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¿Por qué Halloween?

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Halloween

¿Por qué Halloween? ¿Por qué el pasado fin de semana se inundaron las calles con seres de otro mundo? ¿Y por qué no? Pienso que cuando algo sucede es porque lo estábamos deseando, igual que cuando gana un partido político al que detestas, parece una locura, pero lo cierto es que el pueblo se ha pronunciado y solo queda vivir la frustración y mantener la  esperanza de que no será tan malo. Creo que en esta ocasión ha sucedido ésto mismo, nadie parece querer la fiesta de Halloween pero es un hecho que ha sumado y sumado trascendencia en nuestro país.

He leído críticas que acuñan la nacionalidad como un impedimento, resulta que es una fiesta estadounidense y nosotros somos muy puristas y castizos, muchos tuits rezan cosas similares a esta: “Que celebremos Halloween es como si en Wisconsin bajasen de romería por el Mississippi al Cristo de los Faroles”; y me tengo que reír, ¿entonces no deberíamos probar el chocolate belga? En la Alpujarra granadina hacen uno estupendo, ¿o el problema son los Estados Unidos de América? En tal caso os insto a que dejéis de consumir el CINE con mayúsculas, mucho mejor Águila Roja que Juego de Tronos, olvidaros de vestir con vaqueros, ni que fuerais a un rodeo, ya sabéis que La Casera tiene su propio refresco de cola, y además, no sé por qué estáis tan orgullosos de Gasol, ¿quién quiere jugar en la NBA?

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¿Jugamos con pistolas?

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Muchos pensamientos invertidos en los iconos femeninos, en el modelo de mujer que quiero transmitir a Maia, libre para no ser la niña buena, la princesa sumisa o la “mujer perfecta”.

Preocupada de inculcar los valores adecuados a Marco para que no menosprecie a sus compañeras, para que sepa advertir lo verdaderamente importante que hay en ellas, y en ellos.

Mientras tanto los iconos masculinos se nos van colando por debajo de la puerta, no los coartamos, como sí haría con las princesas, y cuando menos me lo espero estoy rodeada de Jedis y superhéroes, un mundo fantástico de naves voladoras súper-rápidas y sables láser de luz y cañones ultrasónicos y pistolas y… Y entonces se me hiela la sangre, ¿no son muchas armas? “Mami porfi, una escopeta de policía”, pero todos sabemos que la delgada línea entre “el bueno” y “el malo” en juego de roles es tan etérea como el humo. Y claro, me preocupo.

¿Permitiendo esas lides potencio la violencia? Se trata del típico juego de rol a esta edad, “¿vale que tu eres?” Pero si jugar a maquillarse y a estar bonita deja el poso de la superficialidad ¿qué poso deja la beligerancia y el heroísmo?

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Muñecas

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Las muñecas son las grandes protagonistas del juego simbólico. Son uno de los juguetes clásicos. Bloques de construcción, muñecas, pelotas, los imprescindibles.

Cuando los niños coquetean con la idea de crecer imitan a sus figuras de apego, es entonces cuando ellos mismos crían, acunan o cuidan; atribuyen características humanas a sus muñecos (también peluches o animalitos) e incluso a veces se proyectan a sí mismos en ellos, éste es el juego, la experimentación con las relaciones sociales en un entorno seguro, yo conmigo mismo.

¿Son las muñecas cuestión de género? No me atrevería a decir tanto, sólo os puedo contar nuestra experiencia en casa. Marco tuvo una muñeca antes de que naciera su hermana y en ocasiones le prestó atención, la porteó y acunó pero la mayoría de las veces jugaba con ella como si fuera una pelota, o la sentaba y le daba un empujoncito para desternillarse después. En cambio Maia adora a sus muñecas bebé, incluso les da tetita y las cura cuando se caen. Niños distintos, experiencias distintas.

Llegados a este punto y teniendo en cuenta que muñecas y muñecos son un elemento clave en el juego de niñas y niños, mi reflexión va encaminada a las características que han de tener para que sean el juguete de nuestros hijos, cualquiera no vale, debemos elegirlas con sumo cuidado ya que tendrán influencia en el imaginario visual, estético y ético de los pequeños, Es importante que no estén cargadas de valores inadecuados. ¿Y qué valores no son adecuados para mí? La frivolidad, la sexualización prematura, “adolescentizar” a las muñecas, adelantar etapas y subrayar valores como la coquetería, el glamour o bellezas y cuerpos imposibles.

Este es un Nenuco que tiene Maia. Puede que sea exagerada pero ¿no veis que tiene la cintura estrecha, pestañas larguísimas y ropa como para ser el más fashion del gimnasio? Por no mencionar que lleva el chupete de serie, cosido a la ropa, Maia jamás ha usado chupete y no veo razón para que se identifique con él, ¿así son los bebés?

Otro rasgo que he observado, a propósito de este muñeco, es que con el paso del tiempo esta saturación de la frivolidad en las muñecas se ha ido acrecentando.

Este es Nenuco hace veinte años:

Nancy antes y después:

Pin y Pon antes y después:

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Barriguita antes y después:

¿Es necesario frivolizar tanto a las muñecas? La creación de un referente tan alejado de la naturalidad, tan estereotipado, tan decorado. Esos ojos cada vez más grandes, esos rostros maquillados, esa preocupación por la moda, por un tipo de moda, el tipo de moda que convierte a la mujer en un objeto que exhibir. Son figuras sexualizadas, con ademanes de picardía, son auténticas vedette, Lolitas que a la vez que insinúan se convierten en espectros inalcanzables, etéreos llenas de candor “¿es a mi a quién miras? y una risita nerviosa e inocente sin serlo. Siento que el mensaje es confuso y totalmente inadecuado, lejos de acercar a las niñas a una sexualidad libre y placentera, que está por llegar, aún no es el momento, adelanta etapas para las que no están preparadas, ni saben gestionar. “¿Has de estar mona para gustar a quién?” Las niñas de siete años no viven enamoradas pero saben de sobra coquetear, ¿con quién con el príncipe azul?

¿A qué viene esta apresurización? Ah ya, las niñas no deben ni pueden escapar del mercado, desde bien pronto han de consumir maquillaje o al menos conocer que ése es su sino. ¿Pero son referentes válidos? ¿Cómo son las mujeres que rodean a esas niñas? Sus maestras y tías, sus madres y amigas.

Este análisis superfluo en cuanto a las muñecas de niñas pequeñas, pero ¿y las muñecas de niñas mayores?  Sin meternos en el campo de la pre-adolescencia, que se nos hace de noche. ¿Hablamos de Monster High, de Bratz, de Barbie? Mejor nos conformamos con un par de apuntes en estos interesantes artículos: Así son las muñecas Bratz sin maquillaje

y Lammily, la muñeca “normal” con celulitis que compite con Barbie. En este enlace podemos ver un vídeo muy interesante sobre las impresiones de los niños cuando ven por primera vez a Lammily, por poner sólo un ejemplo “Cuando se les pregunta por las profesiones que podría desempeñar Lammily entre sus respuestas figuran las de profesora, piloto, informática o nadadora. Sin embargo, Barbie sigue estigmatizada por su aspecto a pesar de que haya pasado por 150 profesiones hasta la fecha. “Modelo, maquilladora o profesora de natación” son los trabajos que los pequeños asocian al juguete de Mattel“.

Y para terminar, pero no para dejar de pensar, este otro artículo Las niñas objeto.

A veces me pregunto si sonaré muy alarmista pero igual entre varias alarmistas conseguimos mirar con otros ojos menos complacientes aquello que nos rodea y que nos está dañando.

Estoy pensando en un nuevo Post lleno de muñecas respetuosas con la naturaleza humana, ¿queréis ayudarme a seleccionarlas? Escribidme con vuestras sugerencias por favor, serán muy bien recibidas. (lamamacorchea@gmail.com).

Gales sí es país para niños

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image-He visto un vuelo estupendo a Cardiff.

-¿A Cardiff? ¿Y qué hay en Cardiff?

-Gareth Bale es de allí.

-¿Bale?

Este fue mi primer contacto con Gales pero la cosa fue mejorando por momentos. Ha sido nuestro primer viaje, fuera de España, como familia de cuatro y venimos realmente emocionados y gratamente sorprendidos por las posibilidades de la zona. Gales cuenta con tres maravillosos Parques Nacionales orlados de castillos, abadías, aldeas de cuento, dólmenes, iglesias y puentes medievales… tanto de todo que fue mucho lo que se quedó en el tintero.

¿Por qué es un destino apropiado para viajar con niños? Además de lo obvio, la exuberancia de la naturaleza y un clima amable en verano, hemos encontrado que la amabilidad de la gente es definitoria y que todos los lugares son “amigos de la infancia”. Restaurantes, cafeterías y Pubs, en todos ellos cuentan con tronas, te las ofrecen antes de que tengas tiempo de preguntar por ellas y además cuentan con un buen surtido de juguetes, puzzles, lápices y cuentos en muchos de ellos, te sientes realmente bienvenido incluso yendo con dos niños muy pequeños, nadie se asusta si un niño se levanta de su silla, siempre hay una sonrisa cómplice. Además está la gran cantidad de parques infantiles exteriores con mesas tipo merendero junto a ellos, es sencillo hacer una parada para el asueto de los niños. Lo normal es encontrar un tobogán en las inmediaciones de un impresionante castillo y una acogedora cafetería donde comprar dulces viandas; para una amante de los cafés distendidos, Gales es un verdadero paraíso.

Capítulo aparte merecen los alojamientos, la oferta de albergues jóvenes es muy amplia y sí, las familias somos bienvenidas. Cuentan con habitaciones de cuatro, de seis y con barracones claro, pero lo mejor de los albergues son las zonas comunes y sus grandes cocinas comunitarias, pienso que para los niños es enriquecedor el ambiente cooperativo, donde compartes espacio y respetas al prójimo, mientras unos cocinan, otros lavan sus platos en animada conversación. También dormimos en B&B y Guest House, en una de ellas dejaron una caja de Lego en nuestra habitación y la otra era una granja. Desayunar junto a los caballos y las vacas ha sido muy emocionante para los niños, la bebé no dejaba de señalarlos mientras daba grititos.

Totalmente recomendable, Gales sí es país para niños, un cóctel de naturaleza e historia llevada con amabilidad y buenos zumos de manzana.

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Nota: No he querido alargarme porque no suelo hacer guías de viaje, pero si queréis saber mas cosas o tener alguna dirección no dudéis en preguntarme.

Crónica de un asesinato anunciado

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A veces necesitamos a un niño cerca para darnos cuenta del grado de violencia al que estamos sometidos y acostumbrados. Elevamos el tono de voz con falicidad, nuestro repertorio de tacos es florido y el uso del sarcasmo es un habitual, pero cuando un niño anda cerca tomas conciencia de que te puede malinterpretar, la ironía o las bromas sarcásticas están fuera de lugar, demasiado artificio. “¡Qué cabrón, qué bien te lo montas“.

Esta violencia es representativa de nuestro adulto-céntrico mundo pero no es la única. ¿Qué ocurre cuando la propia cultura es violenta? ¿Qué ocurre cuando la religión imperante está representada por una persona crucificada? Esto es, un hombre clavado en una cruz, con clavos si, de hierro, sangrante, torturado, derrotado. Nosotros ya sabemos lo que pasa, hemos decidido que categoría le asignamos, si mito, si símbolo cultural, artístico o de fe. Pero ¿y los niños? ¿cómo le explicamos a un niño curioso y sensible, de tres años, el tinglado que se monta en su ciudad esta semana? “Semana Santa, semana de Pasión”.

No es fácil evitar el tema, bares y escaparates están llenos con los pósters que promocionan las cofradías y seamos francos, no anuncian aceite de oliva, muestran imágenes de hombres maltrechos y moribundos y mujeres que lloran amargamente. Quizás para nosotros no signifiquen tanto de pura habitualidad pero repito, para un niño de tres años se abren grutas de imaginación oscuras y terroríficas.

La imagen que ilustra este Post está tomada en la puerta de casa y atrae al niño como a un imán. Cristo es para Marco “Jesús que tiene pupa” y la Virgen es “la mujer que llora”. Intentamos dar respuestas sencillas pero sinceras a sus infinitas preguntas pero no queda satisfecho. Recuerda las procesiones del año pasado, las que vimos de lejos porque le aterraba el ruido de los tambores, lo relaciona y todas las noches antes de dormir vuelven las preguntas: “¿los tambores no entrarán en casa? ¿tampoco los escucharemos en el cielo? (imagino que eso es a lo lejos) No quiero que vengan, me da pena, me da pena el Jesús que tiene pupa, ¿le duele? ¿y se va a curar? ¿y quién le ha hecho pupa? ¿y por qué? pero… ¿los tambores no vienen no? ¿tú les pegas a los tambores para que no me hagan daño?”

Y es que si lo pensamos tanta pasión no es apta para cardíacos, ¿qué es la cuaresma, año tras año, sino la crónica de un asesinato? Las manifestaciones culturales del pueblo son lícitas pero invasivas y no somos conscientes del grado de violencia y dolor que muestran. No comprendo como en tantos y tantos colegios de Andalucía se realizan procesiones de infantes, entiendo que los niños son hijos de su cultura pero igual que le pongo a Marco los dibujos de Pepa Pig y no Walking dead, no comparto esta inmersión prematura con determinados aspectos de la vida como es la tortura y el asesinato. Basta de asustar a los niños de ese modo, o lo que es peor, inmunizarlos ya frente a la barbarie. Una cosa es imaginar que el lobo se come a caperucita y otra bien distinta es contemplar el rostro sangrante de una persona que muere mutilada.

Otras culturas antiguas fueron particularmente escabrosas, como los mayas, pero eso no las/nos exime de reflexión y auto-crítica. No reniego de mi lugar en el mundo, la Semana Santa ha alumbrado grandes obras de arte como las pasiones de Bach por citar solo un ejemplo y entiendo que la muerte, la pena y la angustia son circunstancias humanas, pero reniego de la invasión del espacio, invito a la reflexión y califico a mi cultura, o parte de ella, como sanguinaria y extremadamente expansiva, afectada y subrayada.

La fascinación por lo temible

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Vampiro

Si tengo miedo ¿acaso huyo? Si tengo miedo ¿me escondo? ¿disimulo? 

Si tengo miedo, yo soy el más malo.

Este es mi gran descubrimiento, el típico “si no puedes con ellos, únete a ellos” o mejor, si no puedes con ellos se tú y no otro el objeto de temor.

Confieso que estuve preocupada, cuando leíamos un cuento, digamos Peter Pan, Marco quería ser el temible Capitán Garfio, que escuchábamos Pedro y el Lobo, sin duda, Marco era el lobo o casi peor, el abuelo que amenazante regaña. ¿Y qué pasó con el protagonista? ¿No quieres ser Pedro, no quieres ser Peter Pan? Ni hablar, eso no es tan interesante. Ya conocéis mi mente intrigante, empecé a darle vueltas, ¿se estaba gestando la maldad en él? ¿acaso era un morboso? Aquello debía tener un significado que se me escapaba.

Me remonté a través de sus iconos y el primero fue Humpty Dumpty, llegó antes que “el abuelo prokofiano” y si, su fascinación comenzó con el miedo que sentía por él. Humpty Dumpty, el huevo que se cae, se rompe, se daña, la herida, el dolor físico. Después vino su atracción por la reprimenda, por la coacción, por las consecuencias que tienen los actos, por lo que ocurre cuando contrarías a alguien, ya sea a propósito o accidentalmente. Durante meses jugábamos a que él era el abuelo, y yo el travieso Pedro que sale al bosque sin preocuparse de lobos ni demás alimañas.

Supongo que lo veis claro, pero yo seguía tejiendo. Cuando el bebé deja de serlo, comienza a elaborar su lenguaje y configura un mundo que poco a poco se llena de los significantes usados en su cultura, se abre un limbo de fantasía, su comprensión de lo que ve se acelera, colores, alimentos, personas… pero hay algo que no se ve, que se siente y que ha de colocar en esquemas apenas creados. Las emociones propias, las ajenas, el concepto de tiempo, el dolor, la muerte, la herida, lo moral, lo aceptable, lo peligroso, lo que podría ser pero no es, la condición, lo permitido, lo prohibido, lo desconocido, el temor, el miedo, el terror.

Con estas diatribas llegué a la maestra de Marco y ¡eureka! El miedo. El miedo se convierte en fascinación a partir de los dos años, es una actitud común entre los niños, “si tengo miedo del lobo, yo soy el lobo”, la manera de conocer lo que me desestabiliza es mirar con esas gafas, es vestir su piel, si soy quien muerde, no recibo el mordisco, tan fácil como eso. Quizás el niño con iniciativa y liderazgo, el que decide ser el tiburón en los juegos de rol es el niño que más miedo tiene, pero se le hace tan intolerable la posibilidad de sufrir que coquetea con ser el malo.

¿Reconocéis a estos niños? Muchos quieren ser caballeros y heroínas, pero ¿cuántos quieren ser el lobo, la bruja, el dragón, el tiranosaurio o el villano? Además se aprende por repetición, doy fe ¿cuántas veces seguidas es capaz de jugar a lo mismo un niño pequeño? Estamos en la fase del Tiranosaurio Rex, duerme con nosotros, ¡con esa cara y esos dientes! El juego de rol de moda en casa es que yo pasto con mis simpáticos dinosaurios herbívoros, y estamos felices, hay comida y luce el sol, pero de repente notamos que alguien nos acecha, ¡es el Rex! Aaaaaaarg ¡Qué miedoooo! Se nos abalanza y vuelta a empezar. Hasta el infinito. Necesita vivir esa sensación de control y eso hacemos, la vivimos, pero he de decir que el momento álgido del ataque es lo menos importante, es incapaz de comprender su verdadera magnitud, lo realmente importante es la preparación, esconderse en las sombras, agazapado, esperando el momento oportuno.

Es un mecanismo muy interesante de superación del miedo ¿por esto nos gustará tanto la literatura y el cine de terror? A mí, me fascina.

¿Y tú, eres el mas malo?

Si no lo eres cubre tus espaldas. Por si acaso.