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Los ojos que dan

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Tengo un subidón brutal de oxitocina.

O puede que sólo sea que estoy contenta, siento una corriente eléctrica por mis brazos, por mis piernas, por mis dedos… Pareciera primavera.

Y es que preciosas y esperadas vidas comienzan a asomar con su dulzura, dónde miro hay emoción por la inminencia o alegría por la certeza.

Mujeres bellas me brindan sus ojos que son ventanas.

Encuentro en la bandeja de entrada hermosas cartas de palabras limpias, resuenan sus vivencias en mi interior y su sabiduría ahonda en mi conciencia.

Me siento acompañada y valiente para conocer más y más.

He vuelto al círculo y he sonreído con mis comadres.

Regreso a casa y pienso en aquellas otras que también están conmigo, allende los mares, allende los kilómetros, a un click de generosidad compartida.

La sensación es de ofrecer, de dar, de estar, eso quiero, eso hago y lo mejor es la sorpresa, lo mucho que se encuentra en otros ojos, en otros oídos, en otro corazón.

La energía que me movió a abrir el blog vuelve con fuerza, el astío que me atravesaba me abandona por fin. Este viaje interno ya me transforma y me expande, me devuelve de nuevo, igual pero siempre diferente.

Tengo ganas de reír, de contar, de imaginar. Confío, relativizo, dejo correr. Acepto, sonrío, veo la luz, atravieso las tinieblas, me despido de mi baby-blues, me reencuentro, me saludo y saludo.

Ya no tengo miedo a mi prosa, a mi canto, a mi “flower-power”.

Gracias por estar y ser. A los de carne y hueso, a los de carne y banda ancha, a las hermosas valientes y a los valientes por ser hermosos. Afortunada por vuestra presencia, porque siempre comentáis mis desvaríos, no los comentáis, los compartís y los dejáis pasar. Gracias siempre gracias.

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Círculo de mujeres

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Danza de mujeres 2011Como ya os contaba en el Post anterior, este embarazo se desarrollaba más fuera de mí que dentro, mi cabeza estaba en el trabajo y en Marco y mi cuerpo saturado de náuseas fieles cada día.

Consciente de mi actitud y de que debía parar y reparar en mi pequeña interior decidí asistir a unas clases de relajación para embarazadas, con la grandísima suerte de que Mónica Felipe vive en Granada y es la persona que está dispuesta a llevarnos de la mano. Las sesiones se desarrollan en Esta por mamá que mas que una tienda es un proyecto, un espacio de encuentro, una maravillosa iniciativa, de esas que ves en las grandes capitales y que de pronto es un tesoro en tu pequeña ciudad, que no se duerme en lo antiguo. Muchas gracias grandes mujeres, por no solo pensar, si no también realizar y por tanto cariño a cada centímetro. Tenía que decirlo, es difícil de explicar pero cuando giro y tomo esa calle ya siento regocijo, ya me siento conectada y feliz.

Nos reunimos una vez por semana, una hora y media larga, nos sentamos en círculo con nuestras barriguitas y nuestras redondeces y tras la ronda del baño (ahí ya sientes que estas en tu sitio, cuando la micción es una urgencia generalizada) hablamos, una tras otra, narramos nuestros sentires, cada día mas confiadas, cada día mas expuestas, pero mas y mas escuchadas y comprendidas. Bálsamo de la montaña rusa, poder de la conversación empática, poder de un círculo de mujeres que no se saben poderosas pero que están a punto de descubrirlo.

Esta frase de Mónica produjo un click en mi consciencia “el bebé que encontrareis fuera es el mismo que ya esta dentro” sencillo, puede que obvio, pero era justo lo que necesitaba, una oleada de emoción me subió por la cara, calor y rubor ante el simple descubrimiento de que Maia estaba ahí conmigo y ya es ella, y ya me siente, y me escucha y hasta me padece. De forma súbita ya la noto más cerca, la noto casi en mis brazos, me estaba perdiendo esa magia y no nos lo merecíamos, acaricio mi vientre y lo miro impresionada todos los minutos que puedo y estoy tan fascinada como la primera vez, cuando lo único que tenía que hacer era dormir y sentir en un estado de ensoñación único.

La experiencia de compartir es única, el contagio de emociones, la atmósfera. Surgen ideas sobre las que pensar, el último día apareció el tema del contratiempo, cuando no sucede lo que esperamos, ¿estamos de algún modo preparados? Me aventuré a afirmar que ser madre es finalmente el “arte de la improvisación”, sé que es mucho más, pero esa grandeza inabarcable que es el descontrol subyace en su idiosincrasia. Siempre en movimiento, siempre sorprendiéndonos para bien y para mal, haciéndonos más flexibles y permitiéndonos aprender. Mi gran sobresalto fue su ingreso a escasas horas de llegar al mundo, pero ya solo queda lo bueno que hubo en esa vivencia. Y aquí sigo, moviéndome e improvisando.

Al hilo de la “danza femenina” subrayar su importancia, el empoderamiento que supone estar entre iguales. Es un recurso humano de sobra conocido pero que muy pocas veces ponemos en práctica. Miramos desde nuestros cubículos y en demasiadas ocasiones ni vemos. Los músicos necesitan encontrarse con músicos, los estudiantes con compañeros y las mujeres con otras mujeres. Necesitamos llamar a cada cosa por su nombre y el útero es el gran músculo que nos centra, nos da placer, deja espacio para nuestras crías en gestación y abre el camino a la vida. Hablemos de nuestro útero, sintámoslo y cuidémoslo.