquiera que posea la mínima sensibilidad ante el dolor ajeno o simplemente ante el reconocimiento de uno de la existencia del otro. Éste es quizás el objetivo principal de la mayoría de las obras de arte, saber descubrir en nosotros lo mejor que lleva de sí el ser humano. Y Pergolesi lo consigue cada vez que escuchamos su obra.”

Escuchemos dos fragmentos:

Canto llano. Stabat Mater. Patricia Bovi (Soprano) y Pino de Vittorio (Tenor) 

Stabat Mater dolorosa            La Madre piadosa estaba
Iuxta crucem lacrimosa,         junto a la cruz y lloraba
Dum pendebat filius                 mientras el Hijo pendía (Lope de Vega, traducción)

Giovanni Battista PERGOLESI. “Vidit suum dulcem Natum” Stabat Mater. Patricia Bovi (Soprano), Le Poème Harmonique, Vicent Dumestre (Director).

Vidit suum dulcem natum        Vio morir al Hijo amado
Morientem desolatum               Que rindió desamparado
Dum emisit spiritum                 El espíritu a su Padre

Hasta aquí una esquinita de la representación en el arte de la Madre dolorosa. Pero la historia no deja de derramar mujeres dolientes, madres de soldados jóvenes y fuertes, víctimas de violencia, terrorismo, enfermedades que no se quiebran ante la juventud y accidentes que siegan la vida de hijos e hijas antes de lo esperado. No acierto a pensarme en una situación semejante, engullida por la sinrazón. Pero me gustaría ir un paso más hacia delante, no existe la figura del padre doliente, ¿acaso un padre no siente la vida de sus vástagos con igual fuego? Pienso que se ha mutilado esa capacidad de sufrir en los hombres, esa capacidad de expresión. Un hombre no llora, no siente, o al menos la sociedad vuelve la espalda a este hecho. Es cierto que una madre engendra en su interior y cría a sus hijos con mas voluntad los primeros años, además cuenta con el beneplácito del “quejío” público, pero el mundo está cambiando y el dolor compartido, al menos es eso, no menor pero mas acompañado. Siento en mi pecho una punzada y un enorme respeto, aflicción, por el dolor de esas madres y padres que alguna vez pasen por ese trance.

Fotografía de Samuel Aranda

Premio World Press Photo 2011