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Calendarios y esperas

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Buscamos por los escaparates las últimas luces de colores, comprobamos que el Belén de esta farmacia ya no está, el Papá Noel de esta otra tampoco y los chinos del barrio presentan flores de tela y velas perfumadas a modo de decoración. Definitivamente la Navidad ha terminado.

Aprendemos que el tiempo transcurre sin prisa pero siempre constante.

Cuando acabamos nuestro Noviembre-saurio comenzamos a deshojar nuestro calendario de adviento, ya el año pasado vivimos esta experiencia y la disfrutamos muchísimo.

Calendario Adviento 2014Éste ha sido el resultado, sacamos la idea de aquí, pero si queréis más ideas este Post de Tigriteando muestra una gran selección. La principal ventaja de esta actividad es el desarrollo del concepto tiempo para el niño, la paciencia como eje, la espera como esencia y la ilusión como motor principal.

¿Qué podemos colocar dentro de cada casilla? La decisión del contenido también es de carácter muy creativo, las posibilidades son tremendas, sólo depende de las características de cada familia. En Instagram he visto un calendario de adviento formado por 24 cuentos, una idea fantástica. Nosotros lo dejamos abierta por detrás nuestra casita-calendario y cada noche lo íbamos rellenado para abrirlo al día siguiente, era demasiado trabajo para mi tener previstos 24 días con tanta antelación. Hay mucha creatividad en el mundo y me he valido de eso para confeccionar nuestro adviento, agradezco la inspiración que encuentro en internet enormemente.

Era muy importante que el calendario no se convirtiera en un motor de consumo más, 24 regalitos podrían suponer un prolegómeno peligroso a la vorágine navideña. En este sentido nos valimos del Eco-calendario de inspiración Waldorf de “De mi casa al mundo” en el que propone que en cada una de las cuatro semanas se tenga en cuenta una de las dimensiones naturales de nuestro planeta: minerales, plantas, animales y seres humanos. Por ejemplo para los animales usamos marionetas de dedo de ikea, para los minerales piedras y conchas pintadas, algunos días había un cuento o alguna cosita de ropa, entonces en el calendario había una nota que daba instrucciones de donde podíamos encontrar la sorpresa. De hecho todos los días había una nota porque además teníamos un objetivo cada jornada vinculado con la idea de dar a los demás, uno de los propósitos que más éxito tuvo fue el de dar cinco abrazos, muchos más ejemplos podéis encontrar aquí de mano de Tigriteando y su Iniciativa de Actos Bondadosos Casuales (ABC). (En esta línea de valorar lo que tenemos os dejo también este Post de Shikoba Kids, es imprescindible).

También cada mañana encontrábamos una actividad en la notita, realizar alguna manualidad, por ejemplo una estrella para decorar el cole, decorar nuestro árbol de Navidad, dar un paseo al centro para ver el alumbrado, ir al cine, bailar para celebrar la llegada del invierno… ¡qué se yo, mil cosas! Más ideas de actividades las podéis encontrar aquí y aquí.

Ha sido muy divertido e ilusionante, pero como decía más arriba los días llegan inexorablemente, se acaba la espera y vuelve a empezar. Hay esperas hermosas, la llegada de la Navidad, la llegada del verano, la llegada de los abuelos, la de los primos, la de los amigos. Hay esperas tan espirituales como indescriptibles, el nacimiento de un bebé, con Maia instalé una aplicación en el móvil que me ayudaba a desgranar los días, lo malo es que terminaba en la semana 40 y nosotras tuvimos más tiempo en estado indisoluble para disfrutar.

Pero hay otras esperas que no son tan venturosas y también hemos de recorrerlas, la sonrisa ayuda mucho en estos casos.

Nota: este Post es algo extemporáneo pero no lo quería dejar pasar, contiene muchos enlaces valiosos para el adviento que viene. Gracias por vuestra paciencia.

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Tengo dos amores

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Dos pasiones impregnan mi mente. La colman, la completan, la conforman.

Dos pasiones me mueven, el arte y la vida; la música y mi gente.

Dos pasiones que necesitan tiempo, mimo, constancia.

Mi amor por el arte culmina cuando consigo hacer de la música mi trabajo y mi adoración por las personas se consuma al convertirme en madre. Dos experiencias maravillosas que pugnan por mi presencia. Cuántas veces he pospuesto la maternidad por miedo a que mi habilidad con el clarinete se resintiera. Tocar un instrumento es como un deporte, la pericia que consigues se desvanece con un pestañeo, no existen las vacaciones, no existe casi la infancia, en el momento en el que te comprometes con tu instrumento se establece una relación de entrega, de paciencia, de constancia, de mimo. El niño músico tiene un trabajo doble, el aprendizaje que el resto de los mortales y la capacitación instrumental. Acostumbras a vivir pluriempleado, a volar de un sitio a otro, a exprimir cada minuto y cada hora. Con el tiempo he podido ver que quizás te alejas de tu esencia, convirtiendo una actividad en tu razón de ser, olvidando el ser en si mismo, la existencia por la existencia. Pero ya esta hecho, ya estás seducido por Orfeo y cual Sísifo empujas eternamente tu peñasco. Vislumbro que los coletazos de un sistema educativo rancio y manido contribuyen a que me refiera a un peñasco y no a un don, pero en el mundo de los mortales la pericia solo viene acompañada por la práctica.

Llegados a este punto emerge mi otro amor, el relacional, el que escucha, el que comparte, el que ríe, abraza y por qué no, también discute. Encuentro en las personas el tesoro del amor, la ventana a otros mundos, la diferencia y por ende la riqueza. Me asombro y fascino cada día al comprender otro comportamiento, ser espectador y partícipe de otras vidas, compartir alegrías y penas. Y así, de este modo, resuena en mi la substancia materna, asistir al milagro de la vida como testigo de excepción.

Borracha de amor el tiempo se detiene y el aire se espesa dulce. Pero la vida fuera avanza y tus músculos se olvidan. La incorporación al sonido duele, descubres tus resquicios e imploras por su transparencia.

La elección esta hecha y siempre que elegimos medramos para que haya sido la mejor opción. Y medrando estoy, comprendiendo la trascendencia que a veces otorgamos a hechos que no lo son tanto. Comprendiendo que “el tiempo de calidad” en esta etapa de mi vida es para la música y “el tiempo bruto” es para amar, para no perderme ni un segundo de la vida de mi hijo, de mi familia, de mis amigos o de mi cuerpo. En esta etapa necesito presencia, sabor, paz y adagio. Confío en la memoria de mis dedos, de mi boca, de mi lengua y evoco el sonido “lo suficiente” para que no duela, porque Sísifo nunca descansa, pero puede subir mas lentamente, llegamos al mismo sitio pero con mas vida y con más caricias.