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Detrás de la portada

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¿Por qué esta imagen? ¿Por qué este titular? ¿Por qué estas palabras al pie? No nos dejemos eclipsar por la polémica portada de TIME, buceemos en el interior del magazine antes de sacar conclusiones precipitadas.

Varios artículos tratan el tema de la “crianza con apego” (attachment parenting), de forma muy sensata e interesante, paso a relataros algunos contenidos:

Se aborda el tema de la lactancia materna desde una perspectiva desculpabilizadora, los problemas a los que se enfrenta la mujer a la hora de acceder y escalar en el sistema laboral son mucho más complejos. El paro no solo afecta a madres que dan el pecho. Dominique Browning nos acerca este tema a raíz de la publicación de un libro de Elisabeth Badinter que argumenta que la lactancia materna esclaviza a la mujer. Este es el artículo: Why Breast-Feeding Isn’t the Bugaboo.

Este me encanta. Cómo la maternidad “intensiva” también forma parte del movimiento feminista, ya que éste lo origina. How Feminism Begat Intensive Mothering (Belinda Luscombe). Las conquistas sociales de las mujeres han permitido que tomen decisiones, se hagan cargo de sus vidas y expriman al máximo sus potencialidades, ¿cómo no habrían de hacer lo mismo a la hora de criar a sus hijos? El aumento del poder económico y social de las mujeres no les ha quitado su deseo de ser madres, al contrario, les ha permitido abrazar ferozmente la maternidad.

También encontramos el punto de vista de un padre. En The Detached Dad’s ManifiestoNathan Thornburgh en clave de humor nos relata cómo el peso fundamental recae en la madre (él no tendrá nunca una mastitis). Añade a la ecuación, a la díada, un saludable sentido de la distancia, aún así siente que su papel es secundario. (Todos recordamos a un padre que confiado exclama “déjale el solo lo hará muy bien”).

Una madre de la Bahía de San Francisco, Erica Kain (One Family’s Experiment with Attachment Parenting), nos habla de su experiencia, en esa zona de California la tónica imperante es la crianza con apego y se vio permeabilizada por ello. Tuvo que reajustar sus expectativas en función de sus circunstancias, tiene tres niños y es difícil seguir los ideales de maternidad que te has impuesto, recomienda fluir con los niños y adaptarse a sus particularidades. Además su insignia es el “Homeschooling” (escolarización en casa).

También dedican un artículo al precursor del movimiento de la “Crianza con apego” en EEUU, William Sears. En el artículo, The Science Behind Dr. Sears: Does It Stand Up? se argumenta que si bien la ciencia respalda sus afirmaciones con respecto a la lactancia materna y “apego seguro”, no ocurre lo mismo con el colecho y el porteo, aún no existen estudios concluyentes que puedan demostrar “científicamente” su impacto en la personalidad adulta de los niños criados de este modo. Usa estudios que no son determinantes.

En Parents Do What’s Right for Them, Not for the KidsJudith Warner, otra madre, nos trae un tema muy interesante, las razones que nos llevan a elegir un camino y no otro, y para ella responden a hechos que hablan de nosotros mismos, de nuestras necesidades subjetivas que afloran a la hora de criar.

Encontramos también el testimonio de una madre, Susanna Schrobsdorff, que nos habla en Confessions of an Accidental Attachment Parent acerca de la importancia de la tribu, de la inseguridad que nos rodea durante la crianza y de la necesidad de empalizar con otras madres que se desenvuelven de manera similar.

Y en Extended Breast-Feeding: Is It More Common than We Think? por Bonnie Rochman, madre también, indaga en el activismo americano pro-lactancia, comentando campañas para reivindicar la lactancia materna y su práctica en público (no olvidemos que allí está prohibido) y apostilla que todas ellas palidecen ante “la portada” que nos ocupa. Critica la mojigatería americana, además dice no adherirse a ninguna corriente concreta salvo la humana.

Llegados a este punto, expresaré abiertamente mi punto de vista. Me parece fantástica la foto de la portada, transgresora, llamativa, polémica, además de artística y expresiva. No estoy tan de acuerdo con el texto que la acompaña, la foto en si ya vendería muchas revistas, y me parece fantástico, porque los lectores entrarán también dentro del magazine. Muchas personas se han sorprendido con estas prácticas, a muchos ciudadanos ha llegado este hecho y probablemente de otra manera ni hubieran imaginado que muchas madres amamantan a sus hijos hasta la edad que consideran oportuna.

Se ha levantado mucha polémica y también muchas han sido las críticas, las risitas. Los periódicos españoles que se han hecho eco de la noticia me han defraudado enormemente, se han dejado engañar por la portada y no han hecho el esfuerzo de comprender realmente a qué responde, no han leído ni uno solo de los artículos y han sido tendenciosos. Lamentable. Me duele especialmente el caso de El País.

Pero en TIME también podréis ver mucha belleza, salud, humanidad, orgullo, amor, a mamíferos relacionándose. Los artículos abordan el tema de la “crianza con apego” de manera poliédrica, desde muchos puntos de vistas, abordando diferentes cuestiones y voces, pero siempre de manera positiva. Me parece que se hacen eco de un modo de vida con respeto e informando.

Esta imagen también es de Jamie Lynne Grumet, protagonista de la portada y madre de un hijo de casi cuatro años, con una postura mas habitual en el amamantamiento.

Entiendo el uso de la sugerente fotografía que se utiliza en el exterior. Alza la voz, y ocupa su espacio. Estamos aquí, esto es lo que hacemos y es maravilloso. Miradnos y aceptadnos. Miraos y aceptaos. No reneguéis de vuestra esencia humana y mamífera. Era necesario un impacto, la educación de la ciudadanía vendrá lentamente, pero ya hay un primer paso.

“Salir del armario” del maternaje

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Hace muy pocos días que tengo un blog, pero llevo experimentando una sensación de plenitud desde entonces, que quería compartir con vosotros.

Ha significado para mí una declaración de intenciones, una liberación de principios, una apertura de mi propio armario.

Desde que me quedé embarazada fui comprobando como todas mis previsiones mutaban, a medida que encajaba más y más información. Pasé de planear cuatro meses de lactancia a ser una ferviente defensora de la lactancia prolongada, dos años, tres, los que decidamos y acordemos sin hablarlo, solo sintiéndolo, Marco y yo.

Del mismo modo embalamos la cuna tras un tiempo de prueba, y plegamos la sillita, reservándola para contadas ocasiones.

SI, dormimos con nuestro bebé, lo porteamos siempre que quiere, nos organizamos para cuidarle en casa y tiene teta y cariño a demanda; y lo digo así, con la boca llena y el pecho henchido de orgullo.

Pero hablo de un orgullo que he tenido que elaborar poco a poco, porque siempre escuchas voces discordantes, que opinan invadiendo tu sentir y que se entrometen con demagogia. Demagogia rancia, sin contrastar, que no acepta la diferencia y se proclama conocedora de la única verdad.

Del día a día con mi hijo aprehendía un modo de funcionar con él, que sencillamente no podía ser otro, sin embargo una sensación de culpabilidad me atenazaba cuando me preguntaban, ¿y duerme ya en su cuarto? ¿Por qué no va en el carrito? ¿Aún le das teta? ¿Ylo duermes tú? Y así y así… y tu mundo se tambalea por un momento y no sabes si lo estás haciendo bien, si tendrán razón esas voces, si lo malcrías y será un terrorista sin remedio y tú una desgraciada para toda la vida. Temes el momento de las preguntitas, y te escondes en el armario, y las evitas o contestas a medias. Porque no te apetece dar explicaciones, porque tú no se las pides a nadie y no te sientes fuerte, no terminas de confiar en ti, hasta que lo haces.

Entonces sales del armario y pones widgets que te definen en los laterales de tu blog, te posicionas, y te sientes arropada por la “tribu”, desfilando por tu propio “Chueca” . Al fin eres libre y  sientes orgullo y plenitud con lo que haces.