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Padres “comprometidos” en prensa. ¿Estás a la altura?

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Se habla estos días de la Paternidad en mayúsculas, con P de papá, creando ambiente para el 19 de Marzo, eso seguro. Pues bien desgranaré algunas de esas noticias en prensa, por si os las habéis perdido.

Un padre harto del rosa deja a su hija elegir su ropa y esto es lo que ocurre. Es una excelente reflexión, similar por cierto a la que comentábamos en este blog recientemente, también es novedoso que la niña escoja ella misma su ropa, o quizás no, hay muchos blogs maternales en los que se habla del asunto con cotidianidad, y no sólo eso, he visto este hashtag en Instagram #vestidapormipeque, los niños eligen la ropa de su madre durante una semana, fantástica iniciativa que potencia la creatividad y seguridad y capacidad de decisión de los pequeños. ¿Entonces por qué sale en prensa? Vale, porque el padre es el que cuida de su hija, “tras decidir quedarse en casa” para tal fin. Como tantas y tantas mujeres.

“Si los hombres hablasen”: un grupo de crianza exclusivamente para padres. Se definen como un espacio en el que “comparten sus dudas respecto a cómo negociar con la pareja, con el pequeño, o incluso con la familia política“. Piensan que “a todos los hombres les fata un espacio propio en el que poder sentir apoyo, donde poder expresarse, en el que poder compartir sus emociones“. Además, declara uno de ellos que: “Iba a charlas para saber más sobre mis hijos[…] me quedaba perplejo porque siempre era el único hombre, siempre se hablaba en femenino, y casi siempre, desde el enojo. Entonces entendí que había un enfado con lo masculino porque la sociedad es patriarcal y masculina. Es el varón el que define las reglas del juego, pero cuando es padre, no tiene a quien dirigirse. No puede explicarle sus temores al amigo, o al padre“.

Los círculos maternales contemporáneos también son jóvenes, aunque no tanto. El ser humano necesita socializar en paz, con empatía, sin juicios, y cuando nos convertimos en madres y padres necesitamos mucho apoyo, apoyo entre iguales, al menos yo lo siento así, pero no es tampoco sencillo para las mujeres, no basta con hablar con tu vecina, o con tu tía, porque seamos todas mujeres no vivimos, ni sentimos igual, no existe una esencia maternal consustancial a todas nosotras. Buscamos nuestro espacio en internet, que llega a todos los rincones, o quizás un grupo de lactancia y con suerte un grupo de crianza, pero no es fácil, ni siquiera para las mujeres ¡chicos!, ni en todo barrio, ni en toda ciudad, ni en todo pueblo, aunque poco a poco son más numerosos.

En mi cabeza ronda el concepto de “grupo de crianza”, sería fantástico que no se excluyera a nadie, que todos pudiéramos compartir nuestras experiencias, verificar que no somos los únicos con las mismas inquietudes, con nuestras diferencias de género, con nuestras diferencias de sexo y con nuestras muchas confluencias ya que hablamos de personas que se han unido para crear una familia, no debería ser una guerra.

¿Necesitamos segregarnos? Hagámoslo, siempre lo hemos hecho y no ha sido necesario salir en prensa, alrededor de un café, sobre una bicicleta, caminando por el monte… lo difícil, o sencillo, es encontrar con quien hacerlo sea hombre o mujer.

Ahora bien, ¿quienes son esos hombres comprometidos que se sienten infantilizados por las mujeres? ¿Esos hombres que anuncian que están “embarazados”? ¿Los que no sufren abruptos cambios en sus cuerpos, ni en sus hormonas? ¿Son ellos los que necesitan decidir sobre el parto? ¿Decidirán ellos si la epidural puede ser un riesgo asumible o in-asumible?

O estamos hablando de esos señores que no alterarán su vida laboral ni un ápice pero que portean a su bebé los domingos, ¿también son ellos los que deciden si es más adecuada una madre de día o una guardería desde su despacho?

Sin duda los hombres pueden sentirse en la retaguardia, pero bajo mi punto de vista el modo de evitarlo es empoderarse, convertirse en parte “activa” real de la crianza. Podemos decidir juntos cuanto tiempo de lactancia materna estaría bien si se comprometen a colaborar con el destete, si garantizan el apoyo necesario durante el proceso, si se prestan voluntarios al relevo en algún momento. Podemos decidir juntos si es mejor una guardería o permanecer en casa hasta los cuatro años si durante ése tiempo sus rutinas también se ven afectadas, si también ellos cuidan a su bebé un lunes por la mañana, entonces podemos decidir juntos.

No os perdáis este Post de Motherkiller sobre este artículo Si los hombres hablasen.

¿Eres un buen padre? Los suecos si. Puede que así sea, que los suecos si estén liberadísimos y jueguen con su prole a cada momento, como millones de madres, buenas buenísimas madres, pero también es verdad que las medidas políticas de conciliación son radicalmente distintas a las que se aplican en España y que ni si quiera Podemos en su propuesta Reorganizar el sistema de cuidados: condición necesaria para la recuperación económica y el avance democrático está a la altura, Irene García Perulero en este Post “Podemos ser feministas” hace un buen análisis del tema.

La prensa se hace eco de un nuevo tipo de padre, que así sea, lo cierto es que yo tengo uno en casa, pero hablemos con propiedad si no es una pérdida de tiempo.

2 años de Maia

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Me he quedado sin bebés, definitivamente, eso es lo que ha estado pasando durante todo este tiempo. Así que voy a saborear poco a poco este último año junto a ti, pequeña Maia.

Ya pisabas fuerte y rápido cuando despuntaba Febrero y esa fue tu tendencia, no caminas, correteas, das saltitos que emocionan a tus rizos, y así, felices, te imprimen ese halo de alegría que tanto te caracteriza.

Y es que tienes dos estados, el de máxima concentración y el de felicidad sosegada de manera casi permanente. Tus carcajadas no son las más contagiosas, ni las más efusivas pero tu sonrisa sí es inmensa, luminosa y constante. Irradias energía y vitalidad y haces muy difícil el enfado o la pena cerca de ti.

¿Cuándo te concentras? Siempre que experimentas, compruebas y realizas. El mundo es un gran laboratorio y la hora de la comida el gran momento de las texturas, las sensaciones, quizás hasta de la química y en escasa medida el momento de los sabores. Comer no ha sido tu mayor preocupación, aunque piano piano has ido ganando terreno. Adoras las sopas, los yogures bífidus desnatados, el jamón serrano y la mantequilla hasta en cucharadas. Y siempre, siempre, siempre comes sola, no consientes ni una cucharada que no venga de tu mano, ya tienes mucha destreza pero no siempre la tuviste, sin embargo no ha sido un gran problema, paño en mano y mucho practicar, pasó volando y ya tenemos mucho bagaje. Aún así agradecimos mucho el verano porque podías jugar con arena y agua libremente, podías amasar contenta, mancharte, mojarte, tus intereses se vieron colmados.

De modo prematuro adquiriste grandes habilidades físicas y esto supuso una gran locura, a todos sitios llegas, todo lo coges, imitas, investigas y curioseas, pero explicarte “esto no, esto si, porque…” era una tarea titánica, no comprendías, ponías tu sonrisa o tu carita de asombro y vuelta a empezar, una vez, otra vez y todas las veces.

Independiente y resuelta, sociable y generosa esa eres Maia, y no dejo de maravillarme. Siempre compartes ¿y con esta edad? Si te doy una galleta han de ser dos, una para ti y otra para Marco; si alguien quiere un juguete que tienes tú, tan solo debe pedírtelo con cariño y gustosa se lo cederás, pero siempre con cariño, las órdenes con gritos nunca acaban bien. Que sepas estas cosas tan pequeñita hacen que me derrita de amor, ¿podremos mantenerlo ahora que empiezan los dos años?

El binomio Marco-Maia /Maia-Marco camina despacito pero con fluidez, ¿sabes? No dejas de imitarlo, de admirarlo, de preguntar por él cuando no está, el mejor momento del día es cuando vamos a recogerle juntas, es entonces cuando no te importa sentarte en el carrito, porque tenemos prisa y el tiempo apremia. Has crecido rápido y ya podéis interactuar mucho más, vuestros intereses empiezan a confluir y Marco deja de verte como un obstáculo, ya no tiras sus torres y sabes jugar al escondite y eso es un gran plus. Os dais muchos besitos y muchos abracitos, cortos pero constantes a lo largo del día. Aunque aún quedan algunos momentos de más tensión, siempre los habrá, hemos rebajado mucho el vapor oscuro que a veces nos nublaba, en ocasiones a unos, en ocasiones a otros, a veces a todos. Se respira esa paz y es reconfortante.

Cuando me preocupa lo rápido que estás creciendo, la prisa que tienes, lo poco de bebé que hay en ti, me tranquiliza pensar en nuestra lactancia, esa lactancia acrobática en la que ya negociamos pero que nos regala nuestras noches de chicas, ésas que nos pertenecen, ésas que nos unen con el color de la leche, con el rubor de lo diferente, de lo necesario, porque es nuestro remanso, nuestra canción, nuestro espacio exclusivo. Aunque a veces me queje o me canse, puedo ver que es un privilegio para nosotras vincularnos de este modo. Quedan muchas noches en las que gozar de nuestro amor bañadas de luna. Te abres al exterior, caminas hacia tu independencia y después te repliegas con mamá, te cobijas y alimentas, nutres tu espíritu de seguridad para después nadar en mar abierto, tú que eres una sirena.

Y qué decir de la luna de miel que vives con papá, más arriba hablaba de nuestras noches romanceras porque los días, a la luz del sol, él es tu lucero, a él acudes cuando te caes, cuando te pones triste, cuando te asustas. Vuestra relación es fuerte, intensa, sincera, de muchas horas al día, porque cuando yo trabajo vosotros estáis juntos, los dos, sin nadie más, y el resto del tiempo ya somos tres o cuatro. Papá es tu héroe, tu caballero y tú su estrella, ahora que no nos lee nadie, yo he visto como te mira y el brillo de sus ojos es cegador.

Felicidades Maia, feliz cumpleaños, gracias por ser y estar, nos endulzas la vida a todos con tu luz, tan sólo esperamos estar a la altura.

Un año de Maia

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Maia Potato

Qué fácil Maia, qué fácil es quererte.

Nos has regalado un año de presencia, de piel, de paz destilada y de sonrisa.

Llegaste como una sirena, nadando y emocionando a tu madre. Mojadas estábamos la primera vez que nos miramos, nos fundimos y nos abrazamos. Formamos una burbuja de éxtasis, de leche y de calor, el calor del amor, el amor de la sangre, la sangre de la vida.

La tranquilidad de la experiencia nos ha llenado de seguridad. Las convicciones nos dan respuesta, no hay duda, no hay angustia. Tuve el temor de que cogieras el “rol” que quedaba libre, ese de bebé tranquilo que no demanda porque ya hay suficiente demanda en tu hermano, pero no fue así, reclamaste tu espacio, brazos, contacto, piel, mucha piel y complacidos supimos dártela sin titubeos. Nunca tuviste una cuna que te separase de nosotros, cuando llorabas sabíamos que no había nada malo en ti, que buscabas lo que te correspondía, había necesidad primal y no manipulación.

Desde el principio creasteis una relación muy especial, Maia y papá, papá y Maia, en no pocas ocasiones él supo calmarte mejor que yo, sosegarte y dormirte. Quizás notabas mi dispersión o simplemente querías cambiar y completar el círculo. Cuando me incorporé al trabajo, ya tenías ocho meses y volviste a hacerlo fácil, nunca fue un problema, compartes tiempo a solas con papá, sin despedidas dramáticas y con sonrisa de bienvenida.

Tu sonrisa, si, tu sonrisa, siempre la has tenido, desde que contabas pocas horas sonreías y mucho, cuando soñabas, cuando mirabas, dulce y feliz, eres nuestro bebé feliz. Tardaste en dar carcajadas sonoras pero la luz de la placidez siempre te ha acompañado. A veces se desatan tormentas a tu alrededor pero tú no pierdes el aura de alegría que te envuelve.

Sin embargo Maia, te me escapas de los sentidos, quieres volar; tu curiosidad y tu prisa me arrebataron a mi pequeña bebé mas pronto que tarde, con cuatro meses te sentabas sin ayuda, con seis te levantabas y agarrabas a los muebles para con ocho empezar a caminar sola.  ¡No corras Maia, espera conmigo! Pero no es conmigo con quien quieres estar, persigues a Marco, le imitas, le acompañas, se iluminan tus ojos cuando le miras y escuchas. Apenas aparece por la puerta y ya gritas con algarabía, te zafas de mis brazos y sales corriendo a su encuentro. Juntos aprendéis el oficio de ser hermanos, habéis compartido pecho por once meses y el mismo lecho os alberga junto a mamá, aunque hay desencuentros, prima la armonía, de todos modos ¿qué malo puede haber en una disonancia? Nuestro lenguaje es complejo pero también rico. Vamos creciendo contigo sirena, porque cada día cambias las reglas del juego, creces rápido y te relacionas más y más y nosotros hemos de ensayar esta comunión nueva.

Me derriten tus dedos, tus pies, tus manos. Suave y blanda. Blanca y luminosa. Feliz y radiante. Qué fácil es quererte, todo un privilegio, ¡no corras Maia!

¿Estáis listos para tener niños?

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Children play in the fountains at the Southbank Centre, outside the Royal Festival Hall

Hoy os traigo un divertido texto que ha traducido para el blog un amigo muy querido.

Originalmente aparece aquí.

Prueba 1: Cultura general
1. Encontrar una pareja con hijos y reprobarlos por sus métodos de disciplina, falta de paciencia, niveles asombrosamente bajos de tolerancia y la forma en que han permitido que sus niños crezcan asalvajados. 2. Sugiere formas mediante las cuales podrían mejorar los hábitos de sus hijos para dormir, controlar los esfínteres, sus modales en la mesa y el comportamiento general.Disfrútalo. Será la última vez en tu vida que tengas todas las respuestas.
Prueba 2: Noches
Para descubrir cómo se viven las noches:
1. Camina por el salón de las 6 de la tarde hasta las 11 de la noche con un cojín mojado de unos 4 o 6 kg de peso, mientras la radio suena a máximo volumen sin haber sintonizado bien la emisora.
2. A las 11, pon el cojín en la cama, ajusta el despertador para que suene a medianoche y duérmete.
3. Levántate a las 11:05 y pasea con el cojín por el salón hasta la 1.
4. Ajusta la alarma para las 3.
5. Como no te puedes quedar dormida, levántate a las 2 y prepárate una taza de café.
6. Vuelve a la cama a las 2:45.
7. Levántate de nuevo a las 3, cuando suene la alarma.
8. Canta nanas en la oscuridad hasta las 4.
9. Pon el despertador para las 5. Levántate cuando se pare por sí mismo.
10. Prepara el desayuno.
Sigue esta rutina durante 5 años. Mirada alegre.
Prueba 3: Vestirlos
1. Compra un pulpo vivo y haz agujeros (bastantes) en una bolsa de la compra.
2. Intenta meter el pulpo en la bolsa asegurándote de que no se salga ninguna pata. Tiempo permitido: 5 minutos.
Prueba 4: Coches
1. Olvídate de lujos y diseños. Cómprate un monovolumen con muchas puertas.
2. Mete un helado de chocolate en la guantera. Déjalo ahí.
3. Inserta una moneda en el reproductor de CDs.
4. Pulveriza el contenido de una caja de galletas de chocolate por los asientos traseros.

Prueba 5: De paseo
1. Espera un rato.
2. Sal por la puerta.
3. Vuelve a entrar.
4. Sal.
5. Entra de nuevo.
6. Sal por fin.
7. Encamínate hacia donde tenías planeado.
8. Vuelve sobre tus pasos.
9. Inténtalo otra vez.
10. Anda muy despacio durante cinco minutos.
11. Párate, inspecciona con atención y piensa en cómo responder a por lo menos 6 preguntas sobre cada chicle pegado en el suelo, cada caca de perro y cada insecto muerto que vayas encontrando por el camino.
l2. Vuelve sobre tus pasos.
13. Grita que ya está bien hasta que algún vecino se te quede mirando.
14. Déjalo estar y vuelve a casa.
Ahora estás casi lista para tratar de llevar a un niño de paseo.
Prueba 6: Conversaciones con los niños
Esta es fácil: repite todo lo que digas al menos 5 veces.

Prueba 7: De compras
1. Cuando vayas al supermercado, lleva contigo lo más parecido que puedas encontrar a un niño en edad preescolar (una cabra adulta es excelente). Si planeas tener más de un hijo, consigue más cabras.
2. Compra la comida de la semana sin perder de vista a la(s) cabra(s).
3. Paga todo lo que se coman o rompan.Hasta que no desarrolles cierta habilidad con esto, no te plantees intentarlo con niños.
Prueba 8: Dar de comer a los 6 meses
1. Vacía una sandía.
2. Haz un pequeño agujero en cualquier parte de la misma.
3. Cuelga la sandía del techo y empújala (es mejor si gira al balancearse). 4. Prepara un bol de cereales y trata de introducir la cuchara en el agujero. 5. Prosigue hasta hacer desaparecer la mitad de los cereales.
6. Reparte el resto por tu regazo, las paredes cercanas y el suelo.
Prueba 9: Televisión
1. Apréndete los nombres de todos los personajes de Dora la Exploradora, Bob Esponja, Peppa Pig, los Teletubbies, Disney y Pixar.
2. No veas más programas que estos durante al menos 5 años.Prueba
10: Desorden
1. Unta mantequilla o nocilla en el sofá y mermelada en las cortinas.
2. Esconde un pez detrás de la tele y déjalo allí todo el verano.
3. Mete los dedos en las macetas y después restriégalos por las paredes. Intenta cubrir las manchas con ceras de colores. ¿Qué tal queda?
4. Vacía todos los cajones de las mesillas y armarios y prosigue con el punto 5.
5. Arrastra los elementos al azar de una habitación a otra y déjalos allí.
Prueba 11: Viajes largos con niños pequeños
1. Prepara una grabación de alguien gritando ‘mamiiiiiii’ continuamente. Consejos importantes: no más de 4 segundos de separación entre cada ‘mami’; incluir crescendos ocasionales hasta la intensidad de un avión despegando.
2. Pon el CD en el coche, donde quiera que vayas, durante los próximos 4 años.Ahora estás lista para hacer un viaje largo con un niño pequeño.
Prueba 12: Conversaciones
1. Comienza a hablar con un adulto de tu elección.
2. Pídele a alguien que tire siempre de tu pantalón o falda (o de la manga de la camisa) mientras se
reproduce la cinta “Mamiiiiiii” mencionada anteriormente.
Ahora estás lista para tener una conversación con un adulto con tu niño presente en la habitación.
Prueba 13: Preparándote para el trabajo
1. Elige un día en el que tengas una reunión importante.
2. Ponte tu mejor ropa.
3. Prepara un tazón con café con leche y zumo de limón.
4. Mezcla bien.
5. Vierte la mitad del contenido en la camisa.
6. Moja una toalla con la mitad restante del brebaje.
7. Intenta limpiarte la camisa con dicha toalla.
8. No te cambies de ropa (no hay tiempo).
9. Ve directamente al trabajo.
Fotografía extraída de The Guardian

Pareja para un puerperio

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Este texto quisiera ser un alegato, pero a menudo me sucede que sé como empiezo pero no cómo acabo.

Es pronto para hacer un balance de mi segundo puerperio porque sencillamente tengo la sensación de no haber terminado el primero. Una especie de bruma lo envuelve todo.

Acompañar un puerperio es un acto de generosidad, empatía y buen hacer digno de la épica.

“Desde el espesor que me envuelve me miro en la claridad de tus ojos buscándome. Buscando un contorno, una definición, una boya para que no me arrastre la marea.

Acompañar es presencia, es mirada y escucha. Gracias por eso.

Juntos emprendimos una carrera de fondo, nuestra propia Ilíada con bosques y llanos y montes. Con cumbres, océanos, hielos y ríos.

A veces desfallezco y a veces desfalleces, pero esto no es como el ascenso al Mulhacén, no puedo sentarme en una roca y esperar a que vuelvas, tengo que subir contigo. Dame la mano.

Otras veces abres tu corazón y me muestras lo humano. Tus dudas, tu cansancio. Pero yo solo quiero ver lo divino, y no te brindo ese espacio que necesitas. Lo siento por eso. Te arengo sobre la necesidad de que nuestros hijos vivan también sus emociones negativas en un entorno seguro, en su hogar. Yo quedo eximida de toda responsabilidad porque yo soy la puérpera y debo vivirlo todo y aprender del proceso que me brinda la vida, encontrarme a mi misma y saborear la experiencia. ¿Y qué hay de ti? ¿Quién contiene al que contiene? ¿Acaso como hombre, yo, la mujer empoderada, te he asignado el rol mas antiguo del mundo? Hombre-pilar que ni siente ni padece, solo sonríe para nosotros. Perdóname por eso. Siento cada chantaje y siento haberte inculcado que si bien nosotros nos movemos con la marea, tú debes soportar sin moverte la fuerza del oleaje. Antes de que la erosión te hiera sube a nuestra pequeña barca, que juntos danzaremos la salida del sol.

Me pregunto si en mi cruzada contra la tradición patriarcal te he invitado a mi mundo, pero sin privilegios. Llora, canta, grita y ríe conmigo, con nosotros. Siente y déjate llevar.

Gracias por mirarnos y vernos.

Gracias por velar nuestro sueño, durmiendo a la pequeña para que yo acune al pequeño.

Gracias por recorrer parques, plazas y ríos; por correr y pedalear con Marco, por enseñarle el mundo.

Gracias por ayudarnos a estirar el vínculo que nos estrechaba y ofrecernos un cielo limpio en el que volar.

Gracias por mostrarme que la libido puede jugar con la prolactina. Y esperarme. Y viajar conmigo, a mi ritmo.

Gracias por combinar los alimentos con dulzura y creatividad.

Gracias por acercarme agua y chocolate cada noche. Por amar mi cuerpo de madre. Gracias.

Y gracias también por tu reducción de jornada, porque tras ponderar somos nosotros los que ganamos tu presencia.

Escuchas mi conversación aunque siempre hable de lo mismo, luces surcos de leche en tus camisas y las suelas de tus zapatos atesoran plastilina. No te puedo pedir más ni quiero, es así como me gusta”.

Dos años de Marco

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Me vais a permitir el almíbar, pero es que hoy es el cumpleaños de mi lucero.

Dos años de Marco, dos años hace que la vida, verdaderamente, me dio un vuelco. Todo esto son tópicos, tan ciertos como populares, mi escala de valores se modificó desde la raíz, me encontré con una criatura indefensa entre mis brazos, que me necesitaba con tanta vehemencia para sobrevivir que ni tan siquiera se percibía como un ser diferente. El trascendente vínculo, la piel se funde y la identidad se diluye, fuimos uno Marco/Silvia, Silvia/Marco. A partir de ese momento necesité muchos días y meses para volver a dibujarme, su sufrimiento era el mío. Entramos en una espiral de sueño, movimiento y abrazo, llanto y leche.

Olvidarte de ti mismo es una experiencia que te transforma y regenera, diseñados para medrar y autocomplacernos, ciegos y perdidos, anhelando o buscando qué anhelar, con el nacimiento de un niño asistimos al nacimiento de una madre y un padre que desbordados por el impacto han de equilibrarse sobre la cuerda de prioridades y en esto los bebés son grandes maestros.

Marco me ha enseñado y me enseña a cada paso. De su mano transito a mi propio interior, viaje aterrador y sublime, que me confunde para después darme respuestas, me muestra mi fortaleza y mi debilidad, pero ante todo me reconecta con el amor como ninguna otra experiencia. Me he pasado dos años admirando cada gesto, cada ademán, cada baile, palabra o gorjeo. He olvidado mi vergüenza para saltar, bailar y cantar desafinando, porque es divertido y lo divertido ha adquirido una nueva dimensión más allá del cofre de una época.

También he necesitado ayuda, conexión con la tribu de la que venimos y a la que pertenecemos. Así, pensando sobre el hecho maternal he abierto mi corazón para vosotros, a través de la red, extendiendo lazos, danzando palabra a palabra y encontrando emoción allá donde yo la he depositado. Este regalo e intercambio se lo debo a la maternidad y a la libertad expresiva que me ha otorgado.

Contigo Marco he descubierto olores tan dulces y respiraciones tan pausadas que meciéndome me he deslizado hasta la calma. Contigo Marco he asistido a la luz fresca de la sonrisa y la carcajada, a la inocencia sincera y a la felicidad sencilla de alcanzar un objeto o escuchar una melodía. Contigo cariño una vez más he comprobado como el ritmo lo impregna todo, porque tu eres música, eres energía y eres vida. A ti te debo los dos años más intensos de mi vida en los que no solo ha nacido una madre, también ha renacido una mujer, tu mirada intensa llena de alegría me ha devuelto a mi fisicidad. Mi modo de expresión emponzoñado por la técnica me coartaba, pero volver al cuerpo, a la caricia y al abrazo me ha devuelto una sensibilidad perdida, olvidada y necesaria. Me haces negar la contención y me desparramo en amor, tan grande es nuestra vivencia que para ti y para nosotros fabricamos mas amor, amor que ya crece en mi vientre. Juntos esperamos a Maia para enseñarle todo lo que hemos aprendido y receptivos absorberemos todo lo que pueda enseñarnos. Contigo Marco, siempre contigo.

Dos años de Marco han dado para todo y han sido tanto.

De cómo conciliamos en nuestra esquinita

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Con motivo del primer aniversario de CRYA (Conciliación Real Ya), me he animado a escribir nuestra historia de conciliación y participar en el “Carnaval de blogs”.

Somos una tríada indisoluble, justo es decir que el número fluctúa pero el hecho mas destacable es que Marco siempre está con alguno de sus padres. Hemos tomado esta decisión por varios motivos: uno de ellos es la posibilidad de hacerlo, gracias a una reducción de jornada de “él”, que se puede conjugar con la particular idiosincrasia de mi trabajo, de este modo tenemos un bonito y colorido horario mensual en el frigorífico, que no deja recovecos. Tiene costes, claro que los tiene, económicos y de dedicación personal, pero por supuesto nos compensa, porque nuestra pequeña familia es nuestro gran proyecto.

Pensamos que lo mejor para un niño pequeño no solo es que pase el mayor tiempo posible con sus padres, si no que pase todo el tiempo con una persona que le puede dedicar atención, mucha atención, desde el cariño y desde el convencimiento. No voy a enumerar ahora las razones por las que la guardería no me parece la mejor opción, que son muchas, simplemente hablaré de mi hijo, estoy convencida de que cada niño tiene un ritmo de desarrollo y de aprendizaje totalmente distinto al de los demás, y no creo que Marco esté preparado para separarse de nosotros, no pienso que sea el momento para imponerle un ritmo de siestas, puedo ver como se desenvuelven los niños de dos años en sociedad y creo que con los juegos de parque es suficiente, no está listo para madrugar y exponerse al frío granadino, no pienso que sea el momento para dejar de prestarle la atención personalizada que merece, aprende a hablar lentamente, básicamente cuando ha llegado su momento y que un adulto que pronuncie bien su lengua materna, le mire a los ojos, invente juegos y cuentos para incentivarle, me parece el camino mas corto para la adquisición del lenguaje; y si, lo típico, los virus a granel no son bien recibidos de momento.

Otro factor importante es que la conciliación no tiene un coste de género, puede que yo pase más tiempo en casa, pero conservo mi trabajo porque mi pareja ha decidido participar con plenitud en la educación de nuestro hijo, es cosa de dos, los referentes de Marco son sus padres, los dos, papá y mamá, con cada uno realiza unas actividades diferentes, claro está, cada uno tenemos una personalidad diferente, puede que yo decida pasar mas tiempo en casa dado mi estado actual, prefiero el momento del cuento, de las ceras, de la caricia y de la teta; con papá la actividad es mas trepidante, a natación, al parque, a la compra, en bici… Somos un equipo, diverso y a la vez unificado.

Tampoco quiero contar un cuento de hadas, fuimos felices, pero no nos gustan las perdices. Cuando te imbuyes en el mundo infantil durante mucho tiempo, de repente necesitas tomar aire, tener conversaciones adultas, pero criar a un niño no significa ser un superhéroe, siempre paciente, feliz y sonriente. También significa abrir la brecha de tus propios miedos, de tus límites, la sombra de tu egoísmo, en definitiva dejar espacio para el niño que también somos nosotros. Es entonces cuando tienes que recalcular porque tu oportunidad ya ha pasado, si te enfadas no vendrá mamá a acariciarte el cabello, debes reconocer tus emociones, canalizarlas, empatizar con el niño que te mira y reclama y acariciarle a él el cabello, porque si es su momento, confía en ti y te necesita.  Por eso es tan importante conciliar, porque el tiempo pasa y solo se es niño una vez en la vida y el soporte que necesitas para entender el mundo y para comprenderte a ti mismo deviene de papá y mamá, de ese abrazo seguro e infinito que solo ellos saben darte.

 

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